China acosa a Taiwán en la zona «gris» y EEUU rebaja la tensión

El incremento de aviones militares chinos en la Zona de Defensa Aérea de la isla ha encendido los temores de que se convierta en un punto de conflicto global.
sábado, 23 de octubre de 2021 · 05:00

AFP /  Taipéi, Taiwán

Los cazas aéreos chinos se multiplican en los radares de Taiwán. Es la última estrategia de Pekín para presionar a esta isla, pero existe el temor de que un error convierta este conflicto latente en una guerra en toda regla.

Por su parte, Estados Unidos rebajó ayer la tensión con China respecto a Taiwán al asegurar que su posición sobre la isla no sufrió modificaciones, a pesar de haber afirmado la víspera que la defendería en caso de agresión de Pekín.

Este territorio autogestionado vive bajo la amenaza constante de una invasión de China desde el fin de la guerra civil de 1949. Desde entonces, los 23 millones de taiwaneses se han acostumbrado a convivir con el ruido de sables.

Pero el fuerte incremento de aviones militares chinos que penetran en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ, por sus siglas en inglés) de la isla ha puesto los focos en el estrecho de Taiwán, con temores de que se convierta en un punto de conflicto global.

AFP elaboró una base de datos que recoge todas las incursiones desde septiembre de 2020, cuando el ministro de Defensa de Taiwán empezó a publicarlas abiertamente. En ella queda claro que los vuelos van en aumento tanto en frecuencia como en cantidad.

El clímax de esta estrategia tuvo lugar a comienzos de mes, mientras China celebraba su fiesta nacional. En apenas cuatro días, 149 cazas y bombarderos penetraron en la zona de identificación aérea del suroeste de Taiwán.

Las incursiones son más agresivas, incluso personales. En una emisión de radio publicada en internet se escucha a un piloto chino insultando a la madre de un controlador del tráfico aéreo de Taiwán.

“Presión psicológica”

Solo en esos cuatro días se superó en un 28% el total de 117 vuelos en septiembre que, hasta la fecha, era el mes con más incidentes registrados.

El año anterior, Taiwán registró 380 entradas en el suroeste de su zona de identificación. Este año ya van por 692, casi el doble.

También evoluciona el tipo de avión enviado. Cada vez hay más aviones que China podría usar en caso de invasión, como el bombardero H6, con capacidad nuclear.

En septiembre de 2020, el mes anterior con más incursiones, Taiwán localizó 32 cazas y tres bombarderos. Este mes detectó 124 cazas y 16 bombarderos.

Aun así, los analistas instan a no exagerar la amenaza que suponen estas entradas. La ADIZ no corresponde al territorio aéreo de Taiwán, sino que es más extenso y en algunas partes se sobrepone con la China continental.

Pero hasta 2020, China raramente enviaba sus aviones al sector suroccidental.

“Esto es lo que llamamos tácticas de 'zona gris'. Mantienen la presión psicológica en Taiwán”, dijo el almirante retirado Lee Hsi-min, que dejó la dirección de las fuerzas armadas de Taiwán en 2019.

“Zona gris” es un término usado por analistas militares para describir acciones agresivas de un Estado pero sin entrar en una guerra abierta, lo que el secretario de Defensa británico Ben Wallace describió como un “limbo entre la paz y la guerra”.

Taiwán sufre un aumento de este tipo de presiones desde la elección en 2016 de la presidenta Tsai Ing-wen, que considera la isla soberana de facto y no parte de “una China” como propugna Pekín.

Entre estas medidas de “zona gris”, el almirante cita ciberataques, campañas de desinformación o la presencia de dragas chinas que toman arena de las cercanas islas de Kinmen y Matsu, pertenecientes a Taiwán pero cerca del continente.

Defensas  costeras colocadas en la isla Kinmen de Taiwán.
Foto: AFP

Las incursiones aéreas, además, permiten a China “mejorar el entrenamiento de los pilotos”, incluyendo ocasionales vuelos nocturnos, y mantienen en constante estrés la anticuada flota de Taiwán, añade.

EEUU rebaja tensión

Interrogado el jueves sobre la posibilidad de una intervención militar estadounidense para socorrer a Taiwán, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden respondió de manera afirmativa.

“Sí. Estamos comprometidos a ello”, declaró Biden a la cadena CNN en un encuentro con sus electores en Baltimore.

Los comentarios del jueves del presidente iban a contramano de la antigua política estadounidense de “ambigüedad estratégica”, por la cual Washington ayudaba a Taiwán a construir su defensa pero sin comprometerse a salir en respaldo de la isla.

Unas horas después, Washington rectificó y aseguró que su política hacia Taiwán no sufrió modificaciones.

“El presidente no estaba anunciando ningún cambio en nuestra política y no hay ningún cambio en nuestra política”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, reiterando un comentario anterior de la Casa Blanca.

“Mantendremos nuestros compromisos, seguiremos apoyando la autodefensa de Taiwán y seguiremos oponiéndonos a cualquier cambio unilateral del statu quo”, dijo Price a periodistas.

China, públicamente comprometida a recuperar Taiwán un día, apenas dice nada de sus incursiones aéreas.

Para los analistas, son mensajes dirigidos a tres públicos: el gobierno y el pueblo de Taiwán, la creciente base nacionalista china y los poderes occidentales.

“Pekín quiere demostrar que no se intimidará por alianzas de seguridad regional que aliados de seguridad regional en curso, que sin duda están dirigidas a China”, dijo J Michael Cole, experto del Global Taiwan Institute en Washington.

“Dos  Chinas”

  • Guerra civil Taiwán se separó de China en 1949, cuando las fuerzas nacionalistas del Kuomintang de Chang Kai-shek se refugiaron en la antigua isla de Formosa para establecer la República de China, tras perder la guerra civil frente a los comunistas de Mao Tse Tung, que tomaron el continente.
  • Sistemas Taiwán, que disfruta de un sistema democrático, es gobernado de manera independiente, mientras que la República Popular de China promete recuperar lo que considera una provincia rebelde.
  • Consenso En 1992, ambas partes alcanzaron un “consenso” basado en el principio de “una sola China”, mientras se reservaban el derecho a hacer diferentes interpretaciones.

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