Ojo al parche

El Camino: no necesitas romperte mal / CARTELERA

domingo, 27 de octubre de 2019 · 00:04

Adrián Nieve

Cuando Breaking Bad terminó, las redes sociales se llenaron de pequeñas expresiones de júbilo y de la canción Baby blue de Badfinger. Todos estábamos sorprendidos y satisfechos con el final de Walter White y de la serie. Porque eso era Breaking Bad: la historia de Walter White, su evolución, su vibra, su genio y explosividad. 

Pasaron los años y la serie envejeció bien. No sólo no pudo ser superada por Game of Thrones, sino que todavía es considerada como una de las mejores series de la historia junto a The Wire y The Sopranos. Nada más había un pequeño detalle que quedaba por resolver: ¿Qué le pasó a Jesse Pinkman? Se sobreentendía que por fin había escapado de las garras de Heisenberg, encaminándose a la libertad, pero, aun así, algo faltaba. 

Interpretado por Aaron Paul, Jesse fue el personaje que más sufrió por culpa de Heisenberg. Supuestamente tenía que morir al final de la primera temporada, pero Aaron logró hacer de este un personaje tan entrañable que Vince Gilligan, creador de la serie, no sólo lo mantuvo vivo sino que años después le dio su propia película, en la que vemos cómo fue que terminó su historia.

Ahora, muchos pueden decir –o dirán– que El Camino es una película innecesaria, mientras que otros más bien dirán que solo es un episodio glorificado de Breaking Bad. Y, a decir verdad, tienen razón, pero ese no es el punto. Tal como sucede con la serie spin–off, Better call Saul, El Camino tiene su propio espíritu, uno que nace a partir de la serie madre, pero que florece gracias a algo que Vince Gilligan sabe hacer muy bien: mostrar el desarrollo de un personaje. 

De la misma forma que Jesse no es Heisenberg, El Camino no es Breaking Bad, sino su perfecto contrario. No es la historia de cómo alguien se vuelve malo, mucho menos un filme de redención; es más bien una película que habla sobre cuál es el precio de la libertad. No hay ninguna impresionante treta científica, no hay una espectacular escena de aniquilación, ni nada que nos haga pensar en Heisenberg. Ésta es la historia de Jesse y se mueve en sus términos: un ser torturado por la vida y por su moral, alguien que no busca ser un capo narcotraficante y que quiere un poco de tranquilidad luego de haber sido el patiño de Walter White en su ascenso y caída.

Y eso es lo mejor de El Camino. Da un epílogo a un personaje tan importante como Jesse, pero sin convertirlo en otro, sin retoques espectaculares. Artesanal, podría decirse. El Camino es una obra de arte que, si eres fanático de Breaking Bad, servirá como una gran forma de hacer más redonda una historia de por sí perfecta. 

10 episodios de Breaking Bad, de buenísimos a solo buenos 

Ozymandias. Temporada 5, episodio 14. Entre lo mejor que se puede ver en televisión está este episodio que marca la caída del imperio de Walter White. No importa cuántas veces lo veas, siempre hay un detalle nuevo (los reto a encontrar los pantalones que Walt pierde en el primer episodio de la serie). Genialmente escrita y brillantemente dirigida, Bryan Cranston da la actuación de su carrera y nos demuestra que la historia del faraón Ozymandias, así como el poema de Percy Shelley, todavía perduran poderosos en nuestro imaginario.   

Peekaboo. Temporada 2, episodio 6. Este es el episodio donde nos definen a Jesse Pinkman. Desde la escena inicial hasta el momento final, todo nos muestra quién es, qué lo define y qué lo destruye, en un episodio tan conmovedor como intenso y lleno de situaciones terribles. De los mejores de toda la serie.  

Fly. Temporada 3, episodio 10. La prueba de fuego, el capítulo que resume todas las dinámicas de la serie y que espanta a todos aquellos que no están listos para mirar el profundo vacío que a veces encarna Breaking Bad. Escrita y dirigida por la misma dupla que luego nos trajo Ozymandias, Fly anuncia la grandeza que vendrá después mediante un episodio embotellado. Lento, pero impresionante.  

Salud. Temporada 4, episodio 10. Una espectacular –y muy paciente– historia de venganza llega a su fin, en un episodio que nos muestra el verdadero rostro de Gustavo Fring. Giancarlo Esposito, Jonathan Banks y Aaron Paul nos regalan una de las escenas más memorables de toda la serie.  

Four days out. Temporada 2, episodio 9. La dinámica de Walt y Jesse fue evolucionando con el tiempo, pero nunca fue más allá de lo establecido en este episodio que tiene un flashback complementario en El Camino.  

Phoenix. Temporada 2, episodio 12. En 33 segundos vemos qué tan bajo ha caído Walter White en el momento que actúa como punto de inflexión para él y para Jesse: la muerte de Jane, cuya memoria es honrada en El Camino.  

7 Crazy handful of nothin’. Temporada 1, episodio 6. Estructurado de manera espectacular, éste fue el episodio donde conocimos por primera vez a Heisenberg. 

Better call Saul. Temporada 2, episodio 8. Un muy buen episodio que además tuvo la virtud de introducirnos a uno de los mejores personajes de la serie: el ruin y desvergonzado abogado Saul Goodman.   

9 One minute. Temporada 3, episodio 7. El punto que marca la evolución de Hank Schrader, el cuñado de Walter, de macho tonto a un héroe en un mundo de antihéroes. Un episodio que nos tuvo a todos con el aliento contenido. Increíble.

10 Crawl space. Temporada 4, episodio 11. La escena final debe ser la mejor de todo Breaking Bad, un resumen de la genialidad técnica de la serie. Y de Bryan Cranston.