Sudán, de una transición a la democracia a un golpe militar

El primer ministro sudanés, Abdalá Hamdok, y su esposa fueron arrestados en la madrugada del lunes; su paradero es desconocido, como el de otras autoridades.
martes, 26 de octubre de 2021 · 05:00

EFE /  Jartum, Sudán

Los militares sudaneses pusieron ayer fin a una transición democrática de poco más de dos años, durante la cual compartieron el poder con los civiles en una experiencia singular en el mundo árabe, hasta que hace un mes  la relación entre ellos se agrió por una intentona golpista.

El primer ministro sudanés, Abdalá Hamdok, y su esposa fueron arrestados en la madrugada del lunes en su domicilio y se encuentran en paradero desconocido, junto a otros ministros y representantes políticos civiles, tal y como confirmó el ya disuelto gobierno.

Pocas horas después de los arrestos, el presidente del Consejo Soberano, máximo órgano de poder del proceso de transición, el general Abdelfatah al Burhan, disolvió el Consejo de Ministros encabezado por Hamdok y el propio Consejo Soberano, que habían sido creados en 2019  con base  en  un documento constitucional que regía la transición.

La hoja de ruta, suspendida

Al Burhan también suspendió algunos artículos de esa Constitución transitoria, que fue firmada en agosto de 2019 por los militares y los civiles, y en la que sentaron las bases del reparto de poder durante 39 meses hasta la celebración de elecciones democráticas, previstas para principios de 2024.

El Ejército aceptó compartir el poder con las principales fuerzas políticas y grupos civiles que habían participado en la revuelta popular contra el dictador Omar al Bashir, derrocado en abril de 2019 por sus propios compañeros de armas tras varios meses de protestas en las calles.

Si bien no fue fácil un acuerdo entre los uniformados y los civiles, finalmente alcanzaron una fórmula satisfactoria para ambas partes, que había funcionado hasta este momento y que había sido considerada modélica por otros países árabes en los que ese reparto de poder fue imposible tras las revoluciones de 2011.

El Consejo Soberano estaba integrado por 11 miembros, cinco de ellos militares y otros cinco civiles. Además de uno seleccionado por acuerdo de todas las partes, con una presidencia rotatoria, que en los pasados más de dos años estuvo ocupada por Al Burhan.

Crecientes tensiones

Las tensiones entre los dirigentes civiles y militares han estado presentes en el período transitorio, pero eso no ha impedido que el proceso siguiera su curso, hasta que el pasado mes de septiembre hubo una intentona golpista que hizo que ambas partes se lanzaran acusaciones directas y recriminaciones, y desató un conflicto abierto.

El pasado 21 de septiembre el Ejército anunció que había abortado un golpe de Estado por parte de soldados y oficiales rebeldes, que fue atribuido por Hamdok a “remanentes” del régimen de Al Bashir de dentro y fuera de las Fuerzas Armadas.

Tras la intentona, el primer ministro dijo que era necesario “reformar los órganos militares y de seguridad”,  lo que provocó el enfado de los líderes castrenses y la interrupción de las comunicaciones entre las dos partes.

Hamdok también había señalado entonces que se habían dado “preparativos” para crear un ambiente propicio para el golpe, como la falta de seguridad en las calles en medio de protestas en algunas provincias del país y escasez de productos básicos, en el marco de la prolongada crisis de vive Sudán.

Violencia en las calles

La grave crisis económica fue la que motivó las protestas contra Al Bashir en diciembre de 2018, que desembocaron en su derrocamiento a manos de los militares en abril de 2019, después de meses de movilizaciones en las calles de todo Sudán y sobre todo en la capital.

Una junta militar encabezada por Al Burhan tomó las riendas del país y prosiguieron las manifestaciones para presionar a los generales para que cedieran el poder.

Los manifestantes hicieron frente a la violencia y a la represión por parte de los militares, que cometieron la mayor masacre de la transición en el desmantelamiento de esa acampada de protesta, que se saldó con al menos 120 personas muertas.

Reacciones internacionales  al golpe

  • EEUU Estados Unidos, cuyo emisario Jeffrey Feltman estuvo la víspera misma en la oficina de Hamdok, advirtió que “cualquier cambio del gobierno de transición pone en peligro la ayuda estadounidense para el país”.
  • Europa Por su parte, el jefe de la diplomacia europea,  Josep Borrell,  instó a la comunidad internacional a “volver a encarrilar la transición sudanesa”, y la Liga Árabe también manifestó su “profunda preocupación” y llamó a “todas las partes a respetar” el acuerdo de reparto de poder.
  • Respuesta Frente a estos llamados, el general Burhan dijo que el país respetaría los acuerdos internacionales firmados. Sudán es uno de los cuatro países árabes que normalizó recientemente las relaciones con Israel.

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