El gobierno de Daniel Ortega está enfrentado a la Iglesia católica

Párrocos sometidos al silencio, cárcel o destierro en Nicaragua

Se expulsó al nuncio apostólico, el obispo auxiliar de Managua y otros padres fueron “forzados a salir del país en 2019 y 2021”. Este año se arrestó a otros tres.

Planeta
EFE
Por 
Nicaragua - miércoles, 17 de agosto de 2022 - 0:00

El silencio, la cárcel o el destierro es lo que ofrece el gobierno del presidente Daniel Ortega a los sacerdotes de la Iglesia católica de Nicaragua con los que está confrontado, según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) divulgado ayer en ese país.

“La confrontación del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo con la Iglesia católica está llegando a uno de sus puntos más álgidos y los quiere forzar a tomar uno de tres caminos: el silencio ante la situación del país, la cárcel o el destierro en el caso de que no acepten bajar la cabeza”, valoró la Cetcam, un centro de pensamiento integrado por investigadores centroamericanos de distintas disciplinas, en un informe.

Ese centro observó que, a raíz de la expulsión del representante del Vaticano en Nicaragua, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, en marzo pasado, “los ataques y la persecución contra los religiosos se han incrementado”, y el último caso es el confinamiento al que ha sido sometido el obispo Rolando Álvarez.“El nivel de presión y violencia política ha llevado a varios religiosos a la cárcel, al silencio forzado y al destierro”, según el análisis del Cetcam, titulado “Sin Dios y sin ley”.

Además de la expulsión del nuncio apostólico, un grupo de sacerdotes, entre ellos el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, y el padre Edwin Román, han sido “forzados de salir del país en 2019 y 2021, respectivamente, igual que las recién expulsadas Misioneras de la Caridad” de la orden Madre Teresa de Calcuta, anotó ese grupo. Asimismo, en lo que va de año las autoridades nicaragüenses han detenido a tres sacerdotes, uno de ellos, Manuel García, enjuiciado y condenado por violencia doméstica en contra de una mujer que pasó de víctima a acusada por no inculpar al religioso.

Los otros presbíteros detenidos son Leonardo Urbina, de la ciudad de Boaco (centro), enjuiciado por el supuesto delito de abuso sexual a una menor; y Óscar Benavidez, de la Diócesis de Siuna (Caribe norte), a quien de momento no le han formulado cargos.

“La tarde del domingo 14 de agosto fue detenido el presbítero Óscar Benavidez, párroco de la parroquia Espíritu Santo”, en el municipio de Mulukuku, en Caribe Norte de Nicaragua, denunció la Diócesis el lunes.

Además, en “estos primeros meses del año se produjeron acosos, intentos de detención y sitios al menos a tres religiosos: los sacerdotes Uriel Vallejos y Harving Padilla, párrocos de las iglesias en Sébaco y Masaya, respectivamente; y a monseñor Rolando Álvarez”, obispo de la Diócesis de Matagalpa, apuntó el Cetcam.

En el caso de los dos primeros religiosos, después de salir de sus parroquias con la autorización de las autoridades, han optado por el silencio.

“El episodio más reciente es el sitio que la Policía ha instalado contra monseñor Rolando Álvarez, uno de los obispos más reconocidos y queridos de Nicaragua, que tiene a su cargo las dos diócesis más importantes al norte del país y ha tenido una posición crítica respecto al Gobierno y la situación en general”, apuntó el Cetcam.

Álvarez, de 55 años y obispo de la Diócesis de Matagalpa, administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, ambas en el norte de Nicaragua, se encuentra confinado junto a cinco sacerdotes, tres seminaristas, y dos laicos, en el Palacio Episcopal provincial desde el 4 de agosto pasado, que está sitiado por fuerzas especiales policiales.

El obispo fue acusado por la Policía Nacional de intentar “organizar grupos violentos”, supuestamente “con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”, aunque de momento no han ofrecido pruebas.

Para el Centro esta escalada de confrontación de los Ortega-Murillo en contra de la Iglesia corresponde con su estrategia de institucionalizar el Estado policial sobre Nicaragua.

Diócesis de Siuna

Apoyo• La Diócesis de Siuna fue una de las primeras en solidarizarse con la situación del obispo de Matagalpa (norte), Rolando Álvarez, a quien la Policía le impide salir de la curia arzobispal (residencia del obispo) y lo tiene retenido allí junto a otras 10 personas desde el 4 de agosto, reportó AFP.

Denuncia Álvarez, de 55 años, había denunciado días antes el cierre por parte de las autoridades de cinco emisoras católicas, demandando al Gobierno que respetara la “libertad” religiosa.

Odio Tras su confinamiento, la Policía informó que la diócesis de Álvarez es investigada por intentar “organizar grupos violentos” e incitar al “odio” para “desestabilizar” al país.


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