GLOBO DE DIÁLOGO

Andrés Montaño y el oficio de narrar

domingo, 20 de enero de 2019 · 00:08

Joaquín Cuevas

Hay una nueva generación de autores de historieta en Bolivia. Muchos nombres nuevos, varias publicaciones y una constante actividad en eventos y redes sociales. Lo que todos queremos que pase ahora es que algunos representantes de esta camada tengan el suficiente oficio para desarrollar historias extensas y personajes entrañables.

Hay sitios de dibujantes que tienen mucho público, como El Curioso Lápiz de Jorgex, Valinski  o Yexit  (todos en  Facebook e Instagram). Ellos publican tiras cómicas o ilustraciones sueltas, pero no una historia que se vaya desarrollando periódicamente. Es comprensible porque, claro, es un trabajo arduo que demanda mucha planificación, tiempo, y el espacio adecuado para que el autor no falle en sus entregas y para que la historia no pierda consistencia, más tomando en cuenta que no hay un retorno económico por todo este esfuerzo.

Algunos colegas tenemos el privilegio de conocer las casi 200 páginas iniciales de una saga muy interesante que Andrés Montaño, uno de los más premiados autores jóvenes, tiene dibujadas a mano hace ya buen tiempo. Sería hermoso verlas publicadas en formato manga, pues su principal influencia viene de ese estilo, pero todos conocemos las dificultades de mantener periódica una publicación impresa en nuestro país (el año pasado se cumplieron 10 años de espera por la prometida tercera entrega de Cuentos de Cuculis de Álvaro Ruilova), así que Andrés ha decidido dosificarla y convertirla en webcómic. El año pasado presentó en el Overload de Cochabamba el fanzine Estonasqui, una especie de cosmogonía del universo de la saga mencionada en formato de texto. El 9 de enero de este año publicó en Facebook  La gema en la sombras, una historieta promocional autoconclusiva de 18 páginas que cumple la función de presentar a sus personajes. En la misma publicación anunció que la saga comenzaría en febrero.

La historia que está desarrollando Andrés, a pesar de su extensión, no es para nada pretenciosa. Tiene una propuesta sencilla, consistente, cautivante y está pensada para un espectro amplio de lectores. 

Me consta que Andrés se esfuerza por mejorar cada día su oficio de narrador gráfico y apuesto a que, una vez que comience a publicar su saga, será constante y consistente. Entonces, nos queda esperar a que anuncie el sitio oficial para seguirlo y que vaya ganando lectores. Mientras, podemos buscar el cómic promocional en su sitio de Facebook y el fanzine Estonasqui en las librerías La Viñeteca y Yachaywasi.