ARTES

LECHE Una Vía Láctea para las artes

Un mes de residencia para artistas jóvenes. Presenten proyectos, muchach@s. La convocatoria está abierta hasta el 20 de julio.
domingo, 07 de julio de 2019 · 00:12

Cecilia Lanza Lobo

La leche es conocida como uno de los alimentos naturales más completos, su valor nutritivo es tal que no puede ser fácilmente desplazada ni sustituida en la primera etapa de vida en un mamífero. Es fuente de proteínas de alta calidad nutricional con una gran variedad de aminoácidos, algunos de ellos esenciales para la vida. Es el primer alimento que recibimos inmediatamente después de abandonar el útero materno. Es supervivencia, alimento y calor. 

Ese es el contenido que da origen al nombre de la Plataforma LECHE, de Cía. Opus Nigrum, bajo la dirección de Camila Rocha. Pero aquí no se entiende la leche como el líquido blanco y cremoso que conocemos, ese que podemos servir en un vaso o convertir en la espuma que cubre un buen cappuccino, o en la gota que apenas cae en la taza de un café. LECHE es una plataforma para las artes vivas que, como dice Camilia, “busca alimentar a talentos jóvenes, ofrecerles un espacio subvencionado de formación y tutoría de sus proyectos para hacer que confíen en sus necesidades expresivas y desarrollen obras cargadas de sus propios universos: frescos, audaces y sólidos en contenidos y formas”.

LECHE  nació el año pasado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra gracias al apoyo del Centro Cultural y Pedagógico Simón I. Patiño y el Aecid SCZ. Aquella vez se abrió una convocatoria nacional, en la que ganaron cinco  proyectos: Pedro Simoni (SCZ), Cintia Cortés (LP), Sergio Paredes (LP), Romel Vakros (SCZ) y Camila Maldonado (CBBA). Todos ellos desarrollaron sus proyectos en Santa Cruz y estrenaron sus obras en la Muestra Leche 2018.   

La Convocatoria LECHE 2019 recibirá  proyectos de obras para artes vivas. Podrán postular jóvenes entre 21 y 31 años de todo el país. La sede de la plataforma será Cochabamba, gracias a la Alianza Francesa, que es el marco institucional y espacio que recibirá a los jóvenes ganadores de LECHE 2019. Los 15 a 20 jóvenes beneficiarios tendrán un mes entero de formación en residencia; así los proyectos recibirán herramientas de investigación, creación, tutoría y puesta en escena de sus obras hasta el estreno de las mismas. 

Este año, además, la convocatoria plantea un desafío: quiere la participación de diversos lenguajes de las artes: arquitectura, diseño gráfico, audiovisual, performance, instalación, danza, teatro, literatura, escultura, música, pintura, cine y más. “Me encantaría que se postule un proyecto de la mano de un chef o un dibujante de cómic y que se animen a llevar de algún modo su arte a escena”, dice Camila.  

Esta apertura a todas las ramas de las artes tiene un objetivo: invita a que “incluso de formas impensables, los proyectos atraviesen el lenguaje de la danza contemporánea”. El estímulo inicial de Camila fue pensar cómo alimentar y recrear el espacio de la danza contemporánea en Bolivia: “la idea era pensar cómo hacer que surjan nuevos formatos, contenidos desiguales para la danza, interpretaciones incomparables del movimiento, el cuerpo, el espacio, el tiempo, y cómo todas ellas podrían expresarse de miles de maneras para comunicar lo que necesitan, aplicando sus propias nociones de danza”. 

Nuestro país, siempre que entra en comparación con un sistema occidental resulta “deficiente”, observa Camila, y cree firmemente en que hay que salir de ese lugar y ver cómo Bolivia se sostiene, a pesar de la falta de políticas públicas, “de manera orgánica y cooperativa por parte de nuestra sociedad”, dice; “no existe educación formal para todas las ramas de las artes en el país, pero existe un sector artístico cada vez más amplio, cargado de talento y haciendo un trabajo orgánico por encontrar medios para desarrollarse, y lo consigue, crece cada día más”. 

“Como un patrón que se reproduce perfectamente de menor a mayor escala, nuestra galaxia también lleva el nombre de Vía Láctea. Dicen que la diosa Hera regó su leche en el universo después de amamantar a Heracles, y su leche sembró vida en cada partícula disgregada desde su seno. Bolivia se nutre de esta leche primordial como una savia que alimenta y mantiene firme al gran árbol que somos. Y esta plataforma para las artes vivas repite este patrón para nutrir a jóvenes para que se desarrollen y crezcan como artistas”. He ahí la reflexión de la impulsora de este proyecto cuya convocatoria está disponible hasta el 20 de julio en la página “LECHE, fomento al arte joven” en todas las redes sociales.
 

 

 

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