Tras la destrucción que dejó el huracán Ian, las vías están sin tránsito

770 mil personas aún sin luz en Florida y muchos sienten olvido

“Nos sentimos un poco olvidados, pensamos que enviarían ayuda, agua, suministros, pero nos dijeron que nos fuéramos”, dice una profesora que perdió su casa.

Planeta
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Florida - lunes, 03 de octubre de 2022 - 5:00

Los damnificados en Florida tras el paso del huracán Ian ese sienten olvidados, mientras que todavía unas 770 mil personas están sin energía y los socorristas tienen el foco en las islas de cara al Atlántico ubicadas en el suroeste de este estado, la “zona cero”.

Karen Pagliaro recorre la calle principal de Matlacha sorteando árboles derribados, cascotes y vehículos abandonados sin saber muy bien adónde ir. Ese pueblo de 800 habitantes, repartido entre dos islotes, quedó aislado después de que el huracán Ian dañara los dos puentes que lo unen al resto de Florida.

“Nos sentimos un poco olvidados”, lamenta esta profesora de 50 años que perdió su casa por culpa de la tormenta. “Pensamos que (las autoridades) enviarían ayuda, agua, suministros y cosas, pero nos dijeron que no, que nos fuéramos”, añade.

Hasta el miércoles, Matlacha era un pequeño paraíso del suroeste de Florida, un pueblo pesquero de coloridas casas de madera construido en torno a una calle ancha. Un lugar en el que disfrutar del mar, del buen clima, de los restaurantes de marisco y de pequeñas galerías de arte. El huracán lo cambió todo. Tres días después de su paso, la Guardia Costera, los bomberos y ciudadanos de las localidades cercanas se acercan hasta el pueblo en bote para rescatar a los últimos habitantes que quedaron atrapados ahí tras negarse a evacuar antes de Ian.

Christian López observa el embarcadero donde los servicios de emergencia evacúan a la gente, pero él no tiene intención de marcharse, a pesar de perder su casa. “Prefiero quedarme acá que ir a otro sitio y quedar en la calle. Aquí al menos tenemos un techito y vamos a tratar de componer la trailer (caravana) donde vivimos”, dice este joven.

A otro extremo de Matlacha, la calle principal quedó cortada por una enorme grieta que la gente sortea gracias a un puente improvisado con una tabla metálica. Aquí y allá, decenas de personas caminan cansadas, con la mirada perdida.

“No tengo ningún plan”, dice John Lynch, resignado. La casa de este vecino de 59 años se está hundiendo en el mar y se dispone a abandonarla. “Hemos estado aquí durante 25 años (...) Es desgarrador porque aquí es donde planeamos vivir el resto de nuestras vidas”, lamenta.

Karen Pagliaro tampoco sabe qué va a hacer a partir de ahora. No tiene dónde ir y la escuela donde trabaja tuvo que cerrar temporalmente por los destrozos del huracán. Lo que sí tiene claro es que quiere regresar a vivir a Matlacha.

Cerca del embarcadero, Jim Bedra no comparte ese sentimiento. Este septuagenario está a punto de abandonar el pueblo con su esposa, Kathy, y su perra, Luna, en un bote de la Guardia Costera. Ya no tiene casa y su voz se quiebra al pensar en su situación. “Nos vamos a quedar en un albergue, me imagino. Esta no es la jubilación que buscábamos”, dice Bedra.

El proceso de restablecimiento de electricidad avanza con relativa rapidez, en especial en los condados de Lee y Charlotte, los más afectados por Ian, y de acuerdo con Eric Silagy, presidente de FPL, la compañía energética más grande del estado, hará falta todavía una semana para una casi completa restauración del suministro.

El ejecutivo alertó, sin embargo, que en edificios con daños estructurales la energía no estará disponible hasta que se complete la correspondiente inspección, lo que puede tardar “semanas o meses”, según CNN.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, dijo que prevé que a partir del 8 de octubre esté completamente operativas las vías y puentes que dan a Pine Island, a la que sus cerca de 9.000 residentes por ahora solo pueden acceder por mar o aire.

Ian tocó tierra como huracán de categoría 4, de un máximo de 5 en la escala Saffir-Simpson, el pasado miércoles en Cayo Costa, una isla frente a Pine Island, en el condado de Lee, donde se concentran los mayores daños por el ciclón y muchos de sus residentes todavía están incomunicados, sin energía ni agua potable. Mientras que en Florida el número de decesos a causa de Ian rondan la cincuentena, el alguacil de este condado, Carmine Marceno, dio cuenta de 42 muertes registradas hasta el momento en esta demarcación, donde los socorristas han realizado más de 800 rescates.


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