Trump nombra a Amy Coney Barrett jueza del Supremo

La abogada conservadora de solo 48 años tiene la misión de prohibir el aborto. Su postulación debe ser ratificada por el Senado.
domingo, 27 de septiembre de 2020 · 00:04

EFE  / Washington

Amy Coney Barrett, una conservadora a rajatabla, fue nominada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para cubrir la vacante dejada por la icónica Ruth Bader Ginsburg en el Tribunal Supremo con la misión de prohibir el aborto.

Su postulación, que deberá ser ratificada por el Senado, no tomó por sorpresa a la opinión pública estadounidense ya que su nombre había sonado ya para cubrir una anterior vacante en 2018 y esta vez cobró de nuevo protagonismo al prometer Trump que sería una mujer quién ocuparía el puesto de Ginsburg.

Actualmente jueza del Tribunal de Apelaciones del Séptimo Circuito de EEUU, esta abogada de apenas 48 años parece ajustarse al libreto de esta Administración: defensora de las políticas antiaborto, contraria a Obamacare y religiosa declarada.

De llegar al máximo tribunal se convertiría en la integrante más joven en ocupar uno de sus nueve puestos vitalicios.

Nacida en un hogar conformado por un abogado, Michael Coney, y una ama de casa, Linda, Barrett pasó su infancia en un suburbio de Nueva Orleans y concluyó en 1990 la escuela secundaria St. Mary’s Dominican High School, de las hermanas católicas dominicas.

En 1994 se graduó magna cum laude en literatura inglesa en el Rhodes College, una institución en Memphis, Tennessee, que destaca su “larga historia de conexiones” con el Alto Tribunal.

“Ha seguido una carrera de distinción y logros profesionales”, escribió la directora de ese centro, Marjorie Hass, sobre la exalumna, en un mensaje enviado a la comunidad estudiantil a propósito de la posible nominación de Barrett.

Y recordó que la ahora aspirante al Supremo fue elegida para el Salón de Honor y el Salón de la Fama de los Estudiantes durante su paso por esa institución.

Obtuvo su doctorado en Jurisprudencia, suma cum laude, en University of Notre Dame, donde fue elegida para la sociedad de honor académica Phi Betta Kappa y galardonada con el premio Hoynes, “como la estudiante número uno de su clase”, según una publicación en la web de esa universidad.

En 2002 se vinculó como docente de la facultad de derecho de antigua alma mater.


Lo que sin duda ha sido de uno de los aspectos que ha generado más controversia en torno a la figura de Barrett, una madre de siete hijos, dos de ellos adoptados en Haití y uno con síndrome de Down, es su pertenencia a la comunidad religiosa People of Praise

Ese grupo aglutina a personas de diferentes credos que comparten la creencia cristiana carismática, unidas por un pacto, que, según la web de esa organización, “se realiza libremente y solo después de un período de discernimiento de varios años”.

Barrett está casada con el exfiscal Jesse Barrett.

 

 

 


   

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