El político tiene una polémica vida pública marcada por su pasado revolucionario

Petro, de guerrillero a ser el favorito para la Presidencia de Colombia

De 61 años, mediana estatura y lentes gruesos, el candidato de la izquierda colombiana desafía la larga tradición de gobiernos liberales y conservadores tras abandonar la lucha armada y firmar la paz en 1990.

Planeta
agencias
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miércoles, 25 de mayo de 2022 - 0:00

Un ejército de guardaespaldas vigila a la multitud que corea su nombre. El exguerrillero Gustavo Petro, favorito en las encuestas para ganar la Presidencia en Colombia, confía en que esta vez ni el “fantasma del asesinato político” ahuyentará el ascenso de la izquierda “progresista”.

Es la tercera vez que lo intenta, pero este domingo, según las encuestas, Petro está más cerca que nunca de ganar unas elecciones a la Presidencia, aunque es probable que tenga que jugársela a una segunda vuelta. Sólo su némesis, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, ha conseguido en Colombia ganar en primera vuelta.

De 61 años, mediana estatura y lentes gruesos, Petro desafía la larga tradición de gobiernos liberales y conservadores tras abandonar la lucha armada y firmar la paz en 1990.

Orador kilométrico y muy activo en redes sociales, denuncia en tarima la desigualdad y la pobreza, los estragos medioambientales y la violencia cíclica de más de medio siglo.

Petro, quien gobernó Bogotá entre 2012 y 2015, encabeza las preferencias en las elecciones presidenciales de Colombia, que se celebrarán el próximo 29 de mayo.

Sin embargo el pasado lunes 2 de mayo Petro dio a conocer mediante comunicado público que suspendía los actos de campaña que realizaría en la región del eje cafetero en los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda a donde se desplazaría a realizar una correría con diversas manifestaciones públicas.

Vida política

El líder de la izquierda tiene una polémica vida pública marcada por su pasado revolucionario, pero también por su papel como senador y alcalde de Bogotá. En su tercer intento por llegar a ocupar el máximo cargo en el país, el líder de la izquierda sigue siendo criticado por sus principales adversarios políticos debido a su paso por la guerrilla.

La historia de Gustavo Francisco Petro Urrego (Ciénaga de Oro, Córdoba, 1960) como guerrillero se remonta, al igual que su vida política, a una época convulsa en la política colombiana. Petro, nacido en tierras de la costa caribeña colombiana, llegó muy joven a Zipaquirá, un municipio a unos 45 kilómetros al norte de Bogotá, y allí empezó su trabajo en lo público como personero y concejal municipal, a sus 21 años.

A esa edad también empezó su paso por la guerrilla urbana del M-19, que fue fundada en protesta por el supuesto robo de las elecciones en las que perdió el exdictador Gustavo Rojas Pinilla y ganó el candidato conservador Misael Pastrana, en 1970.

Los inicios del M-19

La guerrilla del M-19 era una guerrilla urbana de corte socialista, muy diferente de la concepción comunista de otras guerrillas como las FARC.

La lucha armada de esta guerrilla tomó a Colombia después de la década de los años 70 y se caracterizó por “hechos de impacto simbólico”, según reseña el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Entre sus acciones se resaltan la toma de la Embajada de República Dominicana en 1980, el robo de armas al Cantón Norte, una fortaleza militar, a través de un túnel, en el norte de Bogota, y —en un acto “simbólico”, recuerda Petro—, con el robo de la espada de Bolívar.

Sin embargo, el M-19 tiene a cuestas una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente de Colombia. Esta guerrilla tomó el Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985, en el centro de Bogotá. Durante dos días, los insurgentes retuvieron a 350 rehenes, entre magistrados, empleados judiciales y visitantes, mientras el edificio ardía en llamas. Tras el operativo militar para retomar el control del edificio murieron 98 personas y 11 más fueron declaradas como desaparecidas.

Los adversarios políticos de Petro le achacan haber sido parte de lo que ahí ocurrió, considerado como uno de los episodios violentos más trágicos en la historia de Colombia. Pero Petro sostiene que él no participó en esta toma.

“Cuando sucedieron los hechos de la toma violenta al Palacio de Justicia y la retoma aún mayor, mucho más violenta del Estado del Palacio de Justicia, yo estaba siendo torturado en una caballería del Ejército en la ciudad de Bogotá. Era un muchacho en aquel entonces y fui a parar a la cárcel después de la tortura”, dijo Petro a CNN.

Un nuevo capítulo

Con la firma del acuerdo de paz y la desmovilización en su totalidad del M-19, Petro entró en un nuevo capítulo político.

Luego de la desmovilización, el hoy candidato presidencial estudió en una universidad privada gracias a una beca, ocupó varios cargos públicos.

Fue asesor de la Gobernación de Cundinamarca y representante a la Cámara en los años 90. Por motivos de seguridad tuvo que exiliarse y fue nombrado diplomático por el gobierno de Samper, en 1994, y tuvo un intento fallido para ser alcalde de Bogotá, en 1997. Más adelante, logró ser elegido representante a la Cámara, en 2002. En 2006, fue senador por el partido Polo Democrático Alternativo.

En 2011 salió electo alcalde de Bogotá por la formación Progresistas. “Soy el candidato del progresismo”, repite a menudo, para salirse de la casilla de “izquierdas”.

Ha sido tres veces candidato a la Presidencia. En 2018, fue el segundo candidato más votado frente a Iván Duque, en una campaña altamente polarizada.

Sus propuestas

Reformas Gustavo Petro promete un gobierno reformista y de ruptura con la economía petrolera. Para suplir los recursos que dejaría de recibir el Estado por esa política sobre los hidrocarburos, Petro propone brindar apoyo técnico y económico para transitar a modalidades sostenibles e impulsar actividades agropecuarias, de turismo local o hacia un modelo de producción de energías renovables.

Paz Petro ha prometido ir más allá que el gobierno del centrista Juan Manuel Santos, quien negoció un acuerdo de paz con las FARC, y proteger a los líderes sociales.

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