Canadá estrella la frustración por su pasado contra símbolos del colonialismo

Entre mayo y junio se hallaron en internados administrados por la Iglesia al menos 1.000 tumbas sin nombres de niños indígenas. Los canadienses quemaron templos y tiraron abajo monumentos de la monarquía.
martes, 6 de julio de 2021 · 05:04

Página Siete /  Agencias 

Estatuas de las reinas de Inglaterra Victoria e Isabel II  fueron tumbadas al piso mientras que  cinco templos católicos fueron quemados en Canadá por turbas de personas movilizadas  desde el descubrimiento de al menos 1.000  tumbas sin nombres, donde, entre los siglos XIX y XX, se enterró a niños indígenas separados de sus familias y enviados a internados gestionados por la Iglesia Católica para su asimilación. Las protestas son la muestra de la frustración de los canadienses por su pasado al conocer este hecho que desató la indignación general. 

El jueves 1 de julio, día de la fiesta patria, la estatua de la reina Victoria de Inglaterra (1819-1901), que se encontraba frente al parlamento de Winnipeg, fue derribada por los manifestantes. Igual suerte corrió un monumento de la actual soberana británica, Isabel II. 

Pero la indignación no se quedó ahí, porque ese día también ardió una iglesia católica ubicada en la localidad de Monriville; ésta se sumó a los otro cuatro templos que desde mediados de junio fueron incendiados, en diferentes fechas, en comunidades indígenas del occidente de Canadá.

Los incidentes comenzaron desde que en el país, entre mayo y junio, se hallaron al menos 1.000  tumbas sin identificar en terrenos de  antiguos internados para niños  que la Iglesia Católica instaló en Canadá entre los siglos XIX y XX. En mayo, se identificaron 215 restos de pequeños en el internado de Kamloops, provincia del oeste de Canadá, con lo que se inició la conmoción e  indignación del país en general, ilustrando el calvario sufrido durante décadas por los niños indígenas en las escuelas dirigidas por la Iglesia Católica,  de acuerdo con  la AFP. 

La noticia fue confirmada por la comunidad aborigen Tk’emlups te Secwepemc. “Algunos apenas tenían tres años”, dijo Rosanne Casimir, jefa de la comunidad, sobre los niños.

Según la mujer, la muerte de los pequeños, cuya causa y fecha se ignoran, nunca fue registrada por la dirección del internado, aunque su desaparición ya había sido mencionada en el pasado por miembros de esa comunidad. 

De acuerdo con  EFE, estudios preliminares establecieron que entre los muertos había niños menores de tres años y que fueron enterrados hace más de 40 años. 

A finales de junio, los indígenas cowessess reportaron el hallazgo de 751 tumbas no identificadas en los terrenos de la Escuela Residencial Indígena Marieval, en la provincia de Saskatchewan.  El descubrimiento se daba a escasos días del 1 de julio, fecha en que se conmemora la fundación de Canadá.

“No tengo ganas de celebrar el Día de Canadá con todo lo que está apareciendo y los eventos horrorosos que nuestra gente ha padecido”, expresó a EFE después de conocer la noticia Heather Bear, líder de la Federación de Naciones Indígenas Soberanas, que agrupa a los 74 grupos indígenas de la provincia de Saskatchewan, en el oeste de Canadá.

El primer ministro, Justin Trudeau, se pronunció con tono conmovido.

 “Nuestros pensamientos están con la comunidad indígena de Canadá tras estos trágicos descubrimientos, y seguimos de cerca estas cuestiones y continuamos comprometiéndonos con el Gobierno de Canadá en asuntos indígenas”, dijo.

La estatua de la reina  Isabel II fue echada abajo en el aniversario de Canadá, el 1 de junio.

Foto:EL MUNDO

 “El horroroso descubrimiento de los restos de centenares de niños en antiguas residencias escolares de Columbia Británica y Saskatchewan nos ha obligado a reflexionar con toda justeza sobre los fallos históricos de nuestro país y las injusticias que todavía se cometen contra los indígenas y muchos otros en Canadá”, añadió.

Los graves hallazgos revivieron el trauma sufrido por unos 150 mil  niños amerindios, mestizos e inuit que fueron apartados de sus familias, su lengua y su cultura y reclutados a la fuerza en 139 internados de todo el país hasta la década de 1990.  Muchos fueron sometidos a malos tratos o abusos sexuales y más de 4.000 murieron, según una comisión de investigación que concluyó que Canadá había cometido un “genocidio cultural”. 

También reabrieron el debate en Canadá  sobre estas instituciones educativas gestionadas por la Iglesia Católica en las que los niños indígenas eran enviados a la fuerza para ser asimilados a la cultura dominante. Asimismo, reavivó los llamamientos para que el Papa y la Iglesia se disculpen por los abusos y la violencia infligida a los estudiantes.

 El Sumo Pontífice se negó a presentar disculpas, generando frustración e ira en las comunidades indígenas canadienses. Mientras que la  Conferencia Canadiense de Obispos Católicos anunció a finales de junio que una delegación de Primeras Naciones, Mestizos e Inuit se reunirá con el Papa entre el 17 y el 20 de diciembre para discutir el papel de la Iglesia en el sistema escolar de las residencias.  

Expertos en derechos humanos de la ONU instaron a Ottawa y al Vaticano a realizar una investigación rápida y completa sobre la gestión de esos internados. “Es absolutamente trágico, pero no sorprendente”, tuiteó Perry Bellegarde, jefe de la Asamblea de las Primeras Naciones, que representa a más de 900 mil  indígenas en Canadá.

Los internados

Unos 150 mil niños amerindios, mestizos e inuit fueron reclutados a la fuerza en estas escuelas, donde fueron apartados de sus familias, su lengua y su cultura. Muchos fueron sometidos a malos tratos o abusos sexuales, y al menos 3.200 murieron, en su mayoría de tuberculosis, según las conclusiones de una comisión nacional de investigación.

Uno de los templos  católicos incendiados en la jornada de ira en Canadá.

Uno de los internados donde se hicieron los descubrimientos  se encontraba en Kamloops, provincia del oeste de Canadá, que fue gestionado por la Iglesia Católica en nombre del Gobierno canadiense. Se trata de una de las 139 instituciones de este tipo creadas en el país a finales del siglo XIX, se inauguró en 1890 y llegó a tener 500 alumnos en la década de 1950 y fue considerado uno de los centros con mayor cantidad de internos. Se cerró en 1969.

En 1910, el director de la institución de Kamloops se quejó de que el Gobierno canadiense no proporcionaba suficientes fondos para “alimentar adecuadamente a los estudiantes”, según la declaración de la comunidad. 

Otro de estos centros, el internado de Marieval, en el este de Saskatchewan, acogió a niños aborígenes entre 1899 y 1997 antes de ser demolido dos años más tarde y reemplazado por una escuela diurna. Preguntado por la emisora CBC, Barry Kennedy, un exresidente de la escuela de Marieval, consideró que este nuevo descubrimiento es apenas la punta del iceberg. 


 

Experimentos sobre desnutrición con los niños

El descubrimiento de  al  menos 1.000  de restos mortales de niños indígenas en terrenos de internados administrados por la Iglesia Católica entre los siglos XIX y XX en Canadá, ha puesto de manifiesto la devastación absoluta que los colonos infligieron en niños, familias y comunidades originarias a través del sistema de Escuelas Residenciales Indígenas.

Ian Mosby, historiador de la alimentación, salud indígena y política del colonialismo de los colonos canadienses, descubrió que entre 1942 y 1952 los científicos en nutrición más prominentes de Canadá llevaron a cabo investigaciones muy poco éticas en 1.300 indígenas, incluidos 1.000 niños, en comunidades cree en el norte de Manitoba y en seis escuelas residenciales en Canadá, según la BBC.

Muchos ya sufrían desnutrición debido a las políticas gubernamentales destructivas y las terribles condiciones de las escuelas residenciales.

A los ojos de los investigadores, esto los convertía en sujetos de prueba ideales.

Frederick Tisdall -famoso por ser cocreador de la comida infantil Pablum en el Hospital para Niños Enfermos de Toronto-,  Percy Moore y Lionel Bradley Pett fueron los principales arquitectos de los experimentos de nutrición.

Ellos aseguraron que la educación y las intervenciones en la dieta harían que los pueblos indígenas fueran activos más rentables para Canadá, que si los pueblos indígenas fueran más sanos, la transmisión de enfermedades como la tuberculosis a los blancos disminuiría y la asimilación sería más fácil. 

Algunos experimentos consistieron en no dar vitaminas y minerales esenciales a los niños de los grupos de control, mientras evitaban que los Servicios de Salud para Indígenas les brindaran atención dental con el pretexto de que esto podría afectar los resultados del estudio.

También se conoce que antes de estos experimentos, los niños de las Escuelas Residenciales Indígenas pasaban muchos días de hambre, que se confirmaba con informes de desnutrición grave y signos de deficiencias graves de vitaminas y minerales.

 

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