Ojo al parche

CARTELERA

domingo, 21 de julio de 2019 · 00:04

Adrián Nieve

Recontextualizando la nostalgia

Vi la tercera temporada de Stranger Things y la pasé muy bien. Los guionistas supieron jugar con el desarrollo de personajes, los directores y cinematógrafos supieron retratar cada momento de maneras efectivas e inteligentes y los actores y actrices supieron darle espíritu a los personajes que ya conocemos y amamos. Stranger Things es un buen show, con temáticas entre líneas que vale la pena analizar. Sin embargo, su fuerte es la nostalgia. Y ese es su problema.

Piensen en los helados Panda. Lo que ahí pasó fue que olvidamos su existencia hasta que su muerte amenazó nuestras vidas. ¿Vivir en un mundo sin mi infancia? Imposible. ¿Qué hacemos? ¡Salvarla! Y algo parecido debe ocurrir en los grandes estudios hollywoodenses cuando deciden rehacer Star Wars como una continuación. Sí, hagamos lo mismo con Full House, sólo que ahora será Fuller House y seguirá a las hijas. Y hagamos remakes de los clásicos de Disney. Y adaptemos cómics de superhéroes a películas. Y etcétera, etcétera.

El tema de la nostalgia siempre vende. No importa si amamos u odiamos a la nueva Sirenita, al defenderla o atacarla estamos ayudando a que Disney se llene los bolsillos, o a que un youtuber obtenga algo de dinero y siga reforzando este ciclo de discusión por algo que, en realidad, ya fue. Es algo que centra nuestras energías en el pasado (con la excusa del futuro) y no en el presente.    
Por eso adoro Twin Peaks The Return (2017, David Lynch y Mark Frost). Es un show revivido que analiza lo que significa revivir. Lynch juega con el público prometiendo un retorno, pero no fue lo que realmente nos trajo. No creó una continuación, sino que tomó esa expectativa y nos obligó a mirar algo nuevo con una cubierta muy parecida a la vieja. No nos mostró de inmediato a los personajes clásicos y, cuando al fin lo hizo, los puso en un contexto que rompía con todo lo que sentíamos por ellos en la serie original. Es como si Lynch y Frost nos subieran la adrenalina con pequeñas dosis de nostalgia mientras nos inyectan la nueva realidad. Y esa es una forma brillante de utilizar la nostalgia. 

En el fondo, la nostalgia es el miedo al paso del tiempo. O, bueno, en eso se convirtió. La nostalgia debería ser entendida como lo hace  Lynch  en su retorno a Twin Peaks: anunciarla para luego negarla y recontextualizarla con el fin de crear algo diferente e, incluso, mejor. Creo que Lynch entiende que el pasado pasó y no va a volver. Y si no me creen piensen en toda la indignación que despiertan los remakes o readaptaciones. Los viejos no quieren que se cambie el espíritu de lo que ellos amaron, mientras otros viejos quieren dinero y venden eso que amaron a nuevas generaciones. Y mientras vamos al cine a ver el live action del Rey León, deberíamos pensar en Lynch y su retorno a Twin Peaks que nos enseña que la desesperación por regresar destruye eso a lo que regresamos. Mejor recontextualizemos.

8 pelis y series para recontextualizar la nostalgia 

1 Youth. 2015, Paolo Sorrentino. Drama. Una reflexión casi existencial acerca de la vejez. Este bello filme nos propone imágenes preciosas mientras las historias de cada personaje ilustran los peligros de vivir de las regurgitaciones de la nostalgia. Que detrás de la sonrisa por el recuerdo, hay dolor velado.

2 Midnight in Paris. 2011, Woody Allen. Drama, Romance. Woody es un romántico de la nostalgia pero no por ello se deja llevar (demasiado) por sus trampas. En este filme, el mejor para mí, se ilustra cómo el idealizar el pasado nos priva de mirar el presente.  
3 Good bye, Lenin! 2003, Wolfang Becker. Drama. Un ejemplo de cómo la nostalgia puede ser política a través de todo lo que hace un hijo para cuidar a su madre de la verdad. Una peli muy lúcida y tierna que recontextualiza la crítica al comunismo en una historia con la que podemos empatizar.  

4 Pleasantville. 1998, Gary Ross. Comedia. Esta película no trata de ser demasiado sutil en su crítica a la nostalgia, viéndola como escapismo en esta divertida oda a crecer, no solo biológicamente sino también más allá del pensamiento conservador. 

5 Radio Days. 1987, Woody Allen. Drama, comedia. Esta película se siente como si tu abuelo te estuviera contando la historia de sus días mozos. Y algo hermoso hay en ello, pero también se explora la fragilidad de los recuerdos y cómo nuestras mentes los cambian e idealizan con el paso del tiempo.     

6 Dazed and confused. 1993,  Richard Linklater. Comedia, drama. No, no es una película ligera. Es un filme de horror en el que el monstruo es el tiempo y un grupo de adolescentes trata de aferrarse a una noche más de juventud donde el presente sólo es un preámbulo al futuro. 

7 South Park. 1997– , Trey Parker y Matt Stone. Temporada 20. Vamos con los didácticos muchachos de South Park que en septiembre de 2016 ya empezaron a criticar a Hollywood por su abuso de la nostalgia.    

8 It’s always sunny in Philadelphia. 2005–, Rob McElhenney y Glen Howerton. Humor negro. Y si nada de eso funciona, riamos de verdad con esta serie que toma todos los convencionalismos de la sociedad actual y los pervierte para que podamos reírnos morbosamente mientras pensamos en la hipocresía detrás de las comedias de hoy en día.
 

 

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