CORTE COMERCIAL

Rosie, una leyenda con remache

¿Quién fue la chica del afiche, ese ícono publicitario luego feminista?
domingo, 7 de octubre de 2018 · 00:10

Martín Díaz Meave

El paso de la historia suele oscurecer el camino hacia los hechos tal como ocurrieron. Por ello, mucho de lo que hoy leemos tiene sabor a fábula y muchas narraciones quedan en manos de quien mejor las pueda reproducir. Eso sucedió con la bella Rosie the riveter (Rosie la remachadora), un icono publicitario, luego feminista, que no nació como tal, y que tuvo que esperar el cambio de siglo para alcanzar la fama.

Tómame una foto así casual. Un día de 1942, Naomi Parker llegó a trabajar a su puesto de tornera en la aeronáutica Pratt & Whitney. Un año antes, su hermana menor y ella habían estado trabajando en la línea de ensamblaje de la base aeronaval de Alameda, California. Andaba por ahí el artista gráfico J. Howard Miller, a quien le llamó la atención la belleza de Parker y el contraste de su camisa azul con bandana roja moteada. Miller tomó unas fotos que se publicaron en la prensa local y en el Pittsburgh Press en julio de 1942. Hasta ahí todo bien. En 1943, las fotos se utilizaron para imprimir posters con el fin de levantar la moral de los trabajadores de la Westinghouse Electric, una de las muchas empresas que estaban ayudando al gobierno en el esfuerzo de guerra.

¡Pero si soy yo! Siete décadas más tarde, en Richmond, California, en el Parque Nacional Histórico Rosie the Riveter, Naomi, ahora apellidada Parker-Fraley, vió una foto de 1942. Se reconoció a ella misma operando maquinaria industrial. Sí, es ella. Pero el crédito de la foto estaba anotado para Geraldine Hoff Doyle, quien falleció en 2010, cuando hubo una vigilia mundial “por la muerte de Rosie the riveter”. El Senado del Estado de Michigan y el Salón de la Fama de la Historia de la Mujer le hicieron un reconocimiento oficial como ícono del feminismo, de la publicidad y del aporte civil para el esfuerzo nacional de guerra. Naomi escribió al Parque Nacional y pidió rectificar el error.

El efecto Woozle. Mientras tanto el profesor James J. Kimble, de la Seton Hall University, se había hecho eco de lo que parecía ser una verdad repetida tantas veces que se tomaba como cierta, pero cuyo origen era imposible de trazar. Seis años demoró en hallar y en adquirir, junto con Lester C. Olson, de la Universidad de Pittsburgh, una fotografía original y amarillenta en cuyo pie decía: “la bella Naomi Parker parece que podría atrapar su nariz en el torno que está operando, pero sabe que no quiere meterse en problemas”. La foto había sido tomada en Alameda, California.

Ni cómo preguntarle. Geraldine Hoff Doyle creyó, inocentemente, que ella era la de la foto, y tomando en cuenta que también se había puesto de overol durante la guerra para esos “trabajos de hombres”, nadie se había animado a contradecirla desde 1984, cuando se identificó como la modelo del ya famoso poster. Pero no, no era ella y ahora ya no había forma de quitarle su lugar.

El marketing. En esos 69 años de ostracismo para Naomi, el poster de Rosie la remachadora (quien en realidad era tornera) había pasado de ser el aviso de impulso a la moral de una corporación privada, a ser un icono nacional del aporte femenino a la conflagración. Una canción popular, una película y un cuadro versionado de Norman Rockwell habían colaborado a hacer de la chica de bandana roja una figura de referencia; pasada la gran guerra, movimientos feministas habían adoptado el “¡podemos hacerlo!” como lema, y el cuadro se había asegurado un lugar en el Salón de la Fama de la Publicidad. Celebridades de la música como Beyoncé y figuras políticas tan dispares como Michelle Obama y Sarah Palin habían posado haciendo bíceps como la mujer del cuadro; Facebook había conmemorado el 70 aniversario de la publicación del afiche desarrollando una app, “Rosify yourself” (“¡Rosifícate!”).

Pero tal vez lo más importante, y el motivo por el que Naomi había decidido salir a la luz en 2011, fue el que había inspirado la figura de Rosie: se había convertido en un estandarte de la lucha feminista, que sin embargo había retrocedido al terminar la guerra, cuando los varones volvieron del frente y sus parejas tuvieron que volver a las llamadas “tareas del hogar”. “Las mujeres de este país necesitan íconos, y si piensan que lo soy, estoy contenta”, dijo Naomi Parker-Fraley poco antes de fallecer en enero de 2018, a los 96 años.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

156
96

Otras Noticias