Un paraíso de ecoturismo hecho cenizas en el Pantanal

A mediados del pasado agosto, el fuego consumió, en cuestión de dos días, el 90% de las 905 hectáreas de la posada Pantanal Lodge.
jueves, 24 de septiembre de 2020 · 00:04

AFP / Poconé, Brasil 

 Al verse impotente mientras el fuego calcinaba la vegetación alrededor de su posada ecoturística en el Pantanal brasileño, Domingas Ribeiro se sentó al pie de un árbol y lloró: “Parecía que las lágrimas me salían directo del alma”, recuerda.

Esta empresaria y guía naturalista de 46 años arrienda desde 2019 una posada en el kilómetro 40 de la ruta Transpantaneira, una recta de tierra batida que conecta las localidades de Poconé y Porto Jofre, en la región norte del Pantanal (centro de Brasil).

 A mediados de agosto, el fuego consumió, en cuestión de dos días, el 90% de las 905 hectáreas de la posada Pantanal Lodge, también conocida por su antiguo nombre, Río Clarinho. 

“Fue un momento de caos. Se quemaron hasta los postes de electricidad, se cayeron muchos árboles que bloquearon el camino a la posada, fue muy complicado”, relata a la AFP mostrando la parte trasera del establecimiento. 

Donde antes había un paisaje verde, repleto de árboles y arbustos, ahora prácticamente solo se ven cenizas y ramas chamuscadas. El escenario se extiende hasta donde la mirada alcanza. El riachuelo que separa el terreno de la posada está seco. 

Un yacaré muerto yace sobre la tierra craquelada. “Es muy triste pensar en cómo era antes y como está ahora. Estábamos en contacto permanente con la naturaleza, veíamos los animales cerca y ahora solo vemos cenizas”, lamenta Domingas, vestida con borceguíes para evitar mordidas de serpientes y una camiseta leve, con estampa de jaguar, para soportar el calor agobiante.

Los guacamayos que frecuentaban el lugar ahora pasan de largo: las palmeras acurí, cuyas castañas les servían de alimento, fueron arrasadas. 

Si bien encontraron algunos animales muertos (venados, tortugas, iguanas, serpientes, yacarés), el principal problema es que la mayoría huyó por el incendio y algunos están regresando desesperados por comida y agua. 

Este drama se repite a lo largo de la Transpantaneira, donde brigadas de voluntarios depositan alimentos para intentar salvar la fauna silvestre en este bioma, el mayor humedal tropical del planeta, que tiene una porción también en Bolivia y Paraguay. 

De acuerdo con datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), entre enero y agosto más del 12% del Pantanal brasileño fue consumido por los incendios, surgidos en general de quemadas que se salieron de control potenciados por la peor sequía en casi medio siglo. Domingas, nacida y criada en el Pantanal, supo que nunca había enfrentado algo semejante. Combatió las llamas junto a un equipo de bomberos y  voluntarios, pero los vientos eran tan fuertes que no hubo más remedio que esperar a que todo ardiera.