MÚSICA

Santaolalla: música e identidad

Desde su manera de componer y dirigir instrumentos de nuestra tierra, Santaolalla va andando y desandando los caminos de la identidad.
domingo, 14 de julio de 2019 · 00:09

Texto Henry Plata / Fotos José Camacho

 El músico  argentino Gustavo Santaolalla visitó la ciudad de La Paz donde presentó, en el Palacio Quemado,  “Desandando el camino”, una gira que lleva realizando por diferentes ciudades de Latinoamérica, repasando su trayectoria musical como compositor de las bandas Arcoíris y Bajofondo, y de bandas sonoras  de distintas películas, además de un videojuego. 

Esta vez resaltó el tipo de ensamble y cómo funcionaba la instrumentación con el repertorio de canciones, en su mayoría reversionadas. Santaolalla ha tenido el cuidado suficiente al momento de deconstruir su música para un ensamble que, en sus palabras, sonaba como una orquesta.

El compositor  explicó que parte de los instrumentos del ensamble –pinquillo y ocarina; violín y violonchelo; bombo legüero, batería, percusión sinfónica y campanas tubulares– responden a una idea que le es propia desde su juventud: hacer música popular con instrumentos originarios de Latinoamérica y de otras partes del mundo, mezclar el rock y el jazz con otros géneros. 

Santaolalla ha logrado consolidar esas músicas, se ha tomado el trabajo exhaustivo de fusionarlas seriamente, entendiendo la fusión como la construcción de una pieza musical a partir del sonido propio del instrumento, o bien del estilo en el que se concibe el género musical nativo, asumiéndolo además como protagonista en la composición y en los arreglos de la pieza; y no en el sentido turístico en el que se la concibe la mayoría de las veces, como un collage musical que utiliza los instrumentos y sonidos nativos como  ornamento. 

Así, además de tocar y cantar, Santaolalla compartió su camino  –desandado –. Por ejemplo, habló de   la búsqueda de  “identidad”, un punto importante en su música. Él había realizado una serie de viajes junto a León Gieco, desde Tierra de Fuego hasta la frontera de Argentina con Bolivia, grabando música en las diferentes regiones que visitaron. Contó que esos viajes le ayudaron a comprender lo importante que es crear un puente de comunicación entre la música y quien la escucha, lo imprescindible de tener un lenguaje común, pues en ese proceso uno puede –dijo–  encontrar su identidad. 

Pero ¿dónde encontramos ese lenguaje común?  Por lo menos en la música, lo encontramos en los sonidos y las palabras. En aquellos sonidos que, por ejemplo, desprenden las cuerdas de una guitarra que componen una zamba argentina, pero también aquellos sonidos de un sintetizador que componen una cumbia chicha, que son elementos que nos permiten entender los lugares donde habitamos y los entes con los que convivimos hasta nuestra muerte. 
 

 

 

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