Amenazas internas mantienen al Capitolio como fortaleza vallada

sábado, 6 de marzo de 2021 · 05:04

EFE /  Washington

La advertencia de un supuesto plan de una milicia de irrumpir el jueves en el Capitolio provocó el refuerzo de las ya extremas medidas de seguridad, que han convertido el centro de Washington en un fortaleza desierta, donde más de 5.000 efectivos de la Guardia Nacional protegen el edificio.

El jueves, la Policía del Capitolio solicitó una extensión de 60 días de los miembros de la Guardia Nacional desplegados en la capital estadounidense y que en principio tenían previsto retirarse el 12 de marzo.

“La Guardia Nacional debería quedarse todo el tiempo que fuese necesario”, afirmó en una conferencia de prensa  Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, cámara que precisamente canceló sus actividades hasta la próxima semana por la reciente amenaza.

Desde que el pasado 6 de enero una turba de seguidores del expresidente Donald Trump tomaron violentamente el Congreso, en unos tumultuosos acontecimientos que dejaron cinco muertos y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, el Capitolio parece más una base militar que la sede del Legislativo estadounidense.

El perímetro de seguridad se ha ampliado y asegurado en los últimos días, con nuevas vallas, barreras de hormigón y alambre espino. El jueves en los alrededores del Capitolio, sólo se veía a periodistas,  corredores ocasionales y algún turista que tomaba fotos con su teléfono de la impensable estampa.

Por su parte, y también en una rueda de prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, remarcó que “la amenaza de extremismo violento, particularmente de carácter racial y por extremistas antigubernamentales, no comenzó y culminó el 6 de enero”.

QAnon y una milicia

Según la información proporcionada por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional, las autoridades han registrado un incremento de las discusiones entre grupos extremistas, como la organización de ultraderecha Three Percenters, sobre un posible plan de atacar el Capitolio este jueves.

Los seguidores del movimiento conspiratorio QAnon creían que el 4 de marzo Trump sería investido de nuevo, basándose en que entre 1793 y en 1933 la investidura de los mandatarios cayó a menudo en torno a esa fecha.

El asalto del pasado 6 de enero se produjo precisamente cuando se celebraba una sesión conjunta de las dos cámaras del Congreso para ratificar la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales de noviembre.

Debido a ese ataque Trump fue sometido a su segundo juicio político en el Senado, del que fue absuelto el pasado 13 de febrero, después de haber abandonado ya la Casa Blanca.

El enorme despliegue de seguridad ha obligado a aplazar el tradicional discurso del Estado de la Unión que suele ofrecer el Presidente estadounidense, y que Biden no espera ofrecer hasta que el Congreso apruebe el tercer paquete de rescate financiero para superar la crisis por la pandemia. 

 

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