A casi tres semanas de las elecciones, el mandatario tiene un 30% de intención de voto

Con la mira en Lula, Bolsonaro usa festejos patrios para mostrar fuerza

“La izquierda quiere volver a la escena del crimen. No volverán”, indicó Bolsonaro, que fue criticado por la oposición por mezclar la fiesta patria con su campaña y por hacer gala de “machismo explícito”.

Planeta
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Brasil - jueves, 08 de septiembre de 2022 - 5:00

Acasi tres semanas de las elecciones en Brasil y con la mira puesta en su rival Luiz Inacio “Lula” da Silva, el presidente Jair Bolsonaro aprovechó los festejos del Bicentenario de la Independencia para mostrar fuerza electoral.

El mandatario está en clara desventaja en las encuestas, que le atribuyen una intención de voto en torno al 30%, frente al 45% que obtendría el expresidente Lula da Silva, abanderado de un frente progresista.

Aún así, el líder de la ultraderecha congregó grandes multitudes en Brasilia y Río de Janeiro, donde encabezó sendos actos, al tiempo que otras mareas de gente vestida con los colores verde y amarillo de la bandera nacional se volcaban en Sao Paulo y otras ciudades.

Tanto en Brasilia como en la playa de Copacabana, Bolsonaro participó primero en ceremonias y desfiles militares oficiales en ocasión de los 200 años de la Independencia de Portugal, como en actos puramente proselitistas, siempre con el mismo público, integrado exclusivamente por sus seguidores.

En los dos discursos que pronunció en esta jornada, Bolsonaro se concentró en críticas a Lula y al Partido de los Trabajadores (PT), así como reiteró su retórica en torno a los “valores” conservadores. Aún cuando algunos de sus partidarios exhibían carteles pidiendo una “intervención militar” y la “clausura” del Parlamento y la Corte Suprema, no se hizo eco e insistió en que Brasil tiene hoy “un presidente que cree en Dios, respeta a los militares, defiende a la familia, es contra el aborto y le debe lealtad a su pueblo”.

Bolsonaro arengó a sus seguidores asegurando que la izquierda no volverá al poder y que las encuestas electorales “mienten”.

“Aquí no está la mentirosa DataFolha. Aquí está nuestro DataPueblo”, dijo ante miles de seguidores en Brasilia. Aunque había consignas golpistas entre el público, Bolsonaro habló en tono electoral y más moderado que el 7 de septiembre del año pasado, cuando dijo que “sólo Dios” podía sacarlo del poder.

En Brasil se libra una “lucha del bien contra el mal”. La izquierda “quiere volver a la escena del crimen. No volverán”, agregó el ultraderechista, refiriéndose a los escándalos de corrupción que sacudieron los gobiernos en el poder entre 2003 y 2016.

“¡Lula, ladrón, su lugar es la prisión!”, bramó la multitud sobre el exmandatario que estuvo preso en el marco de la operación Lava Jato sobre una red de sobornos en la petrolera estatal Petrobras, antes de que sus condenas fueran anuladas.

Críticas de la oposición

La forma en que Bolsonaro mezcló la fiesta patria con su campaña electoral generó una ola de críticas en la oposición, que en su gran mayoría decidió entregar la calle al bolsonarismo para evitar posibles altercados con los más radicales.

Lula lamentó que no haya sido “un día de amor y unión por Brasil”, sino marcado por el “discurso de odio” que le atribuye al mandatario de derecha.

Sin embargo, manifestó su esperanza en que el país “reconquistará su bandera, su soberanía y la democracia”. “200 años de independencia hoy. El 7 de septiembre debería de ser un día de amor y unión para Brasil. Infelizmente, eso no está pasando. Tengo fe en que Brasil reconquistará su bandera, soberanía y democracia”, tuiteó Lula.

El candidato laborista Ciro Gomes, tercero en los sondeos con un 9%, se expresó en los mismos términos. “Merecíamos conmemorar los 200 años de Independencia viviendo días bien mejores”, manifestó.

A pesar de las multitudes, en Brasilia hubo ausencias de peso político, que mostraron así su rechazo al radicalismo de los bolsonaristas.

No asistieron a los actos del Bicentenario los presidentes de la Cámara de Diputados, Arhur Lira; del Senado, Rodrigo Pacheco; y de la Corte Suprema, Luiz Fux.

Por el contrario, el mandatario estuvo acompañado durante toda la jornada por Luciano Hang, un empresario investigado por el Supremo por supuesta financiación de “actos antidemocráticos” y “promocionar movimientos golpistas”.

En Brasilia, Hang hasta fue ubicado en la tribuna oficial, entre Bolsonaro y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo, uno de los invitados extranjeros a las ceremonias.

Machismo explícito

Una de las escenas que dejó este Bicentenario fue calificada por líderes de la oposición como “machismo explícito”, después de que el mandatario hiciera gala de su supuesta potencia sexual.

En su discurso en Brasilia, tras elogiar a su esposa y sin una sola mención al día patrio, el propio Bolsonaro animó a la multitud a corear “es imbroxável”, una grosera palabra usada coloquialmente para definir al hombre que nunca falla a la hora del sexo.

“Vergonzoso y patético”, afirmó la candidata presidencial de una alianza de centro derecha Simone Tebet, y agregó que “en el día de la Independencia, el Presidente muestra su desprecio por las mujeres con su masculinidad tóxica e infantil”.

En el mismo sentido se pronunció Soraya Thronicke, abanderada de una coalición de derechas, quien sostuvo que Bolsonaro “insiste en propagar una información que no le interesa al pueblo brasileño, que no precisa un presidente ‘imbroxável’, sino incorruptible”.

La presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, una de las coordinadoras de la campaña de Lula, se sumó a esa protesta y calificó a Bolsonaro de “despreciable”, tras acusarlo de “apropiarse indebidamente del Bicentenario de la Independencia” celebrado ayer en todo el país.

Una marea de seguidores del Presidente invadió Copacabana

Orley Antunes tiene una misión clara y pocas semanas para cumplirla: “Tenemos que elegir a Bolsonaro contra el mal”, asegura este brasileño junto con decenas de miles de seguidores del Presidente ultraderechista en la playa de Copacabana.

“La elección es el 2 de octubre, tenemos menos de un mes para cumplir nuestra misión, para evitar que Brasil se hunda como Argentina o Venezuela”, gobernadas por la izquierda, dice este profesor de 41 años, que viste una camiseta amarilla y verde.

Fernando César Alves, un adiestrador de perros de 34 años, tampoco cree en las encuestas: “Creo en lo que veo, en esta multitud reunida aquí”, afirma mientras bebe una cerveza en la playa.

Además de los manifestantes concentrados en la amplia avenida junto a la playa, decenas de personas enarbolaban banderas brasileñas y hacían rugir los motores de sus motos acuáticas, frente a los barcos de la Armada que participaron en el desfile militar por los 200 años de la Independencia.

“Estamos aquí porque no queremos más comunismo en Brasil. Bolsonaro encarna la defensa de la familia tradicional, de los valores cristianos”, explica Aline Giovanoni, una ama de casa evangélica que acudió al acto junto a su hija de 15 años. Bolsonaro mostró su fuerza electoral. (AFP).


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