Entrevista

Robi Draco Rosa: esto es vida

El músico puertorriqueño, ganador de un Grammy, al teléfono con Rascacielos. Hablamos de su más reciente disco, Monte Sagrado, de su enfermedad, de su marca de cannabis medicinal y del espectáculo que traerá a La Paz el próximo 6 de julio.
domingo, 30 de junio de 2019 · 00:14

Sergio Antezana

La previa 

Habíamos pensado unas cuatro o cinco preguntas, sabiendo que rara vez un artista de su talla tiene tiempo para más. La primera sorpresa fue que el Draco no iba a contestar unas pocas preguntas por mail, sino que aceptaba una entrevista telefónica de 15 minutos, pactada para el viernes 21 de junio a las 10:30.

Yo todavía no me la creía pensando que cinco minutos antes, por una u otra razón, iban a decirnos que no se podía. Sin embargo, a las 10:30 recibimos la llamada esperada; era alguien de su staff  que nos pidió esperar y nos reiteró que teníamos 15 minutos. Fueron 25. Imposible transcribir todo lo que hablamos, pero haré el intento de contarles cómo es el ser humano que no siempre podemos ver y que se mostró con toda naturalidad durante nuestra charla.

La flor del frío

La primera vez que el Draco se presentó en Bolivia fue en el Teatro al Aire Libre en julio de 2015, en medio de una nevada que casi paraliza al público y que mantuvo bastante quieto al propio Draco; por eso el primero en preguntar fue él. “¿Oye, cómo está la temperatura, cómo está todo por allá?”. Le recomendamos venirse “abrigadito”. Me venían a la mente los recuerdos de aquella noche de julio 2015 en la que el Draco lidiaba con el frío: entró con un poncho, una bufanda, un pasamontañas, la barba crecida y los lentes de marco grueso. Parecía un Jaime Sáenz boricua, imagen que se veía acentuada por el hecho de que ambos, poetas malditos, le han escrito al frío. A medida que entraba en calor, el Draco se sacaba las prendas hasta quedar sólo con la bufanda; intentó incluso dar unos pasos de baile que fueron recibidos con grandes aplausos del público que admiraba su soltura.

El show del 6 de julio

Sergio: “Desde tu anterior visita has sacado un nuevo disco, ¿cómo cambia ésto el show que nos vas a traer comparado con el de aquella ocasión?.  Draco: “Vamos a ofrecer un concierto que es un repaso; he tratado de hacer una buena selección de lo mejor del catálogo… por ejemplo, a diferencia del show que llevamos aquella vez, ahora vamos a tocar Que se joda el dolor, de Monte Sagrado, y vamos a tocar varios temas de ese disco, siempre tratando de acercarnos a ese sonido. Pero a la vez es un show rockanrolero que también va a ir pasando por temas del Vagabundo, aún celebrando mucho ese disco y ofreciendo temas de todo el repertorio. Hemos hecho lo posible por llevar un show bonito, ecléctico pero con un buen balance”. 

Qué importante es que el propio Draco nos diga que sigue celebrando el Vagabundo, ese disco que cumplió 22 años el 2018 y que fue reeditado para añadir nuevas mezclas y material inédito; disco considerado entre los cincuenta mejores de la música latina de los pasados cincuenta años, según la propia Billboard. El Vagabundo es un disco oscuro, tiene temas muy rockeros pero también fragmentos de intimidad con piano o incluso tiene a Draco leyendo poesía de fondo. Es un disco convulso y con una energía autodestructiva, incluso. En ese sentido, es todo lo opuesto a Monte Sagrado, su más reciente producción, que nos muestra a un Draco renovado, un hombre que ha salido del cáncer luego de varios años y cuenta con dos trasplantes de médula en su haber; un hombre que vive de la esperanza. La pregunta obvia era ¿cómo puede cantar las canciones de ese disco estando hoy en un momento tan diferente?

Celebrando la vida

Draco: “No es fácil por varias razones, claro, estamos viviendo en este momento otra realidad y es difícil mantener pureza detrás de una narrativa que ya no es, que ya no existe. Tú tienes un peso con la historia, y obviamente yo me cruzo mucho con el pasado, pero entiendo la parte poética, la aprecio y a través de los años… en vivo hago versiones para mantener cierta pureza de la narrativa, porque muchas veces con la repetición voy sangrando de a poco. No me lo creo y me ha costado, pero hoy en día he podido ver un poco pa’allá, he podido ver tanto, he podido apreciar de principio lo que es la pieza de arte,  y la parte emocional poco a poco la he dejado atrás; eso me ha ayudado mucho a poder ofrecer un concierto lindo repasando piezas de otros tiempos o momentos. A veces cuesta, pero es un proceso, hermano, es un proceso. Últimamente la vida fue muy agradable. Estamos aprendiendo, madurando y tratando de manejarlo,  pero el entusiasmo que hay en el momento es muy lindo, estamos en plan de celebrar la vida y vamos a repasar todas las piezas, desde Brujería hasta Esto es vida”.

Las anécdotas ocultas de Monte Sagrado

Ahí estaba resumido gran parte del viaje del Draco. La canción Brujería inicia así: “Guardo toneladas de poesía explosiva junto a mi cama y una pistola cargada de miedo bajo mi almohada”. Una oda a la autodestrucción, mientras que Esto es vida dice: “Vamos a hacer nuestra casa en el cielo / En el cielo de alguna selva / Cultivar amor en rama y plantar estrellas / beber amor cada noche / y comer amor cada día / esto es vida”. En veinte años, Draco había pasado de poeta maldito a amante regador de esperanzas. Pero para ello tuvo que pasar mucho por su cuerpo y su espíritu, así que le preguntamos acerca de la grabación del último disco y el proceso de composición.

Draco: “… No sé si sabes la historia, pero cuando fui a Sony Music en Miami llevando las maquetas del disco para que ellos las escuchen y aprueben su grabación, yo llevaba un grupo de canciones y ninguna o quizá solo dos llegaron a grabarse en Monte Sagrado. Llegué a Miami con unas canciones bellas y me aprobaron todo, y cuando fuimos al estudio en Puerto Rico y nos pusimos a grabar me pasó algo muy bonito… me llegó un despertar, una energía en el campo, y ¿qué pasó con eso?: de repente me puse un poco más juguetón y comencé a visitar un poco el ampli, las guitarras, y a pasarla bien, sin pensar mucho en las responsabilidades, vamos; pero me encontré con varias propuestas nuevas. Yo obviamente me puse el sombrero de gente seria (risas) pero no funcionó porque en abril de ese año, antes del huracán María, comencé a grabar todo lo bonito. Pero realmente me jalaba… oye, vamos por acá con la batería, vamos por acá con el ampli, y hacía poco que accedí a una guitarra de los años cincuenta. Con esa misma guitarra hicimos una pequeña girita y de ahí nació 333, nació 2nite 2nite en un festival con esa guitarra; y entonces, hermano, volví a grabar luego del huracán y me encontré con una tristeza, un trauma, casi una tierra de zombies de repente, así que me fui a California y terminé en casa las composiciones de todo lo que conocemos hoy como Monte Sagrado. Con un amigo japonés en un dormitorio de la casa, donde me llevé el Melotrón, me llevé la guitarra, la pedalera, y comencé a seguir trabajando… Ahí grabé Yo mismo y creo que 333 y me di cuenta: este disco va a ser rockanrolero, no hay otra; entonces el temor mío era: ¿ahora qué hago luego de presentar estas canciones románticas a la Sony?. Pero no hice nada. Lo mezclamos, lo mandamos a Bob Ludwig para hacer la masterización, y entonces le escribí una carta larga con el disco al jefe grande, al boss, y no escuché nada de él un tiempo, pero nada, nada. Y pensé: wau, me van a echar, esto va a ser terrible. El 14 de febrero, día de los enamorados, yo no podía aguantar más y le escribí una carta aún más larga hablando de la vida, del hombre y todas estas cosas, y de repente me llama a los días y dice: hermano, pero yo te mandé la respuesta cuatro días después de que me enviaste el disco. Yo lo revisé y se me había ido a spam, a spam ¿puedes creer, hermano?, qué cosa sideral. Fue muy extraño porque no era la primera vez que intercambiábamos emails, pero por alguna razón ese email en particular nunca me llegó a las manos. Luego leí la carta y era muy linda, decía que esperaba otro disco, pero que como  disco de rock and roll estaba maravilloso y estaba conmigo a full (risas). Entonces le dije al jefe que gracias y que para seguir trabajando que tal si las maquetas que le había presentado las íbamos  trabajando con tiempo, con otro productor, y eso es lo que se está haciendo.

Sergio: “Y  esta guitarra de los cincuentas que te inspiró el nuevo disco ¿la traes a este concierto?”.

Draco: “Sí, yo estoy viajando con la de los cincuenta. Es rara, no es como una Les Paul; si ves el cuello, como que sobresale, es una cosa bien rara, estoy bien preocupado, pero es un romance… Estoy como enamorado de esta guitarra. Tiene un pitch… y es pequeñita, no es una guitarra grande y no es que se siente como una guitarra millonaria, para nada, pero tiene un sonido, unos tonos… que tú dices: ¡¿qué es esto, macho, de dónde?!; es de otro planeta. Me da mucha satisfacción. A ésta la pongo en la cama y la miro, a veces no puedo dormir, prendo la luz y le digo: ey, ¿todo bien? La marca es Supro”.

Sergio: “Has planeado hacer algunas cosas acústicas para este concierto?”

Draco: “No. No por no querer, pero es siempre un problema de presupuesto. Algunas cosas las podemos alquilar, pero no es lo mismo… es un problema de ser tan ecléctico; hay algunas cosas de instrumentación que no podemos conseguir y el presupuesto no da. Cómo quisiera yo viajar con todo, con dos aviones, un avión de instrumentos y otro con los amigos… y vamos viajando y tocando por el mundo con el piano, con todo…”

Más allá de la música, el cielo

En esos detalles se nota que el Draco ya no tiene la búsqueda introspectiva de antes. Se puede ver a un hombre que ha dejado de hurgar dentro suyo para poder ver el amor que lo rodea  y que él mismo es capaz de provocar. Ese amor sanador que no llega a ser cursilería religiosa sino un modo de vida que le ha permitido librarse del cáncer luego de nueve años de tratamiento. Aprovechando que él mismo tocaba el tema, dejamos que nos contara sobre sus planes fuera de la música, entre ellos, difundir su libro con dietas a base de plantas, su marca de cannabis medicinal, su marca de café y una fundación que busca concientizar a la población sobre la importancia de donar la médula ósea a pacientes que necesitan de ella para sus tratamientos:

Draco: “…Yo no encontraba siempre la misma cannabis; en California sí, pero aquí en Puerto Rico, no. Además que no siempre había la misma calidad, y entonces parece que las leyes cambiaron acá en Puerto Rico y aprobaron la patente medicinal, no la recreacional, aún no. Pero sí la medicinal. Varias compañías grandes lo hacen y lo encontré profesional, limpio, y con una de ellas hicimos la colaboración y sacamos esa marca; lo mismo hemos hecho con el café. Pero más allá de eso, el objetivo es que estos negocios pequeños aporten a mi fundación: Larga Vida. Esta fundación organiza el festival Larga Vida, que es un festival vegano, festival lleno de charlas, de educación más que nada; hay música, pero a los laterales, en los escenarios principales está la educación, un compartir familiar… Luego tenemos lo que es el ride (carrera) por la vida, que es hermoso (risas); eso lo hacemos en octubre, yo la paso bien, ahí se apunta mi papá, varios amigos y se la pasa súper lindo. Estoy tratando de hacer cosas que tengan un propósito lindo, que puedan ser un apoyo porque es caro. Para darte un ejemplo: para hacerte un examen de médula y ver si es compatible con la tuya,  cuesta entre 400 y 700 dólares, loco; y ni hablar de lo que es el trasplante. En Puerto Rico, si es un trasplante autónomo, es decir, de tu propia médula, eso puede costar trescientos y pico mil dólares, entonces, imagínate una persona que quiere vivir, que ha conocido familia… ¿qué hacemos?, ¿vendemos la casa? Hacemos lo posible porque el cielo es este, es mi opinión del mundo, ¿no?, estamos viviendo en el cielo, y si nos despertamos nos daremos cuenta que estamos aquí y estaremos aprovechando este ratito en la tierra”.

Así, Draco nos ha llevado desde la alcantarilla hasta el pico del monte en el que ha encontrado que este mundo es el cielo y que la vida se celebra haciendo cosas por el otro. El 6 de julio seguro nos traerá toda esa energía rockanrolera y sanadora gracias a la productora Sala A1. Ahí nos vemos.

Draco Rosa se presenta en La Paz el 6 de julio en el Salón Libertador del Hotel Real Plaza, 
Av. Arce  ex Sheraton / ventas en línea salaa1.com 
 

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