CINE

Cuando los hombres quedan solos

Así soñó su director, Fernando Martínez, la película que terminada de filmar no llegó a completarla él, sino su equipo, varios años después, tras su repentino fallecimiento. Cuando los hombres quedan solos se estrena en el país el 25 de julio.
domingo, 28 de julio de 2019 · 00:12

Fernando Martínez*

Cartagena(Colombia) es un lugar que uno tiene en la memoria para siempre y creo que la promesa de poder volver es siempre como volver a soñar. Es, en cierta medida, como pasa en nuestra profesión (el cine): soñar con nuevos proyectos, con realizar nuevos contactos, con trabajar siempre para poder construir a través del cine un lugar de encuentro, un lugar al cual debemos volver. Porque en Cartagena crecimos como cineastas. 

No hay duda de que para Producen Bolivia el Encuentro de Productores del Festival de Cine de Cartagena para los Proyectos ha sido fundamental, pues desde ahí hicimos conocer proyectos como La tonada del viento (2005), de Ivette Paz Soldán, y desde esta plataforma aprovechamos para lanzar, por primera vez, ¿Por qué quebró McDonald’s? (2011). Mencionamos estas nuestras experiencias porque en Cartagena dieron sus primeros pasos, crecieron y hoy son películas. 

A veces, cuando escribo, recuerdo a mi querida Potosí, la ciudad colonial donde nací. Desde que Cartagena me dio la posibilidad de conocerla, es inevitable compararla con Potosí.

Lo más importante de mi ciudad, como creo que es lo más importante de Cartagena, está en su gente. Ellos son el espíritu de nuestras ciudades.  

Además, en el Encuentro de Cartagena nacieron, caminaron y se firmaron nuestros proyectos. Si ustedes dicen que se trata de una cábala, pues sí, es una cábala, y es por esto mismo que quiero volver, es por esto que siempre que tenga un nuevo proyecto quiero estar en Cartagena, quiero volver a las noches del bar Quiebracanto y asistir al Centro de Convenciones. Quiero volver y lanzar al mundo este nuevo proyecto. 

Nota de intención

¿Por qué una historia en Bolivia? ¿Una historia, además, ambientada en los últimos treinta años de la historia de Bolivia? ¿Una historia que deberá narrarse a través de la familia de un ex torturador de la dictadura militar? 

La historia de un país vista desde la decadencia de una familia, la  de un ex torturador militar. En la actualidad, él, sus hijos y sus nietos maduran y descubren el valor de la vida. Eso es Cuando los hombres  quedan solos. 

Tengo una cercanía grande con esta historia… digamos que es casi familiar. No creo que los hombres detrás de esas personas que participaron como paramilitares en las dictaduras de nuestro continente sólo hayan sido malos, creo que lo humano es mucho más que blanco y negro, lo humano es una serie de matices y siempre, al final, hay la esperanza del arrepentimiento. 

Cuando los hombres quedan solos también es un repaso a la Bolivia en la que crecí, ese país que trató de olvidar  a una dictadura y a sus muertos, ese país donde los hijos seguirán siendo culpables de los delitos de los padres.

Cuando los hombres quedan solos es una historia también donde las mujeres se quedan sin sus hijos en un entorno altamente machista y donde, sin duda, ellos crecerán sin la presencia de ellas. 

Es una historia que se cuenta desde el punto de vista de una niña, la cual se convierte en la esperanza de esa familia. Ella, a través de sus ojos, nos narra esta historia del presente, que recurre a escenas del pasado, sin ser un flash back en el sentido estricto del término para explicar la decadencia de esta familia en una sociedad, la boliviana, que sale de la dictadura militar, pasa por una democracia corrupta y construye (en sus contradicciones) esta Bolivia actual. 

Porque las historias nos escogerán

Cuando los hombres quedan solos es una historia que anduvo suelta por varios años y que encontró su camino cuando halló en mí partes autobiográficas. Es por eso que es tan personal y a la vez tan universal: siempre hay una persona en la familia con un pasado negro y los hijos arrastran las culpas aun sin saberlo. 

Es también una historia dedicada a esa primera generación que creció con la televisión en Bolivia, la primera que jugaba con el deseo de ser un personaje de esas series que marcaron la vida de muchos niños y niñas, que decidieron su carácter. Es, sin duda, una historia, un repaso a la vida contemporánea de las familias en Bolivia, las familias que vivieron y viven los momentos de cambio que nos muestran el país de hoy. 

Primero: no creo que sea una historia fundamental, pero siento que es una historia necesaria, necesaria para hablar del país de hoy, de todas las cosas que las familias debieron pasar para llegar a este momento político que vive Bolivia y creo que, sin duda, la mejor manera de mostrarlo es este drama intimista. 

Es una película formal, con una arquitrama que explora a cada personaje. Es también una película coral porque en la familia hay tres generaciones y en cada momento un miembro asume el protagonismo de la historia. Quiero filmarla a la manera clásica, pero sin jugar mucho con la fotografía y el color, y que junto al sonido dé las atmósferas necesarias de tiempo y drama de la historia…

 *Esta nota fue escrita después del Encuentro de Productores del 

Festival de Cine de Cartagena para los Proyectos, llevado a cabo en Colombia.

Texto tomado del libro El cine según Martínez. Producen Bolivia, Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, 2014
 

 

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