Boric, el millenial que moderó su rebeldía en la recta final

domingo, 19 de diciembre de 2021 · 05:00

AFP /  Santiago

Gabriel Boric rogó porque “la esperanza le gane al miedo” antes de votaren la primera vuelta presidencial,  cuando este exdirigente estudiantil de 35 años obtuvo el segundo lugar y accedió al balotaje  con un rival de ultraderecha que asegura que su triunfo traerá el caos a Chile.

“Representamos el proceso de cambio y transformación que viene, (pero) con certezas, con la gradualidad que sea necesaria”, prometió desde su natal ciudad de Punta Arenas (sur), a orillas del Estrecho de Magallanes, donde este político soñó desde pequeño con un modelo de bienestar para su país.

Boric lleva, como lo llama, “un faro que ilumina en una isla desierta” tatuado en su brazo izquierdo y se relaja leyendo, pero su vida real es la de un activista de izquierda.

Boric, que postuló con la edad mínima para aspirar a la presidencia de Chile y fue el menor de los siete candidatos que compitieron para suceder al conservador Sebastián Piñera, se medirá en el balotaje hoy con el abogado de ultraderecha José Antonio Kast, de 55 años.

Boric representa a la coalición “Apruebo Dignidad”, que reúne al Frente Amplio y al Partido Comunista.

Su mayor reproche a la democracia tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) es haber continuado con el modelo económico liberal que dejó a una clase media y baja endeudada para pagar educación, salud y pensiones privadas.

El candidato Gabriel Boric con sus seguidores en Santiago.
Foto: AFP

Buena parte de sus seguidores y detractores lo vieron crecer como dirigente político desde 2011, cuando lideró protestas estudiantiles por una enseñanza gratuita, en uno de los países con la educación más cara del mundo.

“Nuestra generación irrumpe en política el 2011 despercudiéndose un poco de los miedos que había generado la dictadura y los pactos de la transición”, dijo en una entrevista con AFP.

Aludió así a la Concertación, coalición de centro-izquierda que desde 1990 gobernó buena parte de los 31 años de democracia, y que hoy yace desintegrada y desprestigiada como reflejo de la gran crisis de confianza institucional.

Giros

En la recta final de la campaña, este joven de ascendencia croata y catalana abandonó su estilo de universitario rebelde por una imagen de alumno ordenado, coherente con el tono moderado y de negociador de esta nueva etapa.

A su época de dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, hace 10 años, atribuye el inicio de los cuestionamientos a un modelo por el que era importante “dar la pelea para hacer de Chile un país más justo”, apuntó.

Aunque entonces la democracia chilena tenía solo 20 años, estos estudiantes cuestionaron “el modelo de desarrollo”, la ausencia de derechos sociales, denunciaron que la educación para privilegiados y no un derecho, así como un sistema de salud para ricos y otro para pobres.

Llegó la revuelta social que sacudió Chile en octubre de 2019, en la que Boric jugó un papel protagónico al firmar el acuerdo político -del que se restó el Partido Comunista (PC), que hoy lo apoya- para convocar un plebiscito y así cambiar la Constitución heredada de la dictadura.

Equilibrismo

Sus detractores reprochan su inexperiencia, su alianza con el PC, su falta de título universitario pese a haber terminado la Escuela de Derecho y también sus cambios de posturas.

Sus rivales en la carrera presidencial rescataron tuits de Boric saludando a Nicolás Maduro como nuevo mandatario en Venezuela tras la muerte de Hugo Chávez en marzo de 2013, pero en la campaña el candidato condenó ese régimen y rechazó el saludo de un líder comunista por la reciente victoria de Daniel Ortega en Nicaragua.

“En nuestro Gobierno el compromiso con la democracia y los derechos humanos será total, sin respaldos de ningún tipo a dictaduras y autocracias, moleste a quien moleste”, escribió recientemente en redes sociales.

Entre sus seguidores destacan artistas reconocidos como el cineasta chileno Pablo Larraín, autor de “No” (2012) y “Jackie” (2016), hijo del ministro de Justicia del actual gobierno de Piñera y cuya familia figura en la llamada élite de derecha.

También recibió el apoyo de la expresidenta y  Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

Patagónico

Soltero y oriundo de la austral Punta Arenas, se crió en una familia afín a los partidos Socialista y Demócrata Cristiano. 

“Soy de la Patagonia Austral, donde comienza el mundo, donde se funden todos los cuentos y la imaginación, en ese Estrecho de Magallanes que ha inspirado tantas bonitas novelas”, dijo orgulloso este ávido lector.

Si llega a ser presidente quiere “asegurar un estado de bienestar para que todos tengan los mismos derechos, sin importar su origen ni  cuánta plata tienen en la billetera”.

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