CONFESIONES

¡Fuenteovejuna, señor! El grito de las entrañas

Se han vuelto búfalas. Resoplan en coro, con fuerza, se inflan de coraje, inspiran y expiran como fieras al ataque. Silencio. El coro de soplidos se oye en todo en el teatro. Algo está por suceder.
domingo, 15 de septiembre de 2019 · 00:12

Texto Cecilia Lanza Lobo
Fotos Javier Ishino

Las mujeres, antes sumisas ante a la autoridad del Gobernador, han decido rebelarse frente al abuso y el ultraje cometidos por éste contra ellas. La rebelión estalla un día de boda. El Gobernador logra su cometido y viola a Laurencia, la novia. Es ella quien lidera la revuelta. ¡Justicia!, gritan todas, enfurecidas y armadas de palos. Los hombres están demás.

**** 

Ensayo. Fernando Arze se prepara en un rincón de la sala. Acaba de llegar del festival de Gramado, en Brasil, donde ha recibido el máximo galardón como actor de la película boliviana Muralla. Es un actor en la cresta de su carrera. Pero a las bailarinas que corretean por los pasillos de la escuela de danzas españolas A Compás, eso parece tenerlas sin cuidado. Ellas se preparan para el ensayo de la obra Otra Fuenteovejuna (adaptación libre de la pieza original de Lope de Vega, Fuenteovejuna, 1619) en la que Fernando es invitado. Protagonistas son ellas: ¡Fuenteovejuna, señor!

De pronto se oye un vozarrón. Es Marta Monzón que felicita a su colega, el actor galardonado. Su presencia es contundente. Marta copa la sala; las señala una por una: —¡Cuál es tu nombre! —Laurencia. Gira. —¿Y el tuyo? —Pascuala. Al otro lado. —Tú, sí, tú. ¡Cuál es tu nombre! —Jacinta. Responden las bailarinas, intentando entrar en sus personajes como manda Martha, la actriz a cargo de su preparación actoral. Ríen. No son actrices. Calientan el cuerpo con disciplina, movimientos conocidos, esperan al maestro. El ensayo va a comenzar. Mientras, Fernando Arze se mueve distinto. Se estira, se dobla, se agacha, se pone de cuclillas, alza la cabeza, camina lento de un lado al otro, los ojos siempre cerrados. Parece entrar en trance. Es un viejo lobo y se las va a comer. 

 Fernando Arze es el Gobernador.

Se las come. El ensayo ha terminado casi tres horas después. Yadir Vásquez, el director y coreógrafo, ha mirado, ha pegado más de un par de gritos, ha arrugado la cara todo el tiempo como si fuese él mismo el personaje principal: Laurencia. La única que me ha convencido ha sido ella, Laurencia. Y Fernando, claro.

Laurencia es Paola Cabrera, maestra de A Compás, conocida por su rigor y carácter. Paola suele llegar a clases con una historia siempre a mano: divertida, dramática, tiene a todas en vilo esperando el desenlace. Es una actriz nata, pero claro, no es actriz, es bailarina.  

****

Noche de estreno. Paola Cabrera copa el escenario. Y lo hace con lo que tiene: carácter, rigor en el baile y pasta, mucha pasta. Lidera al grupo que le sigue el paso, se esmera en la actuación, sin defraudar. Ninguna es actriz, ciertamente, pero tampoco son bailarinas de profesión. De modo que sucede algo curioso: las bailarinas actúan mejor de lo que bailan. ¿Qué sucede entonces? Que la obra supera la suma de sus partes. 

Yadir Vásquez ha cometido, una vez más, un atrevimiento. Lo hizo hace un par de años con Hermanas del Alba, adaptación libre para danza–flamenco–teatro de La casa de Bernarda Alba (Federico García Lorca). Entonces contaba con una compañía bastante más consolidada y, si no profesionales, eran bailarinas de mayor trayectoria. Con menos parlamentos, aquella vez la calidad del baile fue contundente, además de la puesta en escena compleja, arriesgada, grandilocuente, ambiciosa, con banda fúnebre que partía desde la calle hacia el escenario. Marta Monzón, actriz invitada en aquella ocasión, aportaba la densidad.

Esta vez, sabiendo sus limitaciones, Yadir decidió apostar por sí mismo. Se apoyó en Arze y Monzón, y simplemente confió “ciegamente” en el compromiso, más que en la experiencia, gracia o talento, de sus jóvenes bailarinas. 

Paola Cabrera es Laurencia

Yadir Vázquez, inspirado en la puesta en escena que su maestro Antonio Gades hizo de Fuente Ovejuna, ha sabido contar  una historia con  menos escenas y menos recursos. La historia original y la puesta de Gades es extensa y construye pacientemente  el clímax en varias escenas y con gran cantidad de bailarines (no actores, no diálogos). En cambio, esta Otra Fuenteovejuna, al ser una adaptación libre, corre el riesgo de “saltarse” escenas pero logra con éxito construir el clímax necesario  y el efecto es incluso más rotundo. Y no es  que Vásquez solamente eche mano de lo poco que tiene sino que lo hace con toda intención: prescinde de más actores, prescinde de la presencia masculina (con excepción de Arze), apela al parlamento y a una sobriedad estética próxima al minimalismo –o la precariedad–. 

Si bien la obra rinde tributo a Gades en la coreografía, el mayor aporte de Yadir se disputa entre el guion y precisamente las variaciones coreográficas que añaden además un clima intensamente femenino, circular, pleno de complicidades y abrazos. El pueblo se excluye. Quedan las mujeres.

Su apuesta resultó. Yadir Vásquez ganó. Con una salvedad: El lobo no se comió a las ovejas. Tanto prescindió  Yadir de la presencia masculina en escena, tal fue el protagonismo femenino, que Fernando Arze se encogió, cedió. Ellas lo lograron solas. Y curiosamente no fue por la danza. Fue la historia misma condensada en la intensidad del monólogo de la protagonista que, a modo de alegato público, inspiró a las búfalas presentes. Las mujeres, hartas de la  violencia cotidiana, hicieron justicia por mano propia: asesinaron al abusador. ¿Violencia con violencia? Sí pero no. No pero sí, dice Yadir Vásquez. “Es una alerta. Si las instituciones no funcionan, esto puede suceder”.  

Otra Fuenteovejuna, danza (flamenco) teatro, se presentó el pasado fin de semana en el Teatro Alberto Saavedra Pérez de La Paz. Cuenta con el apoyo del Programa Intervenciones Urbanas y prevé presentarse en el resto del país el próximo año.

 

 

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete.

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día.

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

5
1