Ceuta: España devuelve a 5.600 migrantes a Marruecos

Desde el amanecer de ayer, los migrantes continuaban lanzándose al agua desde la costa marroquí para sortear a nado un espigón que delimita la frontera.
jueves, 20 de mayo de 2021 · 05:04

AFP  / Ceuta

Algunos migrantes intentaban ayer alcanzar el enclave español norafricano de Ceuta, pero eran devueltos a Marruecos, contra quien la Unión Europea elevó el tono asegurando que no se dejará “intimidar” en el tema migratorio.

Desde el lunes, 8.000 migrantes, un récord, lograron ingresar en este enclave, con el telón de fondo de una disputa diplomática entre Rabat y Madrid, por la asistencia médica prestada por España al líder independentista del Sáhara Occidental, un territorio que Marruecos considera como suyo.

Pero 5.600 de ellos ya fueron retornados a Marruecos, anunció la tarde de ayer la delegación del gobierno español en Ceuta, que dijo no registrar “nuevas entradas” en las últimas horas, ya que las personas que buscan llegar son devueltas inmediatamente.

Desde el amanecer del miércoles, los migrantes continuaban lanzándose al agua desde la costa marroquí para sortear a nado un espigón vallado que delimita la frontera, y acceder a suelo español, y por tanto, europeo.

Pero apenas llegaban eran interceptados por soldados españoles y llevados a la fuerza a la frontera para ser devueltos, constató una periodista.

En su mayoría eran hombres jóvenes, que cruzaban a nado con la ropa puesta.

“Poco trabajo”

“Hay poco trabajo en Marruecos”, explicó Othman, un barbero de 24 años llegado de Tetuán (norte). Y en España “hay trabajo para nosotros”, dijo, mientras esperaba su expulsión.

En la playa fronteriza de Ceuta, pequeño enclave de 84.000 habitantes, se podían ver soldados con porras y escudos desplegados. Algunos lanzaban bombas lacrimógenas para evitar que las personas se acercaran del lado marroquí.

España aumentó en las últimas horas la presión diplomática sobre Rabat, un socio clave en el control del flujo migratorio, convocando el martes a la embajadora marroquí para trasladarle su “disgusto” y su “rechazo a la entrada masiva de migrantes marroquíes en Ceuta”.

Madrid ha recibido el apoyo y solidaridad de altas autoridades europeas y ayer el vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, advirtió que “Europa no se dejará intimidar por nadie” ante la crisis migratoria, en referencia velada a Marruecos.

Guardia civil  español sujeta a un migrante ilegal.
Foto:AFP

“Hemos visto ya en los últimos meses algunas tentativas de países terceros (...) de instrumentalizar la migración y eso no lo podemos permitir”, subrayó Schinas.

Ceuta “es también una frontera europea y por tanto la falta de control por parte de las autoridades marroquíes no es algo que represente una falta de respeto hacia España, sino también hacia el conjunto de la UE”, remarcó en el Congreso el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

Controladas por España durante siglos y reivindicadas por Rabat, los enclaves españoles de Ceuta y Melilla en el norte de Marruecos son las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África y habituales puntos de paso de migración irregular.

Sin miedo a reintentarlo

En el lado marroquí, en la noche del martes al miércoles las fuerzas de seguridad marroquíes bloquearon a decenas de personas que se dirigían hacia la frontera con la intención de emigrar, quienes respondieron lanzando piedras, según observó un periodista. 

Desde el lunes, una multitud de hombres, mujeres con niños y jóvenes han acudido a la zona ante la relajación de los controles fronterizos.

Incluso algunos quieren volverlo a intentar pese a haber sido ya devueltos, como Osama. Desesperado por la falta de futuro en su país, Osama, un marroquí de 17 años, está dispuesto a aprovechar “la primera oportunidad” que se le presente para ir al enclave español de Ceuta, donde pasó unas horas el martes como miles de sus compatriotas, antes de ser expulsado.

“Vuelvo esta misma noche. Amo a mi país pero no puedo vivir en él sin ingresos”, suelta este joven sin escolarizar, poco después de pisar de nuevo territorio marroquí.

Osama no se mueve de allí con la esperanza de que los controles vuelvan a relajarse en el lado marroquí de la frontera. Su objetivo: volver a Ceuta. No es el único. Junto a él hay muchos candidatos a la emigración que se precipitan a la frontera desde el lunes.

Osama camina hacia el centro de Castillejos (Fnideq en árabe) con un grupo de hombres y mujeres con niños. Van en medio de una multitud de personas expulsadas de Ceuta por los guardias fronterizos españoles. Hay gente de todas las edades.

Van escoltados por las fuerzas de seguridad marroquíes que el martes por la mañana se desplegaron a lo largo de la valla que separa España de Marruecos para frenar la marea humana hacia la frontera. El lunes permanecieron pasivas durante horas.

Rompiendo el silencio que mantenía desde el lunes, Rabat dio a entender que la crisis migratoria estaba relacionada con el asunto de la hospitalización en España de Brahim Ghali, el líder del movimiento independentista saharaui Frente Polisario, respaldado por Argelia.

“Está claro que España ha privilegiado su relación con el Polisario y Argelia por encima de su relación con Marruecos”, señaló en Facebook el ministro de derechos humanos, Mustafá Ramid. “España debe saber que el precio por desacreditar a Marruecos se paga caro. Debe revisar su política, sus relaciones”, continuó Ramid.

Albergar a Ghali es una cuestión estrictamente “humanitaria”, ha insistido España.

Su ministra de Exteriores, Arancha González Laya, afirmó este miércoles que Madrid no cambiará su postura respecto al Sáhara Occidental, una excolonia española, mantendrá su neutralidad y respetará las resoluciones de Naciones Unidas.

En respuesta, Marruecos llamó a consultas a su embajadora en España, Karima Benyaich, quien volverá en breve a su país, indicó  el ministerio de Asuntos Exteriores.

El jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, viajó por su lado a Ceuta para “mostrar la determinación” de su ejecutivo en “restablecer el orden” en la ciudad y las fronteras “con la máxima celeridad”, tal como dijo en una alocución televisada previa.

El mandatario español se desplazó después a Melilla, el otro enclave español del norte de África, que en la madrugada del martes recibió 86 llegadas de migrantes que saltaron su valla fronteriza.

 

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