MÚSICA

Piazzolla, las lluvias y los inviernos

domingo, 30 de junio de 2019 · 00:08

Pablo Cingolani

No hay vida sin música. No hay vida plena, no hay vida bien vivida, no hay vida sin la certeza de vivirla, sin la música que la corteja, la guía, comulga, confiesa, acompaña.

En ese sentir, que es un solo, ese  sentir a la vida junto a la música, al arte que se escucha, yo confieso: Piazzolla, Ástor Piazzolla, no sólo es parte de mi vida sino también parte de mi destino, de eso luminoso, de esa parte luminosa que uno cree que es la vida, su vida.

Piazzolla, el revolucionario del tango.

Piazzolla, revolucionando el tango y revolucionando el jazz.

Piazzolla, el que conmueve, el que sorprende.

Lo más conmovedor –para mí– de Piazzolla, que revolucionó el tango y el jazz, que dejó su huella en el rock and roll sudaca, que fue un músico genial –como Mozart o como Beethoven–, fue componer, antes que nadie y mejor que ninguno, su réquiem sobre el gobierno de la Unidad Popular en Chile, el gobierno del malogrado Chicho, nuestro eterno Salvador Allende.

Se llama Llueve sobre Santiago –y es la música más triste y, a la vez, la música con más esperanza que escuché en mi vida.

A Piazzolla, sólo hay que escucharlo, y sentirlo.

Escuchen eso, y es un decir, escuchen también su Invierno porteño, tan parecido a la desgracia de la mano con puñal de primavera que nos desangró en Chile, para sentir a un músico en toda su intensidad, en todo su calor, en toda esa humanidad de músico que es la suya y que, por tan sensible, es también la nuestra.

Piazzolla está más allá de todas las clasificaciones.

Lo suyo es, simplemente, música.

Y porque es música, es humana.

Y porque es humana y es música, también es de todos: Piazzolla es universal.
 

 

 

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