FOTOGRAFÍA

El fotógrafo Juan Manuel Castro Prieto en Bolivia

Estuvo en Bolivia tres veces. ¿De qué se enamoró el reconocido fotógrafo español?
domingo, 24 de marzo de 2019 · 00:13

Texto y fotos Fernando Miranda

A POCOS   días de la partida  de Juan Manuel Castro Prieto de Bolivia, puedo destacar muchas cosas de la experiencia que conllevó su visita. No sólo como fotógrafo sino también como amigo, pude observar cómo trabaja un profesional del nivel de Juanma, y sobre todo sentir eso que a muchos les falta: la pasión por lo que se hace, el respeto y la humildad, aún muy vivas luego de tantos años de dedicación. 

Lo conocí hace algún tiempo, conversamos a través de alguna red social de vez en cuando, hasta que supe que estaba por venir a Bolivia para hacer un trabajo personal junto a otro gran fotógrafo español, Miguel Bergasa, quien ya había visitado el país en numerosas oportunidades. Era el año 2016. Juan Manuel y Miguel llegaron a Bolivia y me convocó para  ayudarlo en el viaje. Y fuimos, junto a Osvaldo Valverde, en esa travesía por las minas y el Carnaval de Oruro.

Tres años después, que generalmente es el tiempo en que uno va terminando de madurar los trabajos, poniendo en una balanza todo lo hecho y definiendo los pasos a seguir, Juanma decidió volver al país, esta vez acompañado de otro gran fotógrafo español, Vicente Tofiño “El Tofi”.

Ya entre finales de 2018 y principios de 2019 empezamos a trabajar nuevamente en itinerarios, visitas y demás; de modo que en febrero pasado realizamos juntos un nuevo recorrido por los departamentos de Oruro, Potosí y Cochabamba.

 En la mina San José, Oruro (2016).

Entre viaje y viaje conversamos  sobre su trabajo, sobre las razones de su visita a Bolivia e infinidad de temas que nos convocan respecto de la fotografía. Además , hablamos sobre su interés en las minas y en los mineros, así como lo hizo en otro trabajo suyo allá en el África. Conversaciones al final de la tarde, luego de largos viajes y 10, 12 o más horas de trabajo con la cámara y con la gente. Intentamos aquí un resumen de nuestras largas y amenas charlas.

Juan Manuel ha bautizado el trabajo que viene realizando en Bolivia simplemente como Pachamama. Porque “es un homenaje a los mineros y a la Madre Tierra, porque ellos sacan todo de la Pachamama –dice–. De la misma manera en que todos sacamos el alimento de la superficie, ellos lo sacan del subsuelo”.

Es la tercera vez que llega a Bolivia. Las dos primeras visitas fueron “casi turísticas”, cuenta, pero fundamentales porque se dio cuenta “de la importancia que la minería tiene en Bolivia”. Entonces se planteó la idea de hacer un trabajo al respecto. En este tercer viaje su trabajo está terminado, dice, aunque de regreso a su estudio habrá que analizar el material y “si viera que es necesario volver, pues volvería”. 

Pachamama

Juan Manuel encara el trabajo de Pachamama de manera poco usual, que hace mucho no se veía por aquí. Al respecto, comenta:

“Para este trabajo he traído fundamentalmente dos cámaras: una es de formato grande con la cual estoy haciendo el grueso del trabajo, con lo que quiero decir el 90% del trabajo. Es una cámara antigua de madera, de fuelle con el trapo negro, en fin, las cámaras antiguas clásicas.

 En Poopó junto a su cámara de 20x25 (2019). 

¿Por qué utilizo esta cámara? Primero porque me permite unas posibilidades que las otras cámaras no me permiten, como los descentramientos del objetivo. 

Además que la calidad técnica es muy superior. Pero también porque me hace sentir más fotógrafo, al estilo clásico. Yo sigo siempre la huella de Martín Chambi, el gran fotógrafo peruano, y él iba siempre con estas cámaras por los Andes. Además, creo que es una aproximación muy bonita a este mundo y es la cámara con que más a gusto me encuentro.

También tengo otra cámara digital que utilizo para momentos en los cuales es imposible manejar una cámara de formato grande, por ejemplo, en las fiestas o eventos.

Es un trabajo absolutamente personal, no es un encargo, es una idea que parte de mí; es decir, lo hago porque quiero. En este trabajo me han estado ayudando fotógrafos bolivianos como tú y Osvaldo Valverde, que han colaborado para lograr conocer personas y llegar a los sitios, y por ello estoy muy agradecido”.

Hablaste de Martín Chambi. ¿Conoces fotógrafos de ese estilo en Bolivia? Y la otra gran pregunta es ¿qué vas a hacer con este trabajo, qué pasara con él?,  ¿cuándo verá la luz?

 Juan Manuel fotografía a la Internacional Banda Poopó  (2016).

“Hay tres nombres de fotógrafos bolivianos que quiero remarcar porque los considero de igual importancia que Martín Chambi. Fueron grandes fotógrafos bolivianos que trabajaron con cámaras de placas, me refiero a Luigi Domenico Gismondi, de origen italiano, Julio Cordero y Damián Ayma en sus inicios.

En cuanto a la pregunta de qué voy a hacer con este trabajo cuando termine, bueno… todavía no tengo claro, pero me gustaría que viniese a Bolivia e incluso que se pudiera presentar en el interior del país y también en el mundo andino, es decir, Perú, Ecuador, etc. No creo que el objetivo deba ser conseguir hacer una exposición y un libro que se vean sólo en España”.

¿Qué es lo que te llevas de Bolivia?,  ¿qué es lo que te ha marcado en estos viajes? le pregunté finalmente. Y su respuesta fue su experiencia con la gente. Dijo: “Lo más importante de todos los viajes, no sólo en éste, es la experiencia humana, las muchas personas que he conocido, extraordinarias, como don Luis Ferrufino, María Jesús Soria, Álvaro Jitton;  en fin, hay tantas personas que me han ayudado, que sería imposible relatar brevemente. Pero sobre todo me llevo el haber vivido experiencias a veces muy duras de los mineros. La vida de los mineros es muy dura, es tremenda. Pero así es la vida y lo que intento también es hacerles un homenaje a estas personas que entregan su vida para que la tierra o la Pachamama les dé su forma de vida y eso es para mí lo fundamental”.

Juan Manuel Castro Prieto (Madrid, 1958). Economista de formación, se inició en la fotografía de forma autodidacta y su estilo personal aportó numerosos cambios al lenguaje fotográfico tradicional. Participó en varios proyectos en el Musée d’Orsay en París. También con el director de cine Alejando González Iñárritu en la película Biutiful. Entre sus publicaciones destacan las series Perú, viaje al sol; Extraños; y su última exposición de un libro de gran importancia, Cespedosa, que muestra un Castro íntimo con sus vivencias y lugares. Ha participado en numerosas exposiciones internacionales y colabora con distintos medios como la Agencia Vu, por nombrar alguno. Ha recibido el Premio Nacional de Fotografía (2015), el Premio Fotografía de la Comunidad de Madrid (2003), el Premio Bartolomé Ros (2002) y el Premio César Vallejo (2001). 

https://www.castroprieto.com/
Instagram: @castro_prieto
@authspirit

 

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