Por riesgo de muerte, OMS frena ensayos con hidroxicloroquina

Según la organización, más de 400 hospitales en 35 países convocan activamente a pacientes para realizar el tratamiento ponderado por Trump y Bolsonaro.
martes, 26 de mayo de 2020 · 00:04

AFP y EFE / Ginebra

Brasil generaliza su uso y el presidente estadounidense, Donald Trump, dice tomarla todos los días, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) “suspendió temporalmente” los ensayos clínicos  de la hidroxicloroquina en los pacientes con Covid-19 debido a que un nuevo estudio indica que aumenta los riesgos de muerte. 

Esta decisión se debe a la publicación de un estudio, el viernes, en la revista médica The Lancet, que considera ineficaces y hasta contraproducentes la cloroquina y sus derivados como la hidroxicloroquina para luchar contra la Covid-19, dijo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que precisó que la suspensión de los ensayos se realizó el sábado.

La OMS inició hace más de dos meses ensayos clínicos sobre los efectos de la hidroxicloroquina, bautizados “Solidaridad”, con el fin de encontrar un tratamiento eficaz contra la Covid-19.

Actualmente, “más de 400 hospitales en 35 países reclutan activamente pacientes y cerca de 3.500 pacientes han sido reclutados en 17 países”, explicó la máxima autoridad de la OMS.

Pero, según el amplio estudio publicado en The Lancet, realizado con cerca de 15.000 enfermos, ni la cloroquina, ni su derivado hidroxicloroquina, son eficaces contra la Covid-19 en los enfermos hospitalizados y estas moléculas aumentan incluso el riesgo de muerte y de arritmia cardíaca. Los ensayos quedarán suspendido hasta que se “analicen” los “datos” recabados por los ensayos Solidaridad, precisó Tedros.

“Se trata de una medida temporal”, dijo a la prensa la doctora Soumya Swaminathan, responsable del departamento científico de la OMS, antes de subrayar la “incertidumbre” que rodea el uso de la hidroxicloroquina.

La hidroxicloroquina es un derivado de la cloroquina y se utiliza desde hace décadas contra el paludismo y también se prescribe en enfermedades de origen autoinmune como el lupus y la artritis reumatoide.

A raíz de un pequeño estudio chino, poco detallado, que aseguraba la eficacia del fosfato de cloroquina en el tratamiento de los pacientes de SARS-CoV2 la cloroquina está en boca de todos, tanto que hasta el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, confesó que la consume para prevenir la Covid-19 y el Ministerio de Salud brasileño recomendó su uso en los pacientes infectados con síntomas leves.

Ayer, el jefe de la OMS recordó que estos medicamentos -hidroxicloroquina y cloroquina- “son generalmente reconocidos como seguros para los pacientes afectados por enfermedades autoinmunes o paludismo”.

La cloroquina se prescribe desde hace varias décadas contra el paludismo, un parásito transmitido por el mosquito. Su derivado, mejor tolerado, la hidroxicloroquina (HCQ), se prescribe contra el lupus o la artritis reumatoide. Contra la Covid-19 suele ser administrada la HCQ.

Estas moléculas, conocidas y poco costosas, han suscitado muchas esperanzas, sobre todo en África. Pero están lejos de ser las únicas en ser probadas. Más de 800 ensayos clínicos buscan evaluar decenas de tratamientos potenciales, según la revista médica The Lancet.

La efervescencia por el medicamento fue cuando Trump decía que lo tomaba y Bolsonaro promovió su uso. Más allá del terreno político, la hidroxicloroquina se convirtió en un tema de debate público y político muy mediatizado en medios de comunicación y  feroces discusiones en   redes sociales.
 

Hipótesis para su uso es que dio resultado con otros virus

La hipótesis de una acción de  la hidroxicloroquina y la cloroquina  contra el nuevo coronavirus proviene del hecho de que sus propiedades antivirales demostraron -in vitro o en animales, y sobre diferentes virus- resultados, a veces, positivos.

Los estudios también demostraron efectos in vitro en el caso de la Covid-19  pero, con frecuencia, los resultados científicos in vitro no se encuentran in vivo en los seres humanos.

En cuanto a la eficacia humana frente al coronavirus, no existe un consenso científico por falta de tiempo suficiente y de estudios realizados según las reglas habituales: aleatorización (pacientes elegidos por sorteo), grupo de control (algunos pacientes reciben tratamiento, otros no), doble ciego (pacientes y médicos no saben quién tomó el tratamiento y quién recibió el placebo). 

Bolsonaro  promueve el uso del medicamento. 
Foto:AFP  

En Estados Unidos, la agencia del medicamento (FDA) autorizó el uso, pero sólo en el hospital “de manera adaptada, cuando un ensayo clínico no está disponible o es factible”. Y no a título preventivo, como Trump se jacta de ello.

Aparte de los ensayos clínicos, Francia restringió el uso de la hidroxicloroquina al hospital únicamente y sólo para casos graves por decisión colegiada de los médicos. En Senegal, muchos pacientes con coronavirus recibieron hidroxicloroquina en hospitales.

También se utiliza en Chad, Siria, Argelia y Marruecos. En Rusia, se distribuye a los hospitales para tratar a los pacientes que dieron positivo o se sospecha que están infectados con el nuevo coronavirus. (AFP) 
 

 

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