Costa Concordia, tras 10 años el drama sigue vivo en la memoria

El enorme crucero de lujo encalló la noche del 13 de enero de 2012 frente a la isla del Giglio, en medio de las aguas heladas, causando la muerte de 32 personas.
viernes, 14 de enero de 2022 · 05:00

AFP / Roma

Umberto Trotti aún recuerda los gritos aterrorizados de su esposa e hijos cuando se arrojó desde un costado del crucero Costa Concordia a un bote salvavidas para unirse a ellos.

“Fue el instinto, mi familia me necesitaba. Salté desde una altura de 3 o 4 metros”, contó.

“Caí sobre un alemán, pobre hombre”, comenta pocos días antes del décimo aniversario del naufragio.

El enorme crucero de lujo encalló la noche del 13 de enero de 2012 frente a la isla del Giglio, en la Toscana, en medio de las aguas heladas, causando la muerte de 32 personas.

La familia Trotti es reacia a regresar a la isla para la ceremonia oficial organizada que incluye una marcha con antorchas.

Las sirenas de los barcos y las campanas de las iglesias de la isla repicaron a las 21:45  para conmemorar el momento en que el enorme barco chocó contra los arrecifes de la costa.

Umberto Trotti, de 44 años, y su esposa Fjorda, de 33, regresaron un año después de la tragedia, pero la experiencia les resultó traumática.

La pareja había elegido ese crucero para celebrar su luna de miel junto con su hija Francesca, de dos años, y el bebé Carlo, de seis meses.

“Se suponía que sería el mejor momento de nuestras vidas”, dice Umberto.

“Los que no estaban a bordo nunca lo van a entender. Yo estaba en estado de shock, caminaba como un zombi”, admite.

El Concordia, que transportaba a 4.229 personas de unos 70 países, encalló mientras muchos pasajeros cenaban.

El capitán del navío, Francesco Schettino, condenado luego a 16 años de prisión, tardó en ordenar que sonaran las alarmas y además fue uno de los primeros en abandonar el barco.

La evacuación se inició más de una hora después del choque, cuando los botes salvavidas de todo un costado del buque habían quedado inservibles.

“Enorme traición”

“Nos salvó un cocinero de Como”, (norte de Italia), recuerda Trotti, quien estaba cenando con toda la familia en uno de los restaurantes del barco cuando se accidentó.

Paolo Maspero, que aún vestía el gorro de cocinero, “tomó en brazos a mi hijo de seis meses y (...) nos condujo hacia afuera. El agua estaba subiendo. Si no nos hubiera ayudado, estaríamos todos muertos”, rememora Trotti, quien no sabía nadar.

En las imágenes filmadas y divulgadas luego por la Guardia Costera, se puede ver a los buzos recorriendo el restaurante inundado en busca de víctimas.

Arriba, en la cubierta número 5, el pianista Antimo Magnotta se cayó del taburete cuando el barco se inclinó repentinamente hacia un lado. Junto con otros tripulantes, se encontró rodeado de pasajeros aterrorizados.

“Vino una mujer con dos niños pequeños. Parecía una tigresa, una leona, prácticamente me agredió. Me gritó: ‘Tienes que decirme qué hacer para salvar a mis hijos’”, cuenta Magnotta, autor del libro titulado “El pianista del Costa Concordia”.

El músico trató de tranquilizar a los pasajeros asegurando que el capitán estaba por hacer un anuncio. “Se lo prometí. Pero Schettino nunca habló. Fue una enorme traición”, resume.

El pianista, de 51 años, finalmente logró bajar por un costado del barco, pero dos de sus amigos murieron esa noche.

Magnotta, que sufre un trastorno de estrés postraumático, decidió mudarse a Londres, donde encontró trabajo como camarero.

Le encantaría volver para tocar ante la gente de la isla de Giglio, pero no logra perdonar a Schettino, “porque nunca llegó a pedir disculpas” por haber abandonado la nave cuando cientos de pasajeros aún estaban a bordo.

El excapitán fue condenado en 2015 por homicidio involuntario, abandono de la nave y desastre ambiental.

Ha apelado ante el Tribunal Europeo de DDHH y se espera que sus abogados pidan este año que cumpla el resto de su condena en casa por buena conducta.

 

Infame capitán
  • Comandante El capitán de la Marina italiana Gregorio De Falco, coordinador de las tareas de socorro en el naufragio del Costa Concordia, que costó la vida a 32 personas hace hoy diez años frente a la isla de Giglio, asegura que todos se podían haber salvado y que lo que ocurrió fue sólo debido “al comportamiento infame” del comandante, Francesco Schettino.“No fue un accidente de la navegación. Fue todo debido al comportamiento infame de una persona”, afirmó De Falco sobre lo ocurrido durante la noche del 13 de enero de 2012, cuando una maniobra aún hoy incomprensible para que la madre de un miembro de la tripulación viese la nave desde la isla provocó el impacto con un escollo del crucero.

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