VERBORREA

Jorge Volpi de la A a la Z

domingo, 11 de agosto de 2019 · 00:13

Lucía Camerati

Ama escudriñar y experimentar con la mente y la ficción. Miembro de la denominada Generación del Crack y actual coordinador de Difusión Cultural de la UNAM. Uno de los mayores escritores e intelectuales mexicanos que ha explorado la novela y el ensayo. Llegó a Bolivia invitado a la 24ª Feria Internacional del Libro en la ciudad de La Paz. Nos trajo su pensamiento y su reciente novela de no ficción, Una novela criminal, con la que ganó el Premio Alfaguara 2018. Ama la música clásica, es un voraz lector y, en esta oportunidad, además de traernos libros, pensamientos y reflexiones sobre la escritura mexicana, nos envía una carta donde desglosa palabras esparcidas en su mente. 

ALFAGUARA.–  El segundo nombre que llevan todos mis libros desde hace quince años. Tradición y novedad. Unos cuantos amigos que te leen antes que nadie. El vehículo que lleva mis historias a los lectores. Y el nombre del impulso que llevó de viaje por toda España y América Latina Una novela criminal.

BOLÍVAR.– El fantasma que sigue uniéndonos con su sueño o su insomnio a quienes hablamos español de este lado del Atlántico. El autor del más bello de nuestros fracasos continentales. 

CRACK (GENERACIÓN DEL).– Mi familia. El cobijo en tiempos difíciles, los lectores más severos, los amigos más generosos, la competencia más saludable, el dolor ante la pérdida de Nacho Padilla que terminó con esta novela a muchas voces. 

DOSTOIEVSKI.– Dios. 

E-MAIL.– Durante unos pocos años, el renacimiento de la literatura epistolar. Hoy, una afición tan pasada de moda como la caligrafía. 

FAKE NEWS.– Las mismas mentiras de toda la vida, sólo que ahora a nadie le importa saber que lo son. 

GUERRA.– La pulsión absurda que lleva a unos seres humanos (esencialmente hombres) a destruir a otros seres humanos por causas siempre ridículas. 

HOFSTADTER.– Uno de mis héroes intelectuales, con quien tuve la fortuna de charlar una larga noche en París. Los bucles extraños como virus imprevisibles que nos encandilan y acaso nos tornan humanos. Gödel, Escher y Bach, a quien habría que añadir, como tuve oportunidad de decirle en esa ocasión, a Borges. 

IMAGINACIÓN.– Acaso el atributo que más nos hace humanos, que nos permite adelantarnos al futuro y vivir otras vidas además de la nuestra. Mi diaria pasión. 

JUSTICIA (AUSENCIA DE).– La vida cotidiana en México y buena parte de América Latina, donde la indefensión y la impunidad son absolutas. Donde es imposible tanto saber la verdad como impedir que los crímenes más atroces se repitan. La gran aspiración de nuestro tiempo. 

MARCOS (SUBCOMANDANTE).– El auténtico guerrillero dandy y, a la vez, quien supo darle, en el momento justo, voz a los sin voz. Un eco y una promesa incumplida. Un polemista brillante y el iniciador, casi sin darse cuenta, de todos los movimientos antiglobalización y en contra del neoliberalismo que vinieron después. Una sombra que se ha desvanecido poco a poco en la oscuridad de la selva. 

NO FICCIÓN (NOVELA DE).– Un género imposible y una entelequia. Un género, sin embargo, necesario y lleno de tradición. Intentar escribir una historia (casi) sin imaginación. Un desafío y una prueba. De Walsh a Carrère, la posibilidad de creer que la realidad cabe en las páginas de un libro. 

ORQUESTA (DIRECTOR DE).– La vida por la que le vendería mi alma al diablo. 

PADRE.– La mayor influencia en mi vida. La pasión por la inteligencia y la curiosidad, y el amor. La cirugía como metáfora de todo lo que se puede hacer por los otros. La tristeza, también, de la imposibilidad de esa misma inteligencia para ser feliz. 

QUÍMICA.– La esencia de la vida y de cuanto nos conforma. No somos, en realidad, otra cosa. 

ROLAND BARTHES.– De la muerte del autor a la absoluta falta de inocencia de un texto, un pensador que marcó mi forma de entender lo literario y, acaso también, la escritura. El teórico arrepentido de su crimen que, antes de morir, volvió a añorar la ficción. 

SECUESTROS.– Una novela criminal. Secuestros por doquier, sin que la Policía sea capaz de resolverlos. Secuestros inventados o manipulados. Secuestros nunca resueltos. Secuestros convertidos, por obra de la policía, en ficción. 

TARKOVSKI.– Si las películas son como cuentos y las series de televisión como novelas, las películas de Tarkovski son largos poemas narrativos: proezas visuales y narrativas en contra de todos los cánones. 

UNAM.– Mi casa, antes y ahora. Uno de los pocos orgullos mexicanos. El lugar ideal para descubrir y cultivar el poder de la crítica. 

VERDAD.– Esa elusiva meta que, de En busca de Klingsora a Una novela criminal, mis personajes y yo hemos perseguido con tanto denuedo, sin saber si lograremos encontrarla alguna vez. 

WESTERN.– Género de aventuras que enmascara la apología de la destrucción del otro por la única razón de ser otro.   

GENERACIÓN X.– Hace mucho que no oía esta expresión, que en mi juventud pareció englobarnos. Una reliquia del pasado anterior a la revolución digital, como nosotros.  

YO.– La mayor de nuestras ficciones. La genial invención evolutiva que nos hace creer que en nuestro cerebro hay un puente de mando. Y la elusiva llave tanto de nuestros sueños como de nuestra infelicidad. 

ZARATUSTRA.– Personaje histórico que inspiró a Nietzsche y que a mí me cambió la vida: después de leer su obra ya nunca fui el mismo. Más descreído, más escéptico: el personaje que me inventé para sobrevivir desde entonces.
 

 

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