Beirut en apocalipsis, 300 mil están sin techo tras explosiones

“Parecía un tsunami, o Hiroshima ... fue un verdadero infierno”, contó un sobreviviente. Las investigaciones apuntan a nitrato de amonio mal almacenado.
jueves, 6 de agosto de 2020 · 00:04

AFP y EFE/ Beirut

Beirut vivió  “una situación apocalíptica” un día después de dos enormes explosiones, provocadas por toneladas de nitrato de amonio almacenadas en el puerto de la ciudad, que causaron  más de un centenar de  muertos, miles de heridos y dejaron sin techo a más de 300 mil  personas.

Veinticuatro horas después de la deflagración, que tuvo lugar en el puerto de la ciudad mediterránea, el número de víctimas mortales por la explosión  se eleva ya a 135 y a más de 5.000 el de los heridos,  informó  una fuente del Ministerio de Salud. 

La fuente, que pidió el anonimato, declaró a la agencia EFE que hay “135 entre muertos y desaparecidos” y que los heridos superan los 5.000. Pocas horas antes, el ministro libanés de Salud Mohamed Hasan había indicado a los medios locales   que los fallecidos eran 113 y cerca de 4.000 los heridos.

Asimismo, el gobernador de Beirut  Marwan Aboud  informó que hasta 300 mil personas se quedaron sin casa debido a los enormes daños que, según él, afectaron a más de la mitad de la capital que alberga a unos dos millones de habitantes. 

Según las autoridades, unas 2.750 toneladas de nitrato de amonio, almacenado “sin medidas de seguridad” en el puerto de Beirut originaron las explosiones, las peores de la historia de la capital libanesa.

El Gobierno decretó el estado de urgencia durante dos semanas en Beirut y pidió el arresto domiciliario de los responsables de almacenar el nitrato de amonio.

Fotos:AFP

 El apocalipsis

“La situación es apocalíptica, Beirut jamás ha vivido esto en su historia”, consideró el gobernador. Parecía un tsunami, o Hiroshima (...) Fue un verdadero infierno, algo me golpeó en la cabeza, y todos los objetos comenzaron a volar a mi alrededor”, contó a la AFP Elie Zakaria, un habitante del barrio de Mar Mikhail, frente al puerto.

“Es una masacre. Salí al balcón, vi gente gritando, ensangrentada, todo estaba destruido”, añadió.

La potencia de estas explosiones fue tal que los sensores del Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS) las registraron como un sismo de magnitud 3,3. Su onda de choque se sintió hasta en la isla de Chipre, a más de 200 kilómetros de distancia.

Ayer  se veían en las calles contenedores retorcidos, coches calcinados y maletas y papeles que salieron disparados de las oficinas. Los socorristas buscaron durante la noche supervivientes o cadáveres atrapados bajo los escombros y las operaciones continúan.

La explosión hizo saltar por los aires las ventanas de las casas en la mayoría de los barrios de Beirut y de su periferia, y las calles siguen llenas de cristales rotos. Los hospitales de la capital, confrontados a la pandemia del nuevo coronavirus, están saturados. Los residentes, heridos, tuvieron que recorrer centros sanitarios toda la noche para pedir ser ingresados.

 El primer ministro  Hasan Diab, cuyo gobierno es criticado por una parte de la población y está debilitado tras la dimisión el lunes del ministro de Relaciones Exteriores, decretó  un día de duelo nacional y prometió que los responsables “rendirán cuentas”.
 

“Es inadmisible que un cargamento de nitrato de amonio, estimado en 2.750 toneladas, se halle desde hace seis años en un almacén, sin medidas de precaución. Esto es inaceptable y no podemos permanecer en silencio”, declaró el Primer Ministro ante el Consejo Superior de Defensa, según un portavoz. 

 Una fuente de los servicios de seguridad indicó a la AFP que el nitrato de amonio había sido confiscado de un barco averiado hace seis años y colocado en el almacén número 12 del puerto, “sin ningún seguimiento”.

¿Qué es el nitrato de amonio?

El nitrato de amonio es una sal blanca e inodora utilizada como base de numerosos fertilizantes nitrogenados en forma de gránulos y ha causado numerosos accidentes industriales, entre los cuales se encuentra la explosión de 2001 de la usina AZF en Toulouse (sudoeste de Francia), donde unas 300 toneladas de ese químico habían explotado de repente, causando 31 muertes.

Muchos países europeos piden que se agregue carbonato de calcio al nitrato de amonio para crear un nitrato de calcio y amonio más seguro. En EEUU, la reglamentación  se endureció tras el atentado de Oklahoma City en 1995, donde dos toneladas de ese producto químico fueron utilizadas, dejando 168 muertos.  
 
Críticas y arrestos

Tras la  tragedia que ahora  enluta a  Beirut, en las redes sociales, los libaneses expresaron de nuevo su enfado contra la clase dirigente, a la que acusan de corrupción. Estiman  que la explosión fue  resultado de su mala gestión y de su negligencia.

En respuesta a la fuerte presión social en el país e internacional, el  Gobierno libanés anunció  el arresto domiciliario de los encargados del almacenamiento de las 2.750 toneladas de nitrato de amonio que explotó  en el puerto de Beirut.

La ministra de Información libanesa  Manal Abdelsamad  indicó  tras una reunión extraordinaria del Gabinete, que las “autoridades competentes” se encargarán de tomar todas las medidas legales para aplicar el arresto domiciliario y vigilar a los responsables.
 
Mientras tanto,  Georgia reconoció  que el cargamento de nitrato de amonio que estalló en Beirut fue producido por una empresa nacional y salió de un puerto georgiano, aunque tomó distancia de las circunstancias que provocaron el siniestro.

“Dicha carga retenida en Beirut -2.750 toneladas- abandonó el puerto de Batumi rumbo a  Mozambique (puerto de Bira) a bordo del carguero Rhosus con bandera moldava e inscrito en el puerto moldavo de Giurgiulesti”, afirmó a EFE un representante de la Agencia de Transporte Marítimo del Ministerio de Economía de Georgia.


Ayuda internacional

La  tragedia libanesa  se produce  cuando el país atraviesa su peor crisis económica en décadas, marcada por una depreciación monetaria inédita, hiperinflación, despidos masivos y drásticas restricciones bancarias.

La   FAO, agencia de la ONU para la agricultura y la alimentación,  teme que en tiempo breve habrá escasez de harina en Líbano, pues depósitos de cereales instalados cerca del puerto fueron destruidos. 

Ante esta situación, muchos países propusieron ayuda al Líbano, sobre todo Francia, que envió  varias toneladas de material sanitario, mientras suman las muestras de solidaridad de otras partes del mundo. 

El presidente francés Emmanuel Macron anunció que viajará a Líbano hoy  para ver la situación. Estados Unidos (EEUU)  también ofreció su colaboración, al igual que Alemania y otros países. 

En una llamada a Diab, el secretario de Estado de EEUU  Mike Pompeo  expresó el “firme compromiso de ayudar al pueblo libanés mientras hacen frente a las consecuencias de este aterrador acontecimiento”, según un comunicado del Departamento de Estado.

Irán, muy influyente en el país a través del movimiento chiita Hezbolá, ofreció también una “ayuda médica”, en un comunicado del presidente Hasan Rohani. E incluso Israel ofreció “ayuda humanitaria y médica” a su vecino libanés, con el que se halla todavía técnicamente en guerra. Tel Aviv iluminó el miércoles por la noche su ayuntamiento con los colores de la bandera libanesa en solidaridad.

Por su parte, la reina Isabel II dijo sentirse “profundamente entristecida” por las devastadoras explosiones.

 

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