Voluntarios llevan alivio a las manifestaciones en Colombia

Los enfermeros atienden las lesiones de los manifestantes en las protestas, mientras que los vecinos donan insumos médicos y alimentos para los voluntarios.
sábado, 29 de mayo de 2021 · 05:04

AFP  / Bogotá

De día son publicistas, youtubers o trabajan en plazas de mercado. De noche esquivan gases lacrimógenos y bombas aturdidoras para aliviar a los heridos en los choques entre la Policía y los jóvenes que protagonizan un inédito estallido social en Colombia.

“Hemos usado la camilla como escudo”, relata un enfermero de 24 años que lleva dos semanas atendiendo a los caídos en las barricadas del Portal de las Américas, una estación de transporte del sur de Bogotá.

Desde el 5 de mayo manifestantes bloquean este punto de la capital colombiana en rechazo a la que denuncian como detención irregular de una decena de ellos. El sitio se conoce ahora como “Portal Resistencia” y es uno de los símbolos de la agitación social que desde hace un mes envuelve al gobierno del conservador Iván Duque.

“Veía en las noticias a diario la cantidad de heridos y me sentía impotente en la casa (...) decidí un día tomar mi botiquín y salir a ayudar”, relata una jefa de enfermería de 34 años que prefiere no dar su nombre por seguridad.

En un mes de protestas han muerto 46 personas, la mayoría civiles según la Defensoría del Pueblo. La Fiscalía ha establecido que 15 de los casos tienen nexo directo con las manifestaciones, pero la ONG Human Rights Watch afirma tener “denuncias creíbles” sobre 63 muertes, 28 relacionadas con la crisis.

El 24 de mayo, Armando Álvarez, un médico que prestaba atención a los manifestantes en la ciudad de Cali, fue asesinado a tiros a la salida de su trabajo. Ante episodios como esos, los voluntarios se guardan en el anonimato.

Desde una vivienda, vecinos iluminan una cancha de baloncesto donde la enfermera improvisa su consultorio. 

Llegan personas asfixiadas por los gases lacrimógenos o golpeadas con canicas, perdigones y bombas aturdidoras lanzadas por la Policía. Los casos más graves son las lesiones en cara y ojos. La Alcaldía de Bogotá reporta 33 de estas lesiones. 

“¿Perdí el ojo?”

Los jóvenes manifestantes, que a diario llenan las calles para denunciar abusos policiales y exigir un Estado más solidario ante el agudo deterioro económico y social que trajo la pandemia, exigen “que cesen las noches de terror”.

En el día ocupan la entrada de la estación de transporte. Cantan arengas, pintan la plaza aledaña y mantienen una olla comunitaria con donaciones. Cuando cae la noche llegan encapuchados que la emprenden a pedradas contra la instalación. Los uniformados reaccionan con gases y bombas aturdidoras. Una docena de manifestantes resisten el embate en la llamada “primera línea”. 

Hay jornadas peores que otras, dice la enfermera. “Son cosas que mueven las fibras, escuchar a un chico preguntar: dime la verdad, ¿perdí el ojo?”, relata.

Causa común

Sobre las 23:00 los manifestantes que se repliegan quieren levantar una barricada con ramas encendidas junto al consultorio.

Un voluntario se acerca y los persuade de mantener la confrontación lejos del punto médico.

La brigada está compuesta por una docena de personas entre los  los 18 y 34 años. Algunos tienen formación en enfermería o medicina, otros son voluntarios que han aprendido sobre la marcha o con familiares.

“Tengo conocimientos básicos en primeros auxilios (...) y siento la necesidad de aplicarlos en una situación como la que estamos viviendo en Colombia”, explica un publicista de 32 años. “También he protestado”, agrega.

Aunque las confrontaciones han afectado a los barrios aledaños, vecinos siguen donando insumos médicos y alimentos para los voluntarios.

Crisis  delicada

  • Historia La crisis más delicada de la historia reciente de Colombia, desatada por las protestas contra el gobierno del presidente Iván Duque, cumple un mes sin que se vislumbre una solución para los bloqueos y la inestabilidad política que impiden el normal funcionamiento del país, y mucho menos para problemas como la pobreza y la desigualdad.
  • Represión Las manifestaciones, que se propagaron por todo el país en las primeras jornadas, aunque luego perdieron fuerza al tiempo que crecían las acciones vandálicas, dejan al menos 43 muertos, un cifra que varía según la fuente, 129 desaparecidos y cuantiosas pérdidas

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