Las adopciones forzadas en el Chile de Pinochet, una estrategia diplomática y de control social

El gobierno de Suecia investigará unas 2.000 adopciones irregulares tras conocerse de la colaboración entre el régimen pinochetista y nazis suecos.
viernes, 5 de noviembre de 2021 · 08:05

RFI

El gobierno de Suecia investigará unas 2.000 adopciones irregulares de niños chilenos durante la dictadura de Pinochet tras una publicación en el diario sueco Dagens Nyheter, que revela la colaboración entre el régimen pinochetista y nazis suecos. El artículo se basa en la investigación "Niños chilenos adoptados por familias suecas. Proximidad diplomática en tiempos de Guerra Fría (1973-1990)". RFI habló con una de sus autoras, la historiadora chilena Karen Alfaro Monsalve.

Cientos de madres jóvenes y pobres fueron obligadas en Chile a dar a sus hijos en adopción. Para el diario sueco Dagans Nyheter, se trataba de adopciones irregulares e inmorales, pero Karen Alfaro Monsalve, historiadora y profesora de la Universidad Austral de Chile, estima que “todos estos conceptos como irregulares o ilegales son eufemismos. En rigor, algunas fueron legales: hay documentación de jueces, hay firmas legales, pero son adopciones forzadas porque no fueron consentidas por parte de las familias biológicas. Fueron adopciones forzadas, principalmente de niños pobres, con motivos políticos, diplomáticos, y fueron una forma de control y regulación de la población pobre durante la dictadura militar”.

“Operaban principalmente inhabilitando a familias pobres, fundamentalmente madres jóvenes, entre 14 y 18 años, la mayoría madres solteras. Les sustraían a sus hijos durante el parto o una vez que ellos estaban en una guardería infantil, o cuando las ingresaban por un problema médico a algún hospital público. Y entonces había un entramado de funcionarios públicos, asistentes sociales, médicos, jueces, abogados que facilitaban la adopción”, detalla.

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Pero también hay noticias de prensa que dan cuenta de robos o secuestros de niños en plena calle: “Incluso en la Araucanía, se dice que furgones de carabineros estaban involucrados en la recogida de niños”.

Según la historiadora, el objetivo de estas adopciones forzadas es un control de la población: “Una de las primeras tareas de la dictadura es cuantificar a los pobres. Los pobres fueron, además de contados, criminalizados, y había un número importante de niños que ellos consideraban como una especie de excedente y de problemática para el desarrollo del país. Es una forma de reubicar a niños pobres en familias extranjeras porque el Estado hubiera tenido que hacerse responsable de ellos, y el Estado no estaba dispuesto a invertir en la infancia pobre”, comenta.

La investigación también aduce un objetivo geopolítico, especialmente después del gobierno sueco del primer ministro Olof Palme, enemigo número uno del régimen militar y aliado de los exiliados políticos tanto de Chile como de las otras dictaduras del Cono Sur. 

“Las adopciones permitían una proximidad diplomática, especialmente para los países donde había un quiebre en las relaciones diplomáticas por el juicio contra las violaciones a los derechos humanos. Estas adopciones se dan principalmente en aquellos países que habían recibido un número importante de exiliados chilenos”, recalca Karen Alfaro Monsalve.

Se trata entonces, en ese momento, “de crear una campaña pro Chile, a partir de esta imagen de un país en pleno desarrollo, de un Estado que se hace cargo de las problemáticas, mostrar el desarrollo científico e industrial… La embajada creaba material específico para difundir esta imagen de Chile fuera, que contradecía la llamada ‘campaña antichilena’. Los centros de adopciones suecos fueron un aliado en la difusión o el blanqueamiento de la imagen de la dictadura en el extranjero”, enfatiza la investigadora.

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De esa operación de blanqueamiento se encargó la Sociedad Suecia-Chile, dirigida por un sueco de ultraderecha, Ulf Hamacher, a través del Centro de Adopción de la Sociedad Sueca para el Bienestar Internacional del Niño Chileno. El embajador chileno de entonces “tomó contacto con la liga nacional sueca, con neonazis suecos y con la derecha en general en Europa para buscar aliados para la dictadura”.

Un vínculo que se da bajo gobiernos socialdemócratas suecos: “En Suecia existió un giro del gobierno, de un gobierno más crítico y comprometido a un gobierno más socialdemócrata. Este cambio marca una menor incidencia respecto a la condena contra Chile. Hay un giro proclive a las relaciones sobre todo comerciales con Chile”, explica Alfaro Monsalve, que añade que también está “la razón humanitaria, al amparo de la cual ocurrieron una serie de abusos de poder”.

En el 2023 se prevé que salga el resultado de la investigación que está llevando a cabo Suecia. “Es fundamental como gesto político iniciar una investigación en Suecia y ojalá tenga como resultado poner todos los antecedentes. Hay una serie de archivos secretos todavía respecto a estas relaciones diplomáticas con la dictadura. Es el momento de abrir los archivos de la Guerra Fría para indagar en estas deudas pendientes”, concluye la historiadora.

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