Ojo al parche

CARTELERA

domingo, 30 de septiembre de 2018 · 00:05

Adrián Nieve

Cuando alguien habla de movimientos estudiantiles me vienen a la mente dos momentos en la historia de Francia. El primero: mayo del 68, que irradió lejos y que es una de esas ocasiones en que todo comienza con los estudiantes –cómo no pensar en Auxilio Lacouture atrapada en la UNAM, apenas unos meses después –. Estudiantes cuyas protestas contra el capitalismo fueron creciendo hasta poner en paro la economía de sus países. Mucho se habla de la censura de esos tiempos y los inventivos métodos de arte y propaganda que los parisinos encontraron, pero poco se habla del otro momento en el que pienso: la Nouvelle vague, ese movimiento del cine de fines de los 50 que fue estableciendo varios terrenos para que el 68 tenga lugar.

No estoy diciendo que los cineastas de la nueva ola hayan sido el sustento ideológico. En realidad, pienso que este movimiento mostró a los franceses que el cine era más que Hollywood –industrial, conocido al punto de lo repetitivo–, que se podía jugar con las reglas y los métodos para crear algo novedoso, estilizado, creativo, fluido y particular. Y con eso, los parisinos se dieron cuenta que se podía ser rebelde y crear algo relevante y atrapante al mismo tiempo. Para entender mejor ese sentimiento que estalló en mayo del 68, les paso 7 geniales filmes de la Nouvelle vague.

Después de mucho pensarlo, creo que Les 400 coups (1959, François Truffaut. Drama) es la mejor forma de conocer este movimiento de críticos de cine que se hicieron cineastas. El filme es un juego semiautobiográfico en el que el director vierte su alma pero sin tomárselo demasiado en serio. En la película seguimos a Antoine Doinel (Jean-Pierre Leaud), un jovencito que se opone rotundamente a la miseria y a cómo la sociedad castiga a los jóvenes. Una de las mejores historias sobre la dureza de crecer con un personaje y actor que se hizo icónico para el movimiento. Con su carácter rebelde y difícil, seguimos al personaje en sus tribulaciones que poco nos preparan para el golpe en el estómago del final.

Admitido: puede ser un final algo ambiguo, pero si uno es seducido por el filme -lo cual, créanlo, no es nada difícil- es elemental quedar afectado por el final de ese viaje que al mismo tiempo hace un comentario social mientras explora la importancia del cine y la literatura con pequeños guiños visuales.

La Nouvelle vague creó películas así. Historias exageradas o muy reales que se rehusaban a mostrarse de la misma forma que todo lo demás en su época. El resultado: un estilo inventivo y refrescante que fundó los cimientos del buen cine moderno.

6 pelis para sentir la Nouvelle vague

1 Pierrot le fou. 1965, Jean-Luc Godard. Drama. Un jailón se aburre de serlo y manda al diablo a su familia para escapar con su ex. Todo, con un guión y cinematografía complejos pero digeribles.

2 Paris nous appartient. 1960, Jacques Rivette. Drama. El filme pinta París en crisis, paranoica, suicida, angustiada pero más que nada gris y desilusionada, esa ciudad que el 68 no permitió.

3 Jules et Jim. 1962, François Truffaut. Drama. Cuando se quiere estudiar a Truffaut en lo técnico, este es el filme al que se recurre. Un angustiante triángulo amoroso con la icónica Jeanne Moreau.

4 Le mépris. 1963, Jean-Luc Godard. Drama. Todo lo que está mal con tu matrimonio pero con Brigitte Bardot. Un juego visual y sonoro para engolosinarse, mientras el horror se vive en la trama.

5 Hiroshima, mon amour. 1959, Alain Resnais. Drama. De las películas más experimentales de su época, la trama juega con la memoria, tanto como lo hace la cámara generando imágenes complejas y sentimientos muy abstractos.

6 Cléo de 5 à 7. 1962, Agnès Varda. Drama. Me niego a excluir a Varda sólo porque pertenecía a otro movimiento parecido. En este filme mostró la intensa forma en que una mujer se desnuda frente a la incertidumbre de la muerte y lo desconocido, con excelentes y notables secuencias.

6 pelis para vivir las revueltas del 68

1 The dreamers. 2003, Bernardo Bertolucci. Drama. Ambientada durante mayo del 68, la historia no explora mucho el conflicto, más bien se convierte en una metáfora de la revolución, pero a través del sexo.

2 Le redoubtable. 2017, Michel Hazanvicious. Drama. Doble premio: un filme sobre París en el 67 cuyo protagonista es Jean-Luc Godard, ese salvaje crítico que lo aprendió todo al discutir con esos estudiantes que luego tomaron las calles de París.

3 Baisers volés. 1968, François Truffaut. Drama. Ambientada durante los conflictos de mayo, Truffaut aprovechó para dar su opinión sobre lo ocurrido, pero siempre a través del cine.

4 May fools. 1990, Louis Malle.Drama. Una familia acomodada decide ignorar las protestas del 68 y se la pasa pensando en trivialidades, en este sorpresivo y radiográfico filme.

5 Something in the air. 2012, Olivier Assayas. Drama. El ambiente pos mayo del 68, representado en un joven que tiene que reconciliar el arte con la política.

6 Tout va bien. 1972, Jean-Pierre Gorin y Jean-Luc Godard. Drama. Una metáfora sarcástica e irónica de mayo del 68 y la destrucción del capitalismo, pero ambientada en una fábrica de salchichas.

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