PATIPERRO

En memoria de Norberto Budler

El Ruso no dejaba indiferente a nadie. Por su habitación pasaron profesores de filosofía, diputados de partidos de izquierdas, prostitutas, feministas y miembros de la red de los derechos de las personas con discapacidad de Argentina.
domingo, 05 de mayo de 2019 · 00:08

Conocí a Norberto Budler en el 2015.  Apodado el   Ruso, fue uno de los cientos de niños abandonados a su suerte por sus familias. En los años 50 del siglo pasado, la poliomielitis era una enfermedad terrible que afectaba a niñas y niños desde la más tierna infancia. No se conocía vacuna para prevenirla, ni tampoco había cura para esta afección que en los casos más graves podía provocar tanto la parálisis de los brazos y las piernas de la persona afectada como su muerte por el aprisionamiento de sus pulmones y la consiguiente falta de oxígeno.

Cuando Luis Cruz –uno de sus grandes amigos– me lo presentó en la casa hogar en la que vivía (una antigua casona entregada por la familia Díaz Vélez a la ciudad de Buenos Aires para que albergara a los niños de la polio) me encontré con un tipo cuyo cuerpo estaba prácticamente paralizado, que podía mover únicamente las manos y la boca. Si la prensa ortodoxa tuviera que retratar al Ruso, seguramente hablaría de un ser sufriente y resignado, al cual no le quedaba otra cosa que esperar la muerte mientras vivía una vida de pesadilla. 

Hay que reconocer que el Ruso no dejaba indiferente a nadie. Su voz nasal por causa del respirador al cual vivía permanentemente adosado, su respiración  sonando como sumergida en las profundidades del mar, su cuerpo metido en una cama de hospital con baranda y su enorme silla de ruedas  podían causar rechazo, pero su vitalidad, su ironía, su activismo incansable y su penetrante observación de la realidad social y política de Argentina y el mundo causaban la admiración de quienes lo conocimos.

Por la habitación de Norberto pasaron profesores de filosofía, diputados de partidos de izquierdas, prostitutas, feministas y miembros de la red de los derechos de las personas con discapacidad de Argentina.

Reivindicaba la asistencia sexual para las personas con discapacidad institucionalizadas, pero se ganó el rechazo tanto de políticos conservadores como de algunas feministas que consideraban que con ello se fomentaría la prostitución.

 Era activista, pero lamentaba que las personas con discapacidad reivindicaran sus derechos por separado; ciegos con ciegos, sordos con sordos, rengos con rengos. Era de izquierdas, pero lamentaba que la izquierda dejase a la discapacidad fuera del accionar político. “Como no nos consideran productivos, no pertenecemos a la clase obrera”.

“Si fuera posible una revolución, habría que hacerla para quienes no tienen nada y sufren porque están hechos mierda y se emborrachan por los rincones”, me dijo la última vez que hablé con él. Norberto murió en 2016, y aunque fue un activista reconocido, habiendo participado incluso en un reportaje de la BBC, quedó casi en el anonimato.
 

 

 

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete. 

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día. 

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

Valorar noticia

Otras Noticias