Magnicidio en Haití, ¿una oportunidad de renovación?

Experto dice que los poderes internacionales deben impulsar un desarme a las pandillas, presionar por una mayor transparencia e integrar a la oposición.
domingo, 11 de julio de 2021 · 05:04

Agencias /  Puerto Príncipe

La última vez que fue asesinado un presidente de Haití, en 1915, Estados Unidos ocupó la nación caribeña durante 19 años. Un siglo y múltiples intervenciones después, algunos observadores de Haití dicen que es hora de nuevas ideas.

Haití, el país más pobre de América, ya estaba sumido en una crisis política, socioeconómica y de seguridad, con zonas de la capital, Puerto Príncipe, controladas por pandillas, cuando el presidente Jovenel Moïse fue asesinado por un comando armado en su residencia la madrugada del miércoles. 

El magnicidio tiene lugar menos de cuatro años después del final de una misión de las Naciones Unidas que tenía como objetivo estabilizar Haití, y después de que el país recibiera miles de millones de dólares para la reconstrucción tras el devastador terremoto de 2010. 

“Se pueden hacer muchas cosas para ayudar, pero debemos ser modestos acerca de la rapidez con la que se pueden implementar y tener mucho cuidado de aprender de los errores del pasado”, sostuvo Brian Concannon, quien trabajó en Haití y es director ejecutivo de Project Blueprint, que promueve los derechos humanos en la política exterior de Estados Unidos.

“La última vez que hubo un llamado a una intervención militar duró 13 años, se gastaron 7.000 millones de dólares, y cuando finalizó, Haití tenía más armas y menos democracia que unos meses antes de que llegaran las fuerzas de paz, y además tenía cólera y explotación sexual por parte de las tropas de la ONU”, señaló. 

Estados Unidos, la potencia extranjera dominante en este país ubicado a 1.300 kilómetros  de Florida, se puso del lado de Moïse, quien afirmaba ser todavía presidente cuando, para muchos, había terminado su mandato.

Después del asesinato, el gobierno del presidente Joe Biden reiteró que Haití debería celebrar como previsto elecciones de septiembre para otorgar legitimidad a un nuevo líder. 

Francois Pierre-Louis, exmiembro del gabinete de Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente haitiano electo democráticamente, consideró que una intervención militar en Haití no serviría, dijo que podría establecerse un embargo internacional para detener el flujo de armas pequeñas a las pandillas, cuya violencia está socavando el país.

Los poderes internacionales deben convencer a la Policía para que desarme a las pandillas, presionar por una mayor transparencia en el uso de la ayuda económica e integrar a la oposición en la búsqueda de una solución, opinó.

Un hecho inquietante

Para Robert Fatton Jr., especialista en Haití de la Universidad de Virginia, lo ocurrido fue uno de los hechos más inquietantes que han tenido lugar en una nación marcada por la pobreza y las tragedias, las dictaduras y las conjuras políticas, los desastres naturales y las plagas.

 
“Cuando se analiza desde un punto de vista político, no es fácil pensar quién lo hizo o por qué. Ciertamente no sabemos quién se puede beneficiar de algo así. Es realmente uno de los hechos más intrigantes que han tenido lugar en la historia de Haití”, dice Fatton, quien cree que un hecho de este tipo -y la forma en la que se resuelva- puede tener consecuencias no sólo para la empobrecida nación caribeña.

“Es muy difícil de imaginar qué o quién puede estar detrás del magniocidio porque no hay ningún posible beneficio en lo que pasó, ni siquiera para la oposición. De alguna manera, Moïse era el símbolo alrededor del cual se unía la oposición. Era factor común de grupos políticos muy diferentes”.

La lucha en su contra había unido a sectores muy divididos, por lo que en el juego político su figura era importante, por qué se buscaría entonces quitarlo del medio de esa manera. 

“Por más controvertida y polarizada que haya sido la figura de Moïse,  su asesinato pone a Haití en una situación que no es conveniente para ninguna fuerza política”.
 

Situación de Haití genera  un intéres internacional limitado

Legisladores de Estados Unidos,  encabezados por el demócrata Gregory Meeks, jefe del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, instaron a principios de este año a repensar Haití, considerando que era preferible que se escuchara una gama más amplia de voces en el país y no apresurar la celebración de elecciones.

Para Monique Clesca, una especialista en desarrollo, ya retirada, que vive en Haití, los haitianos deberían atender primero los problemas cotidianos, como la atención médica, el empleo y la educación. 

“Todos estamos sufriendo porque no se están haciendo las inversiones sociales necesarias y nos siguen diciendo lo mismo, hagamos elecciones”, dijo. ”El problema haitiano es más profundo y está realmente arraigado en la desigualdad”. 

Pero Haití, que exporta poco, rara vez ha formado parte del juego de las grandes potencias mundiales, lo que plantea interrogantes sobre la explicación oficial según la cual Moïse fue asesinado por mercenarios extranjeros. 

Para Fatton, sin embargo, Haití podría ser de vital interés para Biden, ya que una mayor implosión podría empujar a más haitianos a abandonar su país, avivando el debate estadounidense sobre inmigración.

“Para decirlo crudamente, dudo que Estados Unidos permita el caos y el desorden generalizado en su patio trasero”, dijo.

Fiscal haitiano  interrogará a magnates y  exsenadores

Un fiscal haitiano convocó el viernes a declarar por el asesinato del presidente Jovenel Moise a dos magnates, Réginald Boulos y Dimitri Vorbe, y a los exsenadores opositores Youri Latortue y Steven Benoît.

Los cuatro, conocidos opositores de Jovenel Moïse, fueron convocados para el  lunes por el fiscal Bed-Ford Claude, del Tribunal de Primera Instancia de Puerto Príncipe.

Boulos, dueño de un conglomerado de empresas, y Vorbe, cuya familia es dueña de la compañía que controla el sector eléctrico, fueron acusados por el gobierno de Moïse de financiar las protestas que desestabilizaron el país desde 2018.

El exsenador Steven Benoît ha puesto en tela de juicio la versión oficial sobre el magnicidio en varias entrevistas y ha sugerido que Moïse fue asesinado por su cuerpo de seguridad.

El fiscal también ha llamado a declarar la próxima semana a cuatro de los jefes policiales y militares responsables de la seguridad de Jovenel Moïse.

Las citaciones, enviadas a la Policía Nacional, no aclaran si los cuatro responsables por la seguridad de Moise son convocados en calidad de investigados o de testigos.

La Policía haitiana afirma que el ataque fue perpetrado por un comando compuesto por 28 personas, de los cuales 26 son de nacionalidad colombiana y otros dos son estadounidenses de origen haitiano.

Por el momento, 20 personas han sido detenidas por su supuesta participación directa en el ataque, entre ellos 18 colombianos y los dos estadounidenses.

El Gobierno colombiano confirmó que varios de los detenidos son exmilitares y ofreció su colaboración a las autoridades haitianas en la investigación.

 

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