De 5 locas que pedían firmas a la marea que legalizó el aborto

El movimiento comenzó en 1986 y no paró hasta lograr la ley, hace 4 días.
domingo, 3 de enero de 2021 · 00:04

EFE / Buenos Aires

 El año es 1986 y la argentina Alicia Schejter se sienta junto a unas pocas compañeras en la esquina del restaurante “El Molino”, en la vereda de enfrente del Congreso. Las insultan, las amenazan, las tratan como “cinco locas”, según relata por pedir firmas por el aborto legal.

El año es 2020 y en esa misma esquina decenas de miles de jóvenes que siguieron la lucha de Schejter y las demás pioneras lloran entre pañuelos verdes, recién conseguido el derecho que reclamaban sus antecesoras. Buenos Aires ahora, es la capital del quinto país de América Latina donde abortar es legal.

“Estoy muy emocionada, éramos cinco locas en la esquina, que nos agredían porque esta es una palabra, aborto, que tiene muchos aspectos en esta sociedad muy hipócrita. (...) Era exponerse a un ataque permanente”, asevera Schejter.


Ha costado 34 años de lucha, y aún así son menos que los de los movimientos feministas de otros países de la región que ahora mirarán como ejemplo a Argentina, a lo que consiguió la llamada marea verde a base de una acción callejera continua durante años, a lo que germinó tras la mesita donde Schejter juntaba las firmas que podía.

Schejter indica que, como sucedía en otros lugares, en 1986 “las mujeres abortaban pero no se podía decir”, y así hasta la actualidad, cuando todavía mueren argentinas por culpa de abortos clandestinos.

“Fue una realidad muy distinta, las mujeres que tenían dinero se podían pagar un aborto en una clínica, pero las pobres abortaban y siguen haciéndolo en condiciones espantosas”, dice.

La ley del aborto que se aprobó en Argentina el pasado 30 de diciembre obtuvo votos favorables desde todas las bancadas del Senado y de la Cámara de Diputados, en una muestra de transversalidad política. La oposición a la ley, sin embargo, también fue transversal, y tanto entre los parlamentarios como en la sociedad, multitud de ciudadanos piensa que el aborto no debería haberse legalizado.

Schejter cree que eso se debe, en parte, a una hipocresía. “La Iglesia Católica es muy fuerte, su poder es muy fuerte en la sociedad argentina, es un poder basado en la familia patriarcal, que siempre se basó en una doble moral (...). Las mismas mujeres de la Iglesia que estaban en contra del aborto, abortan”, afirma.

Le ley, además, incluye la objeción de conciencia médica, algo con lo que Schejter no está de acuerdo y que puede dificultar la correcta aplicación de la ley .


A pesar de los retos que todavía quedan por delante para defender la ley que tanto buscó que se aprobara, la pionera tiene “mucha confianza en los jóvenes”. “Tienen mucho más claras las cosas, las jóvenes. Que este mundo así no puede seguir y que tiene que cambiar y lo están haciendo, estoy encantada con las jóvenes”, dice la activista que no se quita el pañuelo verde.

 

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