VERBORREA

Paulovich de la A a la Z

domingo, 14 de julio de 2019 · 00:13

Lucía Camerati

Alfonso Prudencio Claure, Paulovich,  nos ha dejado a los 91 años. Y hay que recordarlo con sonrisa de cholo y carcajada de birlocha. Hay tanto por decir, y no nos queda otra que acudir a su Diccionario del Cholo Ilustrado para subrayar algunas palabras, palabritas y palabrotas. Al leerlo, vamos a reír y recordar hasta hacernos dar kechalera. Nos ha caricaturizado con sus palabras, nos ha quitado lo opa con su ingenio, nos ha hecho jugar tunkuña con el lenguaje. Sabemos que ya estará implantando, en el más allá, un nuevo matutino con su presencia, haciendo nuevos perfiles, ahí pegado a su nueva maquinita de escribir. Hay que despedirlo sonriendo, aunque ya no tengamos dientes.  

ACHICHIU.–He aquí una bonita expresión autóctona que decimos mucho los cholos paceños cuando nos duele algo, o cuando nos golpeamos el dedo con un martillo. Me parece mucho más cálida y simpática que la  que usan los españoles cuando dicen: “me hice pupa”. Sin embargo la expresión completa cuando sucede eso del dedo es: “¡Achichiu, carajo!”.


 

BUENUDO.– Dentro de las palabras con que el cholo aporta al crecimiento y desarrollo de la lengua castellana está la de buenudo, que es el ciudadano  bueno y cojudo. O sea, excesivamente bueno, por lo que lo toman como a idiota.
 

CALANCHO.– Palabra que utilizamos los cholos para decir desnudo. También se utiliza la abreviación de “cala”, como puede verse en la siguiente frase: “Su marido nos pescó cuando estábamos calas y nos preguntó si no teníamos miedo al resfrío. Luego sacó su revólver”.
 

CHUPITA RIVEROS.– Noble ejemplar del paceñismo. Hincha acérrimo del club The Strongest y director de sus barras. En su juventud fue bohemio y hoy es cumplido y serio funcionario del Banco del Estado. Tiene derecho propio a figurar en este diccionario. Se llama Raúl Riveros Gonzales.
 

DISPARARSE.– Vocablo muy familiar que significa hacer poco caso a las recomendaciones familiares y a otras razones y decidir lanzarse una noche por los caminos de la alegría y del fandango. Antes de dispararse, el buen cholo siempre dice: “Que sea lo que Dios quiera…”


 

EKEKO.– Dios aymara de la prosperidad al que veneramos los cholos paceños en forma simultánea con la Virgen de La Paz, cuya fiesta es el mismo  día, 24 de enero. Esto demuestra el ecumenismo de los cholos.

FIFÍ.– Término un poco antiguo con el que se designa a un petimetre de modales un poco finolis y de vestir demasiado rebuscado para ser elegante.

GUAGUALÓN.– Sujeto ya mayor  que todavía se divierte con las cosas y juguetes que alegran a los niños. Sin embargo, hay que desconfiar de los guagualones porque ya son adultos de esa parte.

HINCHAR.– Verbo criollo que quiere decir fastidiar, importunar, o molestar. Su uso es muy corriente entre gente de todo nivel y  por eso usted escuchará muchas veces esta expresión: “Por favor, ya no hinches” Y si el sujeto sigue molestando, se le dirá: “deja de hincharme las pelotas…”

IMPAJARITABLE.– Inteligente adjetivo criollo que sirve para expresar algo impostergable e ineludible. Es expresión de uso corriente: “Le sentaré la mano a este cholo impajaritablemente”. 

JUKUCHAR.– Voz derivada del aymara que sirve para expresar la acción de ahorrar poco a poco hasta llegar a atesorar grandes fortunas, como lo hacen muchos políticos que labran su fortuna sobre la base del ahorro y las privaciones diarias y nunca sobre el negociado o el robo.

KECHALERA.– La gente culta le llama colitis, o infección intestinal y en último caso: diarrea. Los cholos le llamamos kechalera y sirve para expresar el vuelo o chorro de un ciudadano hasta el WC.

LUSTRACACHOS.– Es el estupendo sujeto que vive de limpiar los calzados, realizando este trabajo en las plazas y calles de La Paz y de otras ciudades del país. Es un ciudadano auténtico, sin sofistificaciones. Tiene sentido del humor y dónde reside el verdadero brillo social: en los calzados. 

MACURCA.– Palabra de origen aymara, según parece. Los cholos decimos que tenemos macurca cuando sentimos dolor muscular debido al cansancio, luego de un ejercicio prolongado o de una caminata. Los españoles dicen agujetas, pero esa palabra no expresa nada.

NINA–NINA.– Sujeto inquieto y capaz de causar cualquier estropicio. Esta voz viene del aymara y quiere decir fuego. Es por ello que sirve para designar a gente peligrosa y que necesita baños de asiento dos veces al día.

ÑATO.– Se le dice ñato a un señor de nariz chata o aplastada. En el hablar popular, la palabra ñato sustituye muchas veces a muchacho. Por eso las chicas dicen: “me gusta ese ñato”. En el género femenino sucede la misma cosa, diciéndose “ñata” a una muchacha o chica. Son muy recordados en el ambiente deportivo el “ñato Soto” y también la “ñata Soto”, grandes atletas del pasado. Y en el ambiente profesional el “ñato Cardozo” uno de los mejores ingenieros agrónomos con que cuenta Bolivia. Conviene también mencionar al ñato Balderrama, joven auditor y gran preparador de “cofteles”.

OPACHISTE.– Un chiste sin gracia, y quien lo cuenta es un opachistoso.

PICHANGA.– En el lenguaje del cacho, aquel que se usa los viernes en clubes y cantinas, pichanga es un tiro en que es imposible formar ningún juego con los dados. Este vocablo también significa una ganga o adquisición a bajo precio, conseguir un buen resultado en alguna acción o empresa con poquísimo esfuerzo.

QUELLI.– Rechazar una invitación por delicado o por hacerse el interesante, o por hacerse el pariente de la Grace Kelly. Hacerse el enfadado y no salir de su habitación ni para ir a comer.

REPETE.– Voz nacida en la guerra del Chaco cuando los soldados indígenas pedían que les repitieran el rancho. Hoy ha quedado como sinónimo de soldado.
 

SAN PEDRO.– La más prestigiosa marca de los Singanis nacionales. Viene dando placer a los buenos bebedores desde hace años y consagradas firmas de bebedores nacionales y extranjeros avalan su calidad. Entre los cholos, a veces se le llama San Piter. San Pedro es también un lindo barrio paceño donde se halla situada la cárcel pública; es por eso que usted escuchará decir muchas veces “ten cuidado, no te vayan a encerrar en San Pedro”.
 

TUCA.– Miedo menor que la kisa. Se siente tuca en el momento de proponer matrimonio a una chica, o también momentos antes de rendir un examen en el colegio o en la universidad. Uno puede cagarse de la kisa, pero nunca cagarse de tuca. 

ULUPICA.– Pequeñísimo y picantísimo fruto que los paceños comen con algunos platos criollos. Causa tal ardor en el paladar y la lengua que tuvo la culpa de cien días de purgatorio a la santa monjita Sor Reverberación cuando, después de probar una ulupica, exclamó: “¡Ay, mierda!

VIOLÍN.– Instrumento sin cuerdas ni arco que suele ser tocado por una persona inocente mientras una pareja de enamorados chunquea a su gusto a los acordes de alguna música celestial que los puede llevar al infierno o al matrimonio, o a las dos partes y al mismo tiempo.

WISTU.– Vocablo que quiere decir “torcido”. De ahí viene el “wistupico”, que es el que tiene la boca torcida, o el “wistu–cacho” que es el que tiene los zapatos torcidos.

YESCA.– Ciudadano que no tiene un centavo para el gasto. Esta palabra es cruceña, pero los tipos que no tienen un centavo, generalmente, son collas.

ZAMBACANUTA.– “Decir la zambacanuta” es cantarle a una persona toda la cartilla. Es decirle la verdad monda y lironda. O dicho de otra manera: es decirle  su vida en verso y en tecnicolor con fechas y pelos.
 

 

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