Ojo al parche

CARTELERA: Una de vaqueritos

domingo, 31 de marzo de 2019 · 00:06

Adrián Nieve

Las películas western –las de “vaqueritos”– son más complicadas de lo que parecen. Podemos clasificar, a grandes rasgos, los westerns clásicos, es decir, los típicos de John Wayne en el que el bueno tiene sombrero blanco y los indios son los malos; y luego están los westerns revisionistas, esos que ponen a antihéroes como protagonistas y se empeñan en cuestionar todo lo que los clásicos hicieron alguna vez. “¿Y eso a mí qué?”, dirán ustedes, pero es un gran dato para entender mejor a cineastas como Quentin Tarantino y los hermanos Coen, fanáticos de este género en toda su amplitud, que han sabido jugar tan bien con estos dos tipos de western, sacando filmes magníficos y modernos. 

Les hablo de esto porque recién vi The ballad of Buster Scruggs (2018, Joel & Ethan Coen), un compendio de seis historias ubicadas en el viejo oeste que se puede ver en Netflix. Como siempre, hicieron un gran trabajo. Esta película comienza con Buster Scruggs, un personaje que hace un homenaje perfecto al western moderno, con todos sus trucos, tonos y colores, tal como Django Unchained de Tarantino homenajea al spaghetti western. Y el rival de Buster es otro homenaje, pero al western revisionista, al color negro, a lo que el revisionismo generó hacia lo clásico. Y con esa historia empezamos uno de los mejores homenajes al género en sí que jamás he visto, por los giros en cada una de las historias, por las brillantes actuaciones y las imágenes que nos deja. El tono de cada una es como el paso de la historia del western. Las historias son cada vez menos coloridas, y más y más crudas, pero inolvidables. Si Tarantino es experto en rendirle homenajes al western, acá los Coen hicieron la carta de amor perfecta para todo un género, lo cual no debería sorprender. 

Después de Fargo, No country for old men y True Grit –entre tantas otras–, los Coen han demostrado su amor, tal como Tarantino hace con cada una de sus películas –no por nada Hateful eight es uno de los mejores homenajes al western revisionista–, y como de seguro hará en la tan esperada Once upon a time in Hollywood, que parece será un western ubicado en 1969. Así que vean a Buster Scruggs, vean todas las de los Coen, vean a Tarantino, arrepiéntanse de no haber ido al ciclo de westerns del cine 6 de Agosto en La Paz, pero sobre todo vean más western porque es divertido, y si tenemos suerte,  su descendiente bastardo –el cine de superhéroes– pasará por lo mismo. 
 

6 westerns para entender cómo aman los Coen

1The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford. 2007, Andrew Dominik. ¿Cuál es el precio de la inmortalidad? Según Jesse James es la vida misma, como se demuestra en esta intrincada tragedia realizada con mucho tino y maestría. Es la muerte de Julio César, pero en el viejo oeste. 

2 Meeks cut off. 2010, Kelly Reichardt. Para dejar de idealizar el viejo oeste sólo hay que ver este intrigante filme en el que el prototipo de vaquero macho es el héroe y el peor enemigo, al mismo tiempo, en una película muy angustiante.

3 Slow west. 2015, John Maclean. Entre todo lo que puede decirse de este filme, lo que vale la pena decir es que es una película enternecedora. ¿Un western puede ser enternecedor? Pues sí, vaya que sí. 

4 Unforgiven. 1992, Clint Eastwood. El fin de una era. Una de las principales figuras del western dirige una película que sirve como epitafio a un género que no podía irse sin que se le repitan las preguntas más importantes que nunca pudo responder. Gran filme. 

5 Logan. 2017, James Mangold. Emociona pensar que los superhéroes pueden traernos una película con profundidad y espíritu. No me malentiendan, amo el cine de superhéroes, pero ya se hizo repetitivo y Logan demuestra que tanto los superhéroes como los cowboys tienen algo que decir todavía.   

6 Hell or high water. 2016, David Mackenzie. Nadie mejor que el guionista Taylor Sheridan para entender cómo funciona ser un cowboy en nuestros tiempos. Todos sus guiones lo comprueban, pero en éste se llega a otro nivel gracias a las actuaciones de Chris Pine y Jeff Bridges.   

4 westerns para entender cómo ama Tarantino

1 The good, the bad and the ugly. 1966, Sergio Leone. Todos los trucos, todas las temáticas, todos los aspectos del spaghetti western están definidos aquí. Es más, toda la esencia de los filmes de Tarantino también nace aquí. Una obra maestra en dirección, actuación y música.

2 For a few dollars more. 1965, Sergio Leone. Sangrienta, brutal y oscura. Esta película tiene un tono que en su momento creó traumas y marcó ese momento en que otros directores vieron nuevas posibilidades narrativas en “las de vaqueritos”.     

3 Once upon a time in the west. 1968, Sergio Leone. Acá empieza el verdadero desarrollo del vaquero como un personaje tan ruin como trágico. Y eso sirvió para darles profundidad y permitir que, luego, el revisionismo realice preguntas más crudas.    

4 Django. 1966, Sergio Corbucci. Un hombre arrastra un ataúd por el desierto en los primeros minutos de este filme lleno de simbolismos que ayudó a que el spaghetti western se solventase como un género en sí mismo
 

 

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