Evo, el niño al que no le gustaba perder

domingo, 15 de diciembre de 2019 · 00:03

 Muchos años  atrás, en su casa de Oruro, Esther Morales, hermana mayor de Evo Morales, contaba cómo había sido la niñez de aquel hombre sencillo pero de carácter fuerte, que acababa de ser elegido Presidente de la República contra todo pronóstico. “No le gusta perder, no le gusta que le ganen, ganar nomás le gusta”, dijo Esther aquella vez como la voz de un oráculo.

Apelamos a Esther, apelamos a la memoria más lejana para intentar comprender de la mejor manera posible lo sucedido en el país recientemente luego de las frustradas elecciones nacionales del pasado 20 de octubre; las movilizaciones ciudadanas, la confrontación violenta, la crisis, la incertidumbre.

Es necesario hacerlo por dos razones: para poder digerirlo y para no repetirlo. Porque no cabe duda que la figura de Evo Morales en la historia del país es determinante en el quiebre histórico del año 2006 que marcó el camino sin retorno de la construcción de un Estado plurinacional incluyente. Como tampoco cabe duda de la degradación profunda de aquel proyecto. ¿Qué sucedió? ¿Cómo llegamos a esta crisis que nos exige, una vez más, volvernos a inventar? 

Quizá las escenas,  los momentos y sensaciones que nos deja el texto propuesto en las  páginas centrales de este número, nos inviten a rearmar las piezas de este rompecabezas para intentar comprenderlo.
 

Cecilia Lanza Lobo
 

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