Advierten que la economía es una manzana envenenada para Bolsonaro o Lula

Deuda, déficit fiscal, inflación: lo que
le espera al nuevo presidente de Brasil

Las “bondades” que el gobierno de Bolsonaro ha otorgado en términos fiscales para estimular la economía en año electoral comprometen las finanzas para el futuro. Muchos problemas se empujaron para 2023.

Planeta
EFE
Por 
Brasil - domingo, 02 de octubre de 2022 - 5:00

Brasil encara un crecimiento más robusto de lo esperado, desempleo a la baja y una aparente salud fiscal, pero la economía puede ser una manzana envenenada para el vencedor de las elecciones de hoy, en las que se miden el presidente Jair Bolsonaro y el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

Los favorables números económicos podrían ser tan sólo un espejismo en un país que sigue aún recuperándose de los efectos de la pandemia y de la guerra en Ucrania, tales como una inflación disparada y la deuda por las nubes.

Bolsonaro, quien según todos los sondeos perderá las elecciones frente a Lula, concluirá su primer mandato con un Brasil más endeudado que cuando asumió el poder (equivalente al 77,6% del PIB en el pasado julio) y dejará lo que los economistas han tildado de “bomba fiscal”.

“Parece que estamos en una situación buena, de alivio fiscal, pero se trata sólo de un fotograma. Cuando vemos la película completa observamos varias amenazas preocupantes para 2023”, dijo la economista Julliana Damasceno, analista de la consultora Tendencias.

Presiones

Diversos economistas consultados por EFE coinciden con Damasceno en que los gastos se encuentran contenidos y existen demandas sociales que presionarán el presupuesto y la situación fiscal del país.

Como ejemplos, Damasceno citó la más que probable manutención de las ayudas sociales de 600 reales mensuales (unos 115 dólares) a los pobres o una posible subida salarial a los funcionarios, cuyas nóminas están congeladas desde 2017.

Ninguna de las dos propuestas se encuentra en el borrador del presupuesto enviado por el gobierno de Bolsonaro al Congreso, pero la presión social puede hacer que su aprobación sea inevitable.

“Muchos problemas están siendo empujados para el año que viene, principalmente en la parte fiscal”, alertó a EFE Bráulio Borges, economista de la Fundación Getulio Vargas (FGV) y de la consultora LCA.

De acuerdo con Borges, las “bondades” que el gobierno de Bolsonaro ha otorgado en términos fiscales para estimular la economía en pleno año electoral comprometerán la economía del país en los próximos años.

El PIB brasileño creció un 1,2% en el segundo trimestre de 2022, por encima de las expectativas, y empujó al Gobierno a elevar las previsiones para este año del 2% hasta el 2,7% anual.

“Ese crecimiento ha sorprendido mucho, pero en parte tiene que ver con la propia política fiscal superexpansionista que el Gobierno está promoviendo para conseguir su reelección”, declaró Borges.

El mercado prevé un leve crecimiento del 0,50% en 2023. El frenazo, resaltó el economista, será un también un reflejo diferido de la política monetaria llevada a cabo por el Banco Central para contener la inflación.

“La política monetaria va a tener impacto más fuerte (en la economía) a finales de este año y principalmente el año que viene”, explicó.

La tasa de interés escaló desde el 2% en marzo de 2021, un mínimo histórico por la pandemia, hasta el 13,75% este mes, su mayor nivel desde 2016.

La incesante subida de los intereses por parte del Banco Central ha conseguido frenar, en parte, el avance de la inflación, la cual cerró agosto en el 8,7% interanual tras haber superado los dos dígitos.

No obstante, a la moderación de los precios también contribuyó la reducción de impuestos a los combustibles anunciada por Bolsonaro de forma polémica tan sólo algunos meses antes de los comicios en los que busca su reelección.

Baja el desempleo

El desempleo en Brasil cayó a 8,9% entre junio y agosto, con 9,7 millones de desocupados, el menor nivel desde finales de 2015, según datos oficiales difundidos el viernes.

El indicador cedió 0,9 puntos porcentuales desde el período comprendido entre marzo y mayo (9,8%), de acuerdo con las mediciones en trimestres móviles del Instituto Estadístico Brasileño, IBGE.

La cifra marca además la sexta mejora consecutiva en el mercado laboral, reflejando una sólida recuperación tras el colapso durante la pandemia, cuando el desempleo alcanzó un pico de 14,9% en el primer trimestre de 2021. Frente al mismo período de 2021, cuando se ubicaba en 13,1%, la desocupación cedió 4,2 puntos porcentuales en el trimestre finalizado en agosto.

El número de personas que buscan trabajo se redujo en 4,2 millones, a 9,7 millones, en tres meses hasta agosto comparado con el mismo período del año anterior.

Se trata del menor nivel desde el último trimestre de 2015, indicó el IBGE en un comunicado.

Eletrobras descarta volver a ser empresa estatal si gana Lula

Electricidad • El presidente de Eletrobras, Wilson Ferreira Júnior, dijo que no cree que la más grande compañía eléctrica de Latinoamérica vuelva al control público si Lula gana las elecciones presidenciales. “El Gobierno tiene una participación relevante en la empresa y creo que es más interesante tener una participación en una empresa que invierte en Brasil”, agregó.

Problemas • El alto costo que puede traer para el Gobierno la recompra de las acciones de Eletrobras es uno de los principales factores para que eso no ocurriera, según Ferreira.

Costo En caso de que el nuevo Gobierno, sea cual fuera el ganador, quiera asumir de nuevo el control de Eletrobras, el Estado tendría que pagar casi tres veces el costo que fue negociado en la bolsa en la venta.

Apertura La privatización de Eletrobras se arrastraba desde hacía seis años y concluyó a comienzos de junio cuando el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), órgano fiscalizador del Estado y vinculado al Congreso, dio el aval definitivo para su venta.

Ingresos Con la venta de parte de las acciones de la gigante eléctrica, por las que el Estado recaudó 33.700 millones de reales (alrededor de unos 6.358 millones de dólares al cambio actual), la participación pública en la compañía cayó desde un 70% hasta cerca del 30%. (EFE)


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