Colombia cumple un mes de protestas y represión policial

El país completa cuatro semanas de vértigo: en el día las protestas son pacíficas y creativas, mientras que en la noche llegan los disturbios y la violencia.
viernes, 28 de mayo de 2021 · 05:00

AFP / Bogotá 

Un mes después, los colombianos  siguen en las  calles desafiando el virus  y la represión policial. Las  protestas que comenzaron el 28  de abril contra más impuestos  destaparon, según analistas,  una fuerza infatigable: la de los  jóvenes herederos de una violencia  anacrónica empobrecidos  por la pandemia. 

Gobernado históricamente por  la derecha, el país completa cuatro  semanas de vértigo: en el día las  protestas son pacíficas y creativas  y en la noche llegan los disturbios,  los disparos y las batallas campales  con la fuerza pública. 

Un malestar inédito que se  siente con intensidad en las capitales,  donde arden barricadas  en rechazo a los abusos policiales,  o que se expresa en los bloqueos  viales, que causan desabastecimiento  y exasperan a un  sector de la población. 

El gobierno, pese a sus ofrecimientos,  no consigue desactivar  una crisis que, de momento,  tampoco amenaza con tumbarlo.  Hay un frente visible de la protesta  que dialoga con autoridades,  pero que no representa a todos  los inconformes. 

Una movilización distinta 

“Colombia está en proceso de  volverse un país latinoamericano,  no un país desarrollado, sino un  país con conflictos urbanos. Eso es  parte de lo que está estallando: una  fuerza muy grande de jóvenes de la  ciudad que están descubriendo la  política”, señala el académico  Hernando Gómez Buendía, autor  del libro “Entre la Independencia  y la pandemia”. 

Durante medio siglo el conflicto  con las FARC eclipsó a un país muy  desigual (el Banco Mundial lo sitúa  entre los más inequitativos en  ingresos y de mayor informalidad  laboral en América Latina), con un  Estado militarmente fuerte pero  débil en la atención de demandas  sociales. Y además políticamente  conservador, donde la izquierda  jamás ha conquistado la presidencia,  pese a tener una Constitución  de avanzada. 

El acuerdo de 2016, que desarmó  a la que fuera la guerrilla más  poderosa del continente, terminó  con una guerra “anacrónica”,  que envejeció en el campo a espaldas  de las ciudades y sus nuevas  generaciones. Aunque el narcotráfico  todavía alimenta los  rescoldos de la violencia, cuando  las calles gritan pocos aún  creen que lo hacen presionadas  por la insurgencia. 

Nadie imaginaba que estas  protestas contrapuestas, que  cambian de bandera o reclamo  conforme se mueven en el mapa,  podrían durar tanto.

El dilema 

En 2018, con 42 años, Iván Duque  asumió como uno de los presidentes  más jóvenes de Colombia.  Al año siguiente los estudiantes  se volcaron a las calles  exigiendo educación pública  gratuita y con mayor acceso, mejores  empleos, un Estado y una  sociedad más solidarios. 

La pandemia apagó la movilización  en 2020. Duque tomó un respiro  sin hacer mayores concesiones.  El virus hundió en la tragedia a  los más vulnerables. La pobreza se  aceleró hasta alcanzar al 42,5% de  los 50 millones de habitantes. Un  tercio de los jóvenes entre 14 y 28  años no trabaja ni estudia. 

Y en la pandemia a Duque, como  a “ningún otro presidente”, se le  ocurrió “la estupidez de subir los  impuestos”a las capas medias. Así  “prendió la llama del fuego” so -  cial, remarca Gómez Buendía. El  mandatario retiró el proyecto legislativo,  pero “la represión unificó”  al movimiento de protesta. 

A diferencia de crisis como las  de Chile, donde las protestas condujeron  a una reforma constitucional,  o de Ecuador, donde ya hubo  elecciones, Colombia no ha tenido,  salvo las protestas, una “vál -  vula de escape”a tantas frustraciones  que se “escondían debajo de la  superficie”, comenta Cynthia Arson,  del WoodrowWilson International  Center for Scholar. 

Hoy Duque, que dejará el poder  en 2022, se bate entre una  “salida represiva o negociada”,  advierte Gómez Buendía. La izquierda,  entretanto, asoma con  opciones de conquistar la presidencia  en las elecciones de  2021 medrando de la impopularidad  del mandatario. El exguerrillero  Gustavo Petro puntea  las encuestas.   

43 muertos en las protestas callejeras  

  • Fallecidos • De acuerdo  a las cifras oficiales, van 43  muertos y más de dos millares  de heridos en las protestas desde  el 28 de abril, según la Fiscalía  y el Ministerio de Defensa. En  17 de los casos el ente investigador  ha establecido un nexo directo  con las manifestaciones. 
  • Subregistro • Pero Human  Rights Watch habla de hasta  61 fallecidos. “Hemos confirmado  que 24 de estas muertes  (22 manifestantes o transeúntes  y dos policías) tienen relación”  con las protestas, señala el  portavoz de la ONG José Miguel  Vivanco. 
  • Censura • La represión  popular ya le costó al Gobierno  colombiano un ministro, el de  Hacienda, Alberto Carrasquilla,  pero ayer el Senado respaldó al  ministro de Defensa de Colombia,  Diego Molano, quien superó,  con una amplia mayoría, una  moción de censura promovida  por congresistas de la oposición  que lo acusaron de ser el  “responsable político” de la violencia  policial en las protestas  que comenzaron el 28 de abril. 

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