Birmania se levanta contra el Ejército después de amenazas

El bloqueo de internet, el corte de calles y las amenazas de los militares de que habrá más muertes no frenó a los birmanos que salieron en Rangún.
martes, 23 de febrero de 2021 · 05:04

EFE /  Rangún 

Cientos de miles de personas salieron este lunes a las calles de todo Birmania (Myanmar) en la mayor jornada de protestas contra la junta militar desde el golpe de Estado, tras un fin de semana trágico en el que dos personas murieron por disparos de la policía.

El bloqueo de internet, el corte de calles y las amenazas de los militares de que habrá más muertes, no frenó a los birmanos, que salieron en masa a manifestarse desde la mañana en una convocatoria de huelga que ha paralizado el país.

Las protestas masivas inundaron las principales arterias de Rangún, la ciudad más poblada, Naipyidó -la capital- y Mandalay, escenario de la sangrienta represión del fin de semana, así como otras muchas localidades a lo largo y ancho de la nación.

Los asistentes reclamaban el restablecimiento democrático y la liberación de los presos políticos, que ya superan los 600, entre los que se incluye a la líder electa Aung San Suu Kyi, como llevan haciendo a diario desde hace más de dos semanas en respuesta al levantamiento militar del 1 de febrero.

Aunque en general las protestas se celebraron hoy de manera pacífica, en Naipyidó se vivieron los mayores altercados, según vídeos publicados por los activistas en las redes sociales, que mostraban a la Policía persiguiendo a los manifestantes, mientras se produjo un número sin confirmar de detenciones.

“Hasta que no podamos andar”

“No me importan sus leyes y normas, no son nuestro Gobierno, por lo que no tenemos que obedecerles. Los toques de queda o lo que sea. Saldremos cada día a las calles hasta que no podamos andar”, aseguró a Efe una estudiante de 18 años, durante la protesta en Rangún.

Ante la convocatoria de este lunes, la junta militar volvió a dejar sin internet al país una noche más y restringió el uso de datos durante la mañana, además de cortar varias arterias de Rangún y Naipyidó para impedir el acceso a los puntos especialmente concurridos durante las protestas.

“En realidad, mis amigos y yo solíamos salir a manifestarnos por la mañana. Pero anoche, escuchamos muchas noticias diferentes sobre la posible represión mientras internet está apagado. Así que decidimos salir cuando se hubiera restablecido. Si quieren hacernos algo, lo contaremos en directo y le diremos al mundo lo que nos están haciendo”, comentó un mujer de 27 años y propietaria de un negocio durante las protestas de Rangún.

La convocatoria ha recibido el nombre de “La revolución 22222” al celebrarse el 22.2.2021, en referencia a las protestas contra la junta militar del 8 de agosto de 1988, conocida como la revolución 8888, que fue violentamente reprimida por las fuerzas de seguridad.

La repuesta masiva de ayer, que ha paralizado casi todo el país, llegó tras la represión policial que el sábado costó la vida por disparos policiales a dos manifestantes en Mandalay, la segunda ciudad de Birmania.

Con las dos muertes del fin de semana son ya tres los fallecidos por la violenta respuesta de las fuerzas de seguridad, después de que el viernes falleciera tras 10 días hospitalizada Mya Thwe Thwe Khine, una joven de 20 años que recibió un disparo policial en la cabeza durante una protesta, y cuyo funeral se celebró el domingo en Naipyidó.

En respuesta a estas muertes, la junta militar acusó a los manifestantes de “aumentar su incitación a la revuelta y a la muchedumbre anárquica” y les advirtió de que se podrían perder más vidas. “Los manifestantes están ahora incitando a la gente, especialmente a adolescentes y jóvenes emocionales a un camino de confrontación en el que sufrirán la pérdida de la vida”, reza el mensaje emitido la noche del domingo en la televisión pública MRTV.

Respuesta internacional

Tom Andrews, relator especial de la ONU, se mostró preocupado por este mensaje “amenazante” y advirtió a la junta militar en Twitter de que, a diferencia de lo ocurrido durante las sangrientas revueltas de 1988, las acciones de las fuerzas de seguridad están siendo grabadas, por lo que tendrán que asumir su responsabilidad. Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pidió este lunes que el ejército de Birmania "detenga la represión inmediatamente" y libere a los detenidos tras casi tres semanas de protestas contra el golpe de Estado. El Consejo de la Unión Europea condenó el golpe militar.

 

Junta advierte a la gente que se arriesga a morir

AFP / Rangún 

La junta birmana advirtió a los manifestantes que se arriesgan a morir, lo que no ha disuadido ayer a miles de personas de volver a las calles para exigir la vuelta de la democracia y denunciar el golpe. 

Tres semanas semanas después del golpe del 1 de febrero, la movilización prodemocracia se mantiene viva. El domingo protestaron decenas de miles de personas y la campaña de desobediencia civil perturba el funcionamiento del Estado y la economía. 

“Los manifestantes están incitando a la gente, sobre todo a los adolescentes y jóvenes exaltados a lanzarse sobre la vía de la confrontación en la que morirán”, advierte un comunicado en birmano leído en la cadena de televisión pública MRTV, con subtítulos en inglés.

El texto advierte a los manifestantes contra la tentación de “enfrentamientos y anarquía”. 

El relator especial de la ONU para los derechos humanos en Birmania, Tom Andrews, manifestó su preocupación por estas amenazas.  “Advertencia para la junta: a diferencia de 1988, la actuación de las fuerzas de seguridad está grabada y tendrán que rendir cuentas”, adviritó en Twitter. La advertencia del poder no ha hecho mella en los manifestantes. Este lunes se congregaron de nuevo miles de personas en dos barrios de Rangún, la capital económica. En Bahan, uno de los barrios de la ciudad, los manifestantes se sentaron en el piso y llevaban banderolas de apoyo a la jefa del gobierno civil depuesta, Aung San Suu Kyi, que está detenida desde el 1 de febrero en un lugar secreto.

“Estamos aquí para participar en la manifestación, para luchar hasta que ganemos”, declaró ayer Kyaw Kyaw, un estudiante de 23 años. 
 

 

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