El comercio mundial, en jaque por el virus y el barco encallado

El atasco de las rutas marítimas también se explica por la explosión de la demanda, después del levantamiento de las restricciones sanitarias anti-Covid.
miércoles, 31 de marzo de 2021 · 05:04

AFP /  París

La pandemia del coronavirus y el bloqueo por unos días del estratégico canal de Suez pusieron en jaque la logística frenética del comercio internacional de mercancías, sacando a relucir sus puntos débiles.

“Dije a uno de mis clientes que su parqué bloqueaba el canal de Suez. No me creyó”, bromeaba el jefe de una empresa británica especializada en la madera.

El parqué en cuestión son planchas de roble francés, tratadas en China y bloqueadas en su trayecto de vuelta a bordo del portacontenedores “Ever Given”, que también transporta un centenar de contenedores de muebles.

El reflote de este gigantesco buque el lunes, tras seis días atascado en el canal de Suez, abrió la circulación en esta vía marítima crucial, por donde transitan mercancías fabricadas en Asia y compradas en internet por los consumidores europeos. 

Aunque la navegación se está reanudando progresivamente, “esto muestra de nuevo la fragilidad de las cadenas de suministro, largas y complejas, y los límites de ‘just-in-time’”, o sea la logística pensada para que las mercancías lleguen “el día que se necesita o el día de después”, explica   Ian Goldin, profesor de la Universidad de Oxford.
 

El precio del almacenamiento 
 
Aunque no ha sido el primer aviso para el comercio mundial, la crisis del Covid-19 ha sido como una estocada.

Recuperar el control de las cadenas de valor se ha vuelto una obsesión, tanto para los dirigentes como para las empresa, que han empezado a “revisar su dependencia al (método de) justo a tiempo”, admite Soren Skou, director ejecutivo de gigante danés Maersk, en una entrevista al Financial Times. 

El atasco de las rutas marítimas, que alarga los plazos de entrega, también se explica por la explosión de la demanda, después del levantamiento de las restricciones sanitarias anti-Covid.

Los hogares, que no han podido gastar en vacaciones o restaurantes, se han lanzado a consumir otro tipo de productos, desde aparatos para hacer ejercicio en casa hasta productos para teletrabajar o entretener a los niños.

“Estamos en el séptimo mes de una aumento de las importaciones nunca visto hasta ahora, impulsado por una demanda sin precedentes por parte de los consumidores estadounidenses”, explicaba hace poco el director general del puerto de Los Ángeles.

Un parte de la solución podría venir de la mano de los consumidores, si aceptan pagar más caro productos que son más respetuosos con el medioambiente y los criterios sociales: “En el mundo de mañana, tendríamos que ver (esperémoslo) menos ‘fast fashion’, menos consumismo, menos ‘packaging’”, augura Ian Goldin. “Pero es un proceso lento y que ocurre sobre todo en las metrópolis ricas, como París o Londres”. 

 

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

Más de