ZONA A LA CARTA

La dama del vino

“Un catador es así de chiquito comparado con un sommelier”, dice Laura Decurnex, más conocida como Lau Malbec, la sommelier que supo ganar su lugar en el mundo del vino.
domingo, 21 de abril de 2019 · 00:12

Isabel Navia

Laura me ha enseñado que la base del vermut o vermouth  es el vino, que el Merlot es ideal para acompañar con chocolate. Que es una de las cepas más renombradas internacionalmente, que es parte de los cortes de vinos famosos con denominaciones de origen francés, como el Burdeos, el Borgoña y el Saint–Émilion. Que si se acompaña de otras cepas, el Merlot puede lograr sabores exquisitos, perdurables y míticos. Que los vinos de Merlot se consideran muy elegantes porque sus taninos son pronunciados y bien redondeados y porque tienen predominancia de aromas frutados. Que si un vino es suave y no deja reseco el paladar, también se lo puede disfrutar solo, sin necesidad de maridaje.

Laura sabe mucho sobre vinos, pero no solamente sabe beberlos e interpretarlos. Como la buena sommelier que es, su oficio se nutre, además de los sabores, de una profusa teoría; ha estudiado geografía vitivinícola, historia, figuras de la industria del vino, regiones muy específicas, bodegas, variedades de uva y el servicio como tal. “Más allá de los vinos, la sommelier es una persona que trabaja en servicios, por lo tanto debe entender de protocolo, etiqueta, normas, diferentes tipos de establecimientos y mucho más. Su oficio es realmente amplio…, cuando te dicen sos un catador de vinos, no…, un catador es así de chiquito comparado con un sommelier”, aclara entre sonrisas.

Llegó a Bolivia desde su natal Buenos Aires hace algo más de 10 años. Tomó la decisión por amor pero con muchas dudas sobre su desarrollo profesional, pues llegó creyendo que aquí no habría espacio para aplicar sus conocimientos. Bolivia la volvió a enamorar cuando los vinos locales la sorprendieron, abriendo a su talento infinitas posibilidades. Descubrió que aquí no solamente se produce vino de gran calidad, sino que somos un público emergente, ávido de conocimiento y ganas de descubrir. No es más, dijo, y se puso manos a la obra iniciando una labor de difusión a diestra y siniestra, conoció gente que la apoyó, organizaron cursos de cata, de maridaje, desarrolló su blog, hizo casi 40 programas que se difundieron en plataformas web, en fin. Ahora es una reconocida profesional que viaja, imparte diversos cursos, dirige lanzamientos y más.

Nunca imaginó que el vino le daría tantas alegrías. “Yo era una chica de barrio, que salía cada mañana a trabajar y volvía por la noche”. Sin embargo, su camino ya se había comenzado a definir cuando al terminar la secundaria se puso a trabajar en dos sitios. En uno era ayudante de cocina y en otro, repartidora de pedidos a domicilio. Ahí comenzó a pensar en que podría estudiar algo vinculado a la gastronomía, pero tuvo la fortuna de que sus amigos la convencieron de explorar algo distinto, como la sommelerie. Estudiar eso definió el resto de su vida, pues descubrió un talento que la impulsaría a convertirse en una profesional reconocida y que ahora disfruta de compartir lo que sabe y lo que hace. 

Siempre tiene proyectos rondando su mente. No todo lo tiene que saber Lau Malbec, dice. “Si queremos que la industria crezca, que el conocimiento crezca, debemos sumar voces, así que estoy trabajando en la formación de un grupo de mujeres catadoras, que difundan y multipliquen las cualidades de nuestros vinos. En los hogares son las mujeres las que definen las compras, las que alimentan, las que comparten, las que invitan. ¿Quién mejor que ellas para difundir el conocimiento? 

En todas partes hay grupos de mujeres catadoras ¿Por qué no también acá? Si somos organizadas y si nos trazamos  un objetivo, podemos tener una voz importante”, concluye Laura.

¿Hay vida después del vino?

“Ni siquiera lo he pensado”, dice tajante. A Laura la industria del vino no solamente le brinda muchas satisfacciones sino que tiene tantos frentes para abordar que hay muchísimo por hacer. Desde la comunicación indirecta y la comunicación directa a un público que te está observando, los eventos, capacitaciones, colaboraciones con bodegas… “Es tanto lo que puedes hacer que no te da tiempo ni de cansarte, ni de aburrirte”.

Sin embargo, admite que hay algo  que también la apasiona  y es el tema del café.  “Es algo que tiene muchas similitudes con el vino; es una bebida ancestral, tiene procesos de elaboración bastante complejos que van a determinar el tipo de producto que tienes; luego el barismo es donde terminas de interpretar ese café para ofrecerlo a la gente… es genial”. Ese podría ser el siguiente paso de Lau, esta dama apasionada por su oficio, cuyo trabajo sin duda ha contribuido al aprecio del mejor vino boliviano  y que, como se ve,  es feliz compartiendo lo que sabe.
 

 

 

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