Italia y otros países no pueden llorar a muertos por el Covid-19

Los funerales se realizan en la intimidad y sin condolencias y despedidas. En Italia se suspendieron ceremonias para sepultura de fallecidos por Covid-19.
viernes, 20 de marzo de 2020 · 00:04

AFP / París

El confinamiento general en varios países europeos afecta también a los funerales que se celebran en la más estricta intimidad, una condición que puede dejar secuelas a los allegados que no pueden acudir para despedirse, según los psicólogos.

“Lo que voy a decir es terrible (...) Debemos limitar al máximo los desplazamientos e incluso en estas circunstancias, no podemos transgredir la regla”, dijo esta semana el primer ministro francés Edouard Philippe, interrogado en televisión respecto a una telespectadora que deseaba asistir al entierro de un amigo.

Las autoridades precisaron que en su estrategia para combatir el coronavirus, solo se autorizaba la presencia de 20 personas acompañando al difunto en cementerios y crematorios.

Este número máximo autorizado, así como las restricciones de desplazamientos, pueden impedir a los nietos despedirse de una abuela, por ejemplo. “A nuestro pesar, mi hermana y yo renunciamos a ir a las exequias”, explica Emmanuelle Caradec, residente en París, cuya abuela falleció en una residencia de ancianos en Nantes (oeste).

 Ataúdes  y los restos de las víctimas de Covid-19 en Bérgamo. 
Foto:EFE

La Conferencia Episcopal de Francia indicó por su parte que tampoco habría misas, sino una simple “celebración”.

Las bendiciones pueden celebrarse también en el cementerio o el crematorio. Pero no hay libro de condolencias por motivos sanitarios y los participantes no pueden consolarse abrazándose. Por su parte, el Consejo Francés del Culto Musulmán decidió suspender el aseo habitual a los difuntos. 

La familia de la directora de cine Tonie Marshall, fallecida la semana pasada, tuvo que renunciar a organizar una misa, así como la familia de la actriz Suzy Delair, que murió a los 102 años.

“Suzy falleció en una residencia de ancianos que ya estaba confinada” por el coronavirus, dijo su amigo François Bellair, si bien la actriz no murió debido a esta enfermedad. “No estuvimos autorizados a acompañarla durante sus últimos días. Eso fue lo más difícil”, añadió.

 Multas en Italia

Italia, primer país europeo que confinó a su población, fue todavía más lejos al suspender todas las ceremonias religiosas, “incluidos los entierros”.

El miércoles, en la ciudad italiana de Bérgamo, muy golpeada por el virus, los autos fúnebres esperaban en fila frente a la valla cerrada del cementerio Monumental. “Cerramos el cementerio para que la gente no tomara el autobús desde la ciudad para despedirse de sus allegados”, explicó el alcalde Giorgio Gori.

En Sicilia, 48 personas fueron incluso multadas por haber seguido un cortejo fúnebre.

Para atenuar la tristeza, algunas empresas como el grupo francés de pompas fúnebres Advitam propone ofrecer “gratuitamente un servicio de transmisión en video de las ceremonias.

Según reportan diarios y portales españoles como el Mundo y Economía Digital  algunas funerarias de Madrid y Cataluña han suspendido los funerales.

Interfunerarias, Parcesa y Nuestra Señora de los Remedios son tres empresas que no permiten los velatorios de difuntos por coronavirus.  Tomaron la decisión para evitar concentraciones de personas y evitar contagios. 

 Estas funerarias también están usando sudarios más gruesos y sellando los ataúdes. En Barcelona, las empresas Mémora y Àltima han anunciado que no harán velatorios ni funerales de fallecidos por Covid-19 hasta que acabe el periodo de cuarentena de los familiares y relacionados, según Nación Digital. Los entierros o incineraciones sí se realizarán, y cuando transcurran dos semanas los servicios tendrán lugar con los cuerpos ya enterrados o cremados.

 “Para un miembro de la familia o un amigo, no poder acompañar al difunto hasta el final puede representar un golpe psicológico duradero”, confirma  la psicóloga Marie-Frédérique Bacqué.
 

En Bérgamo camiones llevan a cremar los ataúdes

Una caravana de camiones militares  trasladó en las últimas horas  a los hornos crematorios de diversas ciudades los féretros del cementerio de Bérgamo, capital de la provincia homónima, donde no hay puesto para las víctimas del Covid-19,  refleja el diario español ABC. 

Desde hace muchos días los hornos crematorios en Bérgamo, ciudad de 120.000 habitantes, funcionan las 24 horas del día.

Pero no son suficientes. Las cámaras mortuorias de los hospitales están llenas, así como la iglesia de Ognisanti, con una impresionante fila de ataúdes, al igual que otros locales. 

Las ciudades en Italia están paralizadas por el virus.
Foto: AFP

En Bérgamo solo hay luto, llanto, y desde hace muchos días solo se escucha el silencio de sus muertos. Los camiones del ejército  trasladaron a unos 60 féretros a las ciudades que se ofrecieron para incinerar a los muertos: Módena, Parma, Piacenza, Acqui Terme y Domodosola, entre otras ciudades. 

El alcalde de Bérgamo, Giorgio Gori, ha escrito a cada uno de los alcaldes de esos municipios una carta de agradecimiento: “En un momento trágico, vuestra colaboración y cercanía es encomiable. Los muertos son, desgraciadamente, numerosos y nuestro cementerio se encuentra en notable dificultad; la mayoría de las familias ha elegido incinerar a sus propios difuntos”, indicó.

 En Bérgamo y su provincia, con 1.100.000 habitantes, los contagiados son 4.305. Solo en la capital en la jornada del miércoles hubo 93 muertos. El principal hospital  Papa Giovanni XXIII, se encuentra saturado: llenas están las 400 camas dedicadas a infectados por el coronavirus.