Cinco años después de muerte de Fidel, Cuba está atascada

Una nueva generación, los “nietos de la revolución”, irrumpió en el escenario político después de la muerte de Fidel, reclamando derechos y libertad de expresión.
jueves, 25 de noviembre de 2021 · 05:00

AFP /  La Habana, Cuba

Jóvenes reclaman libertades con el internet móvil como nueva arma, bolsillos golpeados por una dolorosa reforma monetaria y sanciones extremas de EEUU en medio de la pandemia: cuando han transcurrido cinco años de la muerte de Fidel Castro, la revolución cubana se encuentra atascada, estiman analistas.

El fidelismo, presente en Cuba desde 1959, “tiene el mérito de haber creado un sistema de bienestar social” que llevó salud y educación a toda la población, pero “dejó un país materialmente empobrecido, con una forma anacrónica de gobernar con limitados espacios de debate y competencia”, dijo  Arturo López-Levy, de Holy Names University, California.

Castro lideró la revolución que en 1959 (Guerra Fría) colocó a Cuba en el foco de la escena internacional. Por 47 años ininterrumpidos gobernó con una versión caribeña del comunismo real soviético y que tuvo como principal antagonista a EEUU.

Muy lejanas resultan ahora las imágenes del largo cordón de “agradecidos” que despidió las cenizas del “Comandante” tras su muerte el 25 de noviembre de 2016, durante un recorrido de más 900 km entre La Habana y el monolito, donde reposan en Santiago de Cuba, en el este de la isla.

Enfermo desde 2006, Fidel dejó el poder a su hermano Raúl, quien en 2018 entregó las riendas de la Presidencia a Miguel Díaz-Canel y en 2021 el control del Partido Comunista.

“El sistema cubano se abocó a reemplazar el liderazgo carismático con formas más institucionales” y ha logrado sobrevivir. “Eso en los contextos revolucionarios es necesario, pero no suficiente”, considera López-Levy.

“El espíritu fidelista concebía el sacrificio y la movilización moral en aras del colectivo”, pero una reforma impulsada en 2011 por Raúl Castro, más pragmático y realista, implicó “la reafirmación de los intereses individuales” en el país, añadió.

Además, todos reconocen su legado en la medicina, que permitió controlar la pandemia e inmunizar al 80% de la población.

“La generación migratoria”

Una nueva generación irrumpió en el escenario político después de la muerte de Fidel, reclamando derechos y libertad de expresión.

Se trata de los llamados “nietos de la revolución”, que tienen entre 30 y 40 años, que representan el 13,5% de la población total de 11,2 millones.

Reclaman participación política, proyectos que les permitan prosperar y rechazan los llamados a la resistencia numantina frente a Estados Unidos, que movilizaron a sus padres.

Ocurre en una sociedad envejecida. Los dirigentes “históricos” aparecen frecuentemente en obituarios del diario Granma, y los “hijos de la revolución”, cerca de los 70, se jubilan.

La nueva “variable” en “este complejo contexto ha sido la protesta social”, opina el economista cubano Pavel Vidal, de la Universidad Javeriana de Colombia.

Muchos “nietos” son competentes profesionales que salieron a escena de manera espontánea para ayudar durante el tornado de 2019 en La Habana.

Más organizados, en 2020 se agruparon en el movimiento San Isidro, que dio lugar en noviembre de ese año al inédito plantón frente al Ministerio de Cultura.

Algunos de los integrantes del Movimiento San Isidro  se encerraron en su sede el 18 de noviembre, poniéndose en huelga de hambre, hasta su desalojo por la Policía el 26 de ese mes. Después vinieron las históricas manifestaciones de 11 de julio, seguidas por un intento de protesta prohibida este mes, que movieron el piso a las autoridades.

Su difusión por las redes sociales hizo que de forma espontánea la protesta se prendiera en otras ciudades del país, aunque fueron rápidamente atajadas por las fuerzas de seguridad, dejando como resultado centenares de detenidos y arrestos.

“Mi generación está lo suficientemente cerca de nuestros abuelos para comprender su historia, pero lo suficientemente separados  para no estar anclados a la historia y poder pensar en el futuro”, dice  Raúl Prado, un activo fotógrafo de 35 años.

Experimentados en el uso de internet, que llegó a sus móviles  en 2018, llevan la delantera frente al arcaico aparato ideológico oficial, que repite viejas consignas vacías. “Al no hallar un espacio político en el país y no vislumbrar un futuro, en breve se convertirá en la generación migratoria”, lamenta Prado.

“Estos cinco años han estado muy complicados para la economía”, dice Vidal, en referencia a la caída del 11% del PIB en 2020, la mayor desde 1993, y una fuerte inflación que ha provocado escasez de alimentos y medicinas.

A todo esto, se suma “la escalada de sanciones bajo la administración (Donald) Trump que continúan con (Joe) Biden, el impacto de la crisis infinita de la economía venezolana y la pandemia”, añadió el académico.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos