CÓMIC

¡Camarero, hay una mujer en mi sopa!

domingo, 26 de mayo de 2019 · 00:13

Cecilia Lanza Lobo

Mujeres rearmadas como piezas de rompeca- bezas (“Me  separé hace poco”, le dice una a la otra); mujeres con las carnes sueltas tomadas delicadamente como quien se levanta la falda para cruzar el río; mujeres–niñas que relatan la tradición del acoso machista en carne propia; mujeres voladoras del cachascán alteño, heroínas de los niños del presente perfecto; mujeres que renacen en la piel del oso protector sin necesidad de oso alguno. Mujeres frente al espejo que se miran por todos los costados. Mujeres, mujeres, mujeres.

ALEJANDRA LUNIK (CHILE)

— ¡Camarero, hay una mujer en mi sopa!

Sí, claro, desde siempre que hay mujeres en la sopa. Sólo que, por diversas y poco gratas razones, gran parte del mundo había ignorado no sólo su presencia, sino su valor.

De modo que desde hace algunos años, la estrategia de las mujeres consiste en colmar todos los espacios posibles, no únicamente para señalar su presencia –que, con distinto tono y volumen, es siempre contundente– sino que al hacerlo, la denuncia de ese lugar femenino malogrado resulta casi inevitable. 

 

Y la estrategia está funcionado a pesar de las dudas. De tanto estar y sentar presencia a puro y todo pulmón, las mujeres “están”; aún si aquello significa pelear una batalla en la que miles mueren cada día.

El festival Viñetas con Altura, desarrollado en La Paz la semana pasada, dedicó a las mujeres su décimo tercera versión, alentado por la presencia femenina en el podio de los premios más relevantes de la industria el último año, como el Eisner (EEUU) o el premio del festival de Angoulême (Francia), ambos obtenidos por la estadounidense Emil Ferris con Lo que más me gustan son los monstruos; o el prestigioso premio Hugo, otorgado a la japonesa Sana Takeda por Monstress, cuyo guion lo ha ganado igualmente Marjorie M. Liu en los recientes premios Eisner. Y como ellas, varias mujeres más éste y el año pasado, y desde mucho  antes.

ROXAN TÓRREZ VILLCA (BOLIVIA)

Y como a nosotras nos hace bien sentarnos alrededor del fuego desde siempre para desmenuzarnos desde el alma, fui a visitarlas. Ahí estuvo la chilena Lunik, quien por momentos me recordó a la argentina Maitena y sus personajes femeninos desnudos de toda desnudez, burlándose de sí mismas, divertidas, porque mirarnos in fraganti nos provoca risa, sin caer en esa antipática victimización de la mujer, sino más bien hurgando en aquello que nos toca.  

ANA MEDINACELLI (BOLIVIA)

Vi por ahí a Ana Medinacelli, nacida en Sucre, residente cruceña, comunicadora, gestora cultural y dibujante de cómics, que al estricto modo y estilo de la iraní Mariane Sartrapi narra una/su vida desde el lugar y voz femeninos.   

Roxan Tórrez Villca, paceña, de la Escuela de Bellas Artes, integrante del colectivo Never Stop Trying, seguidora y claramente influenciada por el cómic japonés, ilustra una típica escena de la vida cotidiana femenina. La biografía de Roxan dice que aprendió la realización de historietas y arte digital de modo autodidacta a falta de instituciones especializadas y, como en el caso de Ana, el estilo propio, la marca y la huella digital aún no se miran.

La cruceña Alejandra Salvatierra creció en Italia, donde estudió Cómic e Ilustración en  la Escuela de Bellas Artes de   Bolognia, y su mirada sobre las cholas luchadoras alteñas aporta con un propuesta única. 

No conozco la obra completa de ninguna de ellas, simplemente vi lo que está expuesto en el espacio de la Fundación Simón I. Patiño, que recomiendo con ganas de que este arte se difunda mucho más, se lea y se goce como lo hacíamos en la previa tecnológica, cuando los seres humanos vivíamos de relatos antes que de impulsos nerviosos. Y un relato ciertamente cabe  tanto en una secuencia como en una sola imagen, como lo hace magistralmente la argentina Pupi Herrera para cerrar esta cita, para sostener la sensación de un viaje intenso –con ella– a nuestras oscuras y luminosas entrañas. 

— ¿Sí, señor? 

— ¡Hay una mujer en mi sopa!

—Buen provecho.
 

ALEJANDRA SALVATIERRA (BOLIVIA)

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

El coronavirus ha causado la peor crisis económica que me ha tocado vivir en casi 40 años de experiencia profesional y algunos expertos anticipan que la recuperación podría tomar un par de años.

La dramática caída de nuestros ingresos ha puesto en riesgo la estabilidad financiera de Página Siete.

Para salir de la crisis necesitamos reinventarnos hacia contenidos digitales y un paso en esa dirección es nuestra nueva aplicación PaginaSietePro, que está disponible en Apple Store y Google Play.

La aplicación contiene información en tiempo real, la versión completa del periódico impreso y próximamente, información y servicios exclusivos que no estarán disponibles en otras plataformas.

Tu suscripción a la aplicación nos permitirá seguir ejerciendo un periodismo de calidad, con la información completa y el análisis y contexto que nos caracteriza.

Medios de comunicación independientes y valientes son imprescindibles para la vida en libertad y democracia. Página Siete lo demostró en varios momentos difíciles que nos tocó vivir durante los últimos años.

Muchas gracias por tu apoyo.

Para suscribirte, descarga la aplicación de Apple Store o Google Play haciendo clic en uno de los siguientes botones:

Apple Store

Google Play

Preguntas Frecuentes


   

84
6