Ojo al parche

CARTELERA

domingo, 23 de junio de 2019 · 00:05

Adrián Nieve

Demasiado grande para la pantalla grande

¿Por qué las adaptaciones de videojuegos no son tan exitosas? La respuesta es sencilla: no hay comparación entre ver una historia y vivirla. Cualquiera que haya jugado un buen videojuego puede confirmarlo. Uno tiene cierto control sobre la narrativa, así que te sientes más involucrado. Si derrotar a ESE enemigo te costó muelas, ¿cómo no te vas a sentir compenetrado cuando ves el video en que su historia se resuelve?

A eso se suma que la tecnología mejoró. Imagen y sonido crean un poderoso ambiente y se combinan con guión y actuaciones de voz para terminar de atraparte en una historia que puede durar entre horas, días y años. Es por eso que una adaptación de videojuego siempre queda enana. Porque la ilusión que cada uno crea es muy diferente.

El mejor ejemplo de esto se da en SpiderMan (Insomniac Games, 2018). Un juego que, en muchos sentidos, es la película/historia perfecta de Spidey. Todo está ahí. Todo lo que un fanático quiere y todo lo que no sabía que quería. Vieja y nueva escuela están invitadas a disfrutar la historia de este Spiderman. Una historia que tiene un gran triunfo: juega con elementos que conocemos desde hace 57 años e igual los hace sentir novedosos. ¿Cómo hace una historia para ser contada con elementos y personajes que conocemos hasta el hastío y, aun así, lograr arrancarte una lágrima cuando los créditos finales empiezan? (Sí, los videojuegos también tienen créditos finales)

Simple. SpiderMan se da el trabajo de establecer varias subtramas y nos da la chance de vivirlas a nuestra manera. Eres tú quien se columpia alrededor de Nueva York, eres tú quien tiene que debe equilibrar la vida entre ser Peter Parker y golpear a criminales que aparecen a lo largo de un mapa enorme lleno de sorpresas, secretos, referencias y posibilidades. En otras palabras, SpiderMan nos crea una ilusión sustentada por una excelente narrativa en la que los personajes con los que interactuamos realizan elecciones y viven las consecuencias de ello. Y nosotros las vivimos con ellos.

La cosa es que… no todo juego puede lograr algo así. Ni tampoco es que lo intenten. Algunos son simple entretenimiento para cuando no hay nada más que hacer. Sí, todos sabemos que juegas Angry Birds o (insertar nombre de videojuego de moda acá) en el baño. Porque para eso (o algo así) están diseñados ciertos juegos. Entonces llegan joyitas como SpiderMan, o la lista de juegos que les traigo hoy, y logran algo único. Algo que ni Sam Raimi, ni Marc Webb, ni Jon Watts han podido lograr: ese momento en que terminas el juego, ves la escena post–créditos, te limpias las lágrimas, le dedicas un minuto a pensar lo buena persona que es Peter y te lanzas a buscar alocadamente cualquier cosa que puedas leer, ver o jugar de Spidey. ¡Toma eso, Homecoming!

Y como quiero probar mi punto, les dejo cinco videojuegos que son mejor que una película y cuatro películas que demuestran que hay juegos  que es mejor dejarlos como juegos.

5 videojuegos demasiado grandes para la pantalla grande

1 Red Dead Redemption 2.2018, Rockstar Games. Amo los westerns y esto es lo más cercano que estaré a vivir uno a menos que me vuelva loco o me case con Tarantino. RDR2 nos presenta un mundo enorme, lleno de posibilidades y de historias tan sorprendentes como clásicas. Lo mejor: los pequeños detalles.

2 Grand Theft Auto San Andreas. 2004, Rockstar Games. Se habla mucho en contra la violencia en los videojuegos, pero pocos ven el punto de una sátira. GTA es una sátira. Muy ácida, muy cínica y muy divertida. Jueguen cualquiera, pero les recomiendo empezar por esta intensa y divertida historia de pandilleros y barrio.

3 Metal Gear Solid. 1998, Hideo Kojima. Detrás de todos los disparos, soldados, tanques y explosiones, hay un poderoso mensaje antibelicista en la historia de Solid Snake, su misión, y todo lo que descubre a lo largo de este juego. Los giros son locos, increíbles y muy satisfactorios.

4 The last of us. 2013, Naughty Dog. Pocas historias logran dar giros tan compenetrantes como los que ésta da. Se quedan contigo, y todavía más porque nada en el juego es sencillo y sobrevivir en esta historia se hace inolvidable.

5Uncharted: A thief’s end. 2016, Naughty Dog. Indiana Jones y John Wick mezclados en un personaje que se parece más a Nathan Fillon. Todo mezclado con tesoros, ruinas, magia y muchos disparos. Todos los Uncharted la rompen, pero este nos da un cierre emocional y satisfactorio a una historia que nunca teníamos que tomarnos en serio. Y si lo hicimos, fue por sus personajes. 

4 pelis basadas en videojuegos que no deberían haber pasado

1 Assassin’s Creed. 2016, Justin Kurzel. Suspenso. La riqueza de los videojuegos no puede ser compensada con estilo y una formidable cinematografía. Las fortalezas de las películas no son las mismas. Que alguien se lo diga a Kurzel. 

2 Street fighter. 1994, Steven de Souza. Comedia. Cuando una película sabe que es mala y sus actores dejan de tomarla en serio, sale algo predestinado a ser de culto. Divertida, pero terrible. Nada que ver con el videojuego.  

3 Warcraft. 2016, Dunca Jones. Fantasía. El filme no es malo. Tiene buenas cosas. El problema es el mismo de todas estas adaptaciones. Queda como unidimensional frente al inmenso contenido en el que se basa. Estamos hablando de un videojuego con varias entregas y que ha generado libros y páginas y más páginas en Internet solamente con su trama. La tenían difícil.

4 Max Payne. 2008, John Moore. Parodia. El juego es una maldita obra de arte del género noir. La película es una pesadilla estética en la que actúa Mark Wahlberg. No hay donde perderse. La verdadera historia está en el juego. El intento de hacer dinero usando un nombre, en la película.
 

 

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