PIRUETA NEGRA

Cuerpos y Ancestros

Los cuerpos, cuando danzan, más allá de la forma en que eligen comunicarse, experimentan un lazo con la información ancestral. Reflexiones a partir de la visita de la francesa Marie Gilque.
domingo, 08 de diciembre de 2019 · 00:08

Camila Rocha Scardino

¿Cómo sería la danza sin la conquista europea y norteamericana en Latinoamérica? Esa pregunta me hace pensar en nuestros ancestros precoloniales, que aún nos pertenecen y forman parte de nuestra información material y mística aquí y ahora. Marie Gilque también se lo pregunta a partir de su estadía en el Bolivia, junto a dos diferentes marcos de la danza contemporánea en nuestro país. 

Marie llega desde Toulouse (Francia), gracias a la Embajada francesa, para ser parte de la Residencia de creación Inmaterial y el festival internacional de danza contemporánea Danzénica, en el cual aportó con el capítulo  “Marie” en la obra Ellas, las Bestias. Esta obra, que nace a partir del proyecto de creación entre ella (Francia) y OtherSide Company, codirigida por Nelson Martínez (Colombia), invita al trabajo con mujeres de distintos países, principalmente latinoamericanos, y crea varios capítulos como piezas de danza contemporánea inspirados en estas mujeres. Gracias a su llegada, la artista escénica Elena Filomeno formará parte de esas mujeres para representar a Bolivia con el capítulo “Elena”.

En Inmaterial (plataforma de formación especializada para nuevos creadores - versión danza), trajo el taller Humanimal Movement Asperum Water, donde más de 20 jóvenes bolivianas experimentaron en espacios urbanos y en salas junto a la propuesta de exploración corporal de esta coreógrafa francesa. “En el proceso pedagógico de Inmaterial evocamos dos puntos que podrían nutrir más el espacio de formación en danza: uno, procesos pedagógicos más largos para que los cuerpos puedan tener más tiempo en integrar nuevas informaciones, digerirlas, explotarlas e ir más allá. Y, por otra parte, abrir la convocatoria para la formación a extranjeros, para hacer posible más intercambios sobre maneras de hacer, de moverse y de pensar la danza”, explica Marie.  

La reflexión que Marie comparte sobre su mirada hacia los artistas y las obras de danza contemporánea boliviana que conoció en La Paz en estos dos marcos expresa que hay una “inquietante necesidad en estas obras y cuerpos por hablar de Bolivia, pero aún dentro un lenguaje de técnicas modernas contemporáneas europeas y estadounidenses”. 

Entonces, ¿cómo sería la danza sin la conquista europea y norteamericana en Latinoamérica? ¿Cómo se construye un lenguaje de danza a partir de ser boliviano? ¿Cómo danza un cuerpo boliviano? ¿Cuál la necesidad de moverse, de decir algo a través del cuerpo en movimiento? ¿Cómo salir de las formas establecidas de hacer danza? ¿Cuáles son los patrones que nos diferencian de otros cuerpos en otras latitudes?

Difícil responder esas preguntas frente a la infinita gama de posibilidades en las artes. Entonces vuelvo a pensar en nuestros ancestros, en esa cualidad intermedia que poseen entre ser una presencia etérea, y a la vez una suerte de materialidad o conciencia que aún se comunica con nosotros. Los cuerpos, cuando danzan, más allá de la forma en que eligen comunicarse, experimentan un lazo con la información ancestral. Creo que eso sucede, está, es. Una especie de consciencia  con eso que flota en el aire y que inevitablemente dialoga con nuestro cuerpo cuando se mueve. Esta experiencia puede acercarnos a una comprensión distinta al crear un lenguaje.

  Agradecemos a Marie su sensibilidad para poner estas  preguntas sobre la mesa. ¡Hasta pronto, Marie!
 

 

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