Alexei Navalni, el abanderado de una Rusia sin Putin

El líder anticorrupción ha sido objeto de un intento de asesinato y fue apresado.
jueves, 21 de octubre de 2021 · 05:00

EFE /  Moscú

De bloguero a abogado anticorrupción, de organizador de las mayores protestas desde la caída de la URSS a preso político. El líder opositor ruso, Alexéi Navalni, galardonado ayer con el premio Sájarov a la libertad de conciencia, se ha ganado a pulso en diez años de actividad política la vitola de enemigo público número uno del presidente ruso, Vladímir Putin.

“Vladímir el envenenador”, así es como Navalni llamó en febrero pasado al jefe del Kremlin durante el juicio en el que fue condenado a 3,5 años de cárcel, proceso político criticado por la oposición rusa y Occidente.

A sus 45 años, Navalni es el faro de la primera generación libre en la historia de Rusia.

Novichok y cárcel

Después de varios años de encontronazos, en agosto de 2020 las autoridades dijeron basta y decidieron eliminar al político ruso con mayor tirón en Occidente.

Navalni era el opositor con más gancho electoral, pero tras ser víctima de un intento de asesinato a manos del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) se ha convertido en una celebridad en el exterior.

Hasta entonces, ese honor, el envenenamiento con agentes tóxicos, había estado reservado casi exclusivamente para antiguos espías del FSB que se habían pasado al enemigo, como Skripal o Litvinenko.

Pero el Kremlin le estaba esperando. Las autoridades aprovecharon su negativa a personarse ante la autoridades por un antiguo caso penal para enviarle a prisión.

De esta forma, Putin se libra de otro enemigo como ocurriera en su momento con el hombre más rico de Rusia, Mijaíl Jodorkovski, encarcelado en Siberia (2003), o el opositor Boris Nemtsov, asesinado frente al Kremlin en 2015.

Rusia sin Putin

En las elecciones parlamentarias de 2011, Navalni logró organizar las mayores protestas antigubernamentales desde la caída de la URSS al grito de guerra “Rusia sin Putin”.

Al año siguiente dio el gran salto a la política al presentar su candidatura a las elecciones a la Alcaldía de Moscú, donde logró casi un tercio de los votos, un hito sin precedentes para la oposición extraparlamentaria.

La animadversión de Putin, que nunca le llama por su nombre, nace de las numerosas ocasiones en las que el opositor ha sacado a la luz las vergüenzas de aliados del Kremlin, a los que denuncia con su dedo acusador en las redes sociales lejos del alcance de la censura.

El líder opositor ya no era sólo un incordio, sino una amenaza. Desde entonces, fue condenado a sendas penas de cárcel por presuntos delitos, que le inhabilitaron como candidato al Kremlin, y ha sido atacado en varias ocasiones.

Incluso entre rejas, logró influir en las elecciones legislativas de septiembre con su programa Voto Inteligente, aunque no impidió que el partido del Kremlin renovara la mayoría.

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