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El amante de la logística detrás de la Feria del Libro

domingo, 28 de julio de 2019 · 00:08

Texto Alejandra Pau / Foto Freddy Barragán

Empezó siendo uno de los voluntarios de la organización de la Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL) en 2016. Hoy es el asistente de coordinación. El primer año que estuvo tras bambalinas descubrió que la planificación es vital, así como la cualidad para resolver problemas de forma inmediata; hay que tener un poco de “MacGyver”. 

Jorge Alberto Condori Castillo tiene 23 años y egresó de la carrera de Psicología este año. Dice que el secreto para que el trabajo funcione en la FIL es que todos estén en “la misma sintonía”. Como voluntario tuvo que trasladar sillas, saber todo sobre el montaje de la feria, encontrar objetos perdidos y guiar a autores internacionales que, por una u otra razón, no encontraban la sala en la que tenían una actividad.

“El ritmo de la FIL es demandante, por eso es tan importante planificar para saber qué hacer en determinados momentos. Las personas que conocí, desde el inicio de mi participación, y las que hasta ahora están involucradas, tienen un compromiso que el público no siempre ve. Este año soy parte de la coordinación y mi trabajo es justamente lograr que no exista ningún MacGyver”, asegura Condori.   

No se reconoce como un ávido de lector en comparación con las personas que lo rodean, pero es algo que disfruta. Lo suyo es la logística que está detrás de las letras y sus autores para que ellos se luzcan. En 2017 lo llamaron desde la Cámara del Libro para invitarlo a ser el jefe de una de las plantas en el Campo Ferial Chuquiago Marka durante la FIL. Hoy sabe que el simple hecho de que un autor internacional salga de su hotel y llegue a las instalaciones puede resultar una aventura. Esto depende mucho de la gente que lo rodea. 

Uno de los momentos más complicados que vivió fue el año pasado. Durante un día de feria, la luz se cortó a las 20:30 y las personas empezaron a aglomerarse en las rampas para salir de los bloques. “Estaba llenísimo, la gente se asustó un poco, y empezamos a buscar la forma de colaborar a las personas lo más rápido posible”, dice. 

¿Y lo más lindo que te ha pasado en la FIL? “La gente. Conocer a los voluntarios, a las personas de la organización, los libreros. A los escritores cuando no están dando una presentación o escribiendo, cuando están perdidos, esos son los momentos en los cuales los conoces realmente”. 
 

 

 

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