TERCER MOLAR

Factor XXX

Añadir una o dos equis más para ganar audiencia. Así es el programa que emula en versión de Alasita la versión norteamericana. Una repetición atemporal de mediocridad.
domingo, 20 de octubre de 2019 · 00:14

Willy Camacho

Me gustan los concursos/realitys gringos con formato de concurso de talentos, sobre todo los musicales, como The Voice, American Idol o X Factor. Los veo desde hace años. No son la gran cosa, es cierto, pero no se puede negar que los norteamericanos saben producir shows. La escenografía, el sonido en vivo, la cuota precisa de drama y humor, buen libreto, grandes improvisaciones… En fin, son los amos del entretenimiento de masas. Te venden porquerías, pero porquerías muy bien hechas.

Aquí han tratado de imitar esos formatos, en un par de canales, con relativo éxito. El problema es que hay mucha distancia en presupuesto, conocimientos y conceptos. Los escenarios bolivianos son pequeños, con decoración limitada. Las puestas en escena son repetitivas y, claro, no podemos negar que tampoco contamos con los talentos naturales que sí aparecen en los programas gringos.

Sin embargo, parece que a mucha gente les gusta, porque no hay otra manera de explicar que Factor X Bolivia, por ejemplo, ya vaya en la cuarta temporada consecutiva, sin que medie ni un mes de descanso entre temporadas. Se supone –o al menos así es el formato gringo– que una temporada es para un año determinado, que no hay dos temporadas el mismo año, pero en Bolivia sí, porque aquí todo es posible. Dado que la versión nacional tuvo éxito, mientras la primera temporada se desarrollaba, ya convocaron al casting para la segunda, y durante la segunda, el casting para la tercera; y claro, en la cuarta se inventaron “la revancha”, donde los eliminados en las tres primeras, los favoritos del público supongo, se enfrentan por el título que les fue esquivo en el pasado muy inmediato.

La versión nacional de Factor X es como una réplica de Alasita de la versión norteamericana: es una imitación en pequeñito de un gran show televisivo. Pero no podemos negar que la mente creativa de Hans Cáceres ha sabido dotarle de llajuita al programa boliviano, le ha puesto algo que en ningún show de talentos gringo existe: cuerpo de baile, o mejor dicho, “cuerpos”, porque la onda es que siempre haya chicas con poca ropa junto a los cantantes. Eso, ni en el más chafa programa gringo lo hallas, es casi una marca registrada del productor chileno, aunque, claro, en realidad lo copió de la TV basura que hacen Tinelli y compañía en Argentina.

Quizá Cáceres quiere añadirle erotismo a su show, es decir, una o dos equis más, para ganar audiencia y así seguir haciendo temporada tras temporada, donde lo único que varía son los diminutos atuendos de las bailarinas, porque lo demás sigue siendo una repetición atemporal de mediocridad.
 

 

 

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