CONFESIONES

El violinista y El Sistema

Entre los árboles de un parque de Bogotá, al lado de un estuche abierto, suena el violín de un maestro venezolano.
domingo, 28 de julio de 2019 · 00:13

Texto y foto Cecilia Barja

Ángel García  no tiene papeles. Es más, por el momento no tiene país. Abre el estuche de su violín, coloca su altoparlante en la banqueta de cemento del parque El Virrey de Bogotá y comienza a tocar, mientras las monedas salpican dentro del estuche.  

–Soy parte de El Sistema– me dijo mientras bajaba el volumen de su altoparlante.

Lo dijo con orgullo de pertenencia, como su mejor carta de presentación. Yo me quedé en silencio y mirándolo, tratando de pensar si yo también soy parte de eso o si acaso nunca supe sobre “El Sistema”.  

Volvió a subir el volumen y se puso a tocar Calma de Pedro Capó, mientras mi hijo Joaquín bailaba a su lado. Más abajo, dos señoras acompañadas de un perro pequeño venían subiendo lento y sin entusiasmo. Tal vez suelten unas monedas, pensé.   

Ángel García es del oriente venezolano, de Monagas. Debe tener un poco más de 20 años pero parece un niño. Aprovechó sus vacaciones en “El Sistema” para venir a probar suerte en Bogotá, donde vive su hermana mayor.  El papá los abandonó. Padre de siete hijos y chofer de oficio, los repuestos escaseaban y un día el carro no andó más.  

– Papá se frustró y se marchó.  Pero se marchó solo y no tenemos razón de él– dice Ángel con voz baja.  

Las señoras pasan de largo. Tengo la impresión de que ni siquiera se percataron de la música. No cayó ninguna moneda. Ángel mira el atril que lleva un cuaderno viejo con los títulos de las canciones, pero sin notas. Pausa breve, y empieza una nueva canción; sujeta el arco con decisión, y planta sus piernas delgadas con firmeza en el pasto.

–Piensa que bailas para ti, así no te dará vergüenza– le dice a mi hijo antes de empezar a tocar.  

Toca el violín y me dice que su sueño es ser fraile capuchino, pero no tiene papeles. ¡Hasta para  ser fraile capuchino se necesitan papeles!    

–Tengo que tramitar pasaporte, pero como la gente del consulado de aquí es la misma gente que la de allá, no tengo chances–,  dice Ángel, mientras se acomoda su pelo negro y tupido. 

Toca el violín. Las monedas salpican en su estuche. Ángel es, o era, profesor de violín para niños de kinder en “El Sistema”.  Su maestro de violín fue José Antonio Abreau. –¿Lo conoces, cierto?–, me pregunta y mira para estar seguro. Ahora entiendo que me habla del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela.  Conocido como “El Sistema”.  

“Frente a esta crisis de espiritualidad sólo el Arte y la Religión pueden dar respuesta al sentir colectivo de los pueblos, a la aspiración más profunda del hombre y a las exigencias históricas del momento; ciudadanos integrales con una cultura de paz y de justicia”. dijo el Maestro Abreau.

Ángel toca el violín frente a la crisis. La cultura de paz y justicia se hace esperar, como las monedas en el estuche.

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